{"id":323,"date":"2008-11-30T22:37:24","date_gmt":"2008-11-30T20:37:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/?p=323"},"modified":"2008-11-30T22:39:52","modified_gmt":"2008-11-30T20:39:52","slug":"san-pedro-un-viaje-al-corazon-del-universo-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/2008\/11\/30\/san-pedro-un-viaje-al-corazon-del-universo-cristiano\/","title":{"rendered":"San Pedro: un viaje al coraz\u00f3n del universo cristiano"},"content":{"rendered":"<p><!--[if gte mso 10]&gt; &lt;!   \/* Style Definitions *\/  table.MsoNormalTable \t{mso-style-name:\"Tabla normal\"; \tmso-tstyle-rowband-size:0; \tmso-tstyle-colband-size:0; \tmso-style-noshow:yes; \tmso-style-parent:\"\"; \tmso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; \tmso-para-margin:0cm; \tmso-para-margin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:10.0pt; \tfont-family:\"Times New Roman\";} --><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/files\/2008\/11\/imgp0216a.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-324\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/files\/2008\/11\/imgp0216a-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a><em>En su constante discurrir por los caminos, los peregrinos, movidos por unos ideales espirituales comunes, romp\u00edan las fronteras artificiales de los hombres, constituyendo una \u00fanica naci\u00f3n, la de los creyentes. El cristianismo tuvo desde la \u00e9poca del Imperio Romano santuarios especialmente venerados: Jerusal\u00e9n, Roma, Tours, etc., En la Edad Media, Santiago de Compostela, fue el lugar privilegiado hacia el cual se dirigieron numerosos fieles.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>De estos lugares sagrados tres rutas eran consideradas imprescindibles para que un cristiano pudiera conseguir las bendiciones y las indulgencias necesarias para alcanzar el perd\u00f3n: Roma, Jerusal\u00e9n y Compostela. El primer camino conduc\u00eda hasta la sepultura de San Pedro en Roma; el s\u00edmbolo distintivo de los peregrinos era una cruz y se les denominaba romeros; la segunda ruta se dirig\u00eda hacia el sepulcro de Cristo en Jerusal\u00e9n y a los que transitaban esta v\u00eda se les llamaba palmeros porque los caminantes llevaban una palma. Finalmente, exist\u00eda un tercer camino que conduc\u00eda hasta los restos mortales del Ap\u00f3stol Santiago enterrado en Compostela. A estos viandantes les fue dado el nombre de peregrinos, y pasaron a tener como s\u00edmbolo una concha.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Cervantes fue un hombre piadoso, de religiosidad sincera y sin asomos de inconformismo. A su personaje Tom\u00e1s Rodaja lo declara &#8220;penitenciario&#8221; cuando viaja a la Ciudad Eterna; y, a\u00a0 Persiles y Sigismunda, protagonistas de la obra <\/em><em>Los Trabajos de Persiles y Sigismunda, peregrinan hasta Roma para que soliciten la indulgencia del Papa para as\u00ed poder unirse en matrimonio, debido a que son primos carnales.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Los Trabajos de Persiles y Sigismunda fue una obra publicada p\u00f3stumamente en Madrid en 1617. Es una especie de novela bizantina de aventuras que nos cuenta las peregrinaciones de sus protagonistas, que dependen exclusivamente de lo fortuito y del azar. Gran parte de sus peripecias transcurren en ex\u00f3ticos pa\u00edses, que Cervantes s\u00f3lo conoc\u00eda a trav\u00e9s de relatos fant\u00e1sticos y por la consulta de cartas geogr\u00e1ficas. Adem\u00e1s, los personajes cruzar\u00e1n Espa\u00f1a para terminar sus peripecias en Roma, donde se unir\u00e1n felizmente en matrimonio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Estos \u00a0bell\u00edsimos pr\u00edncipes, que viajan aparentando ser hermanos y bajo los nombres supuestos de Periandro y Auristela, forman parte de una trama retorcida y complicada que, en ocasiones, queda en suspenso cuando un reci\u00e9n llegado cuenta su fant\u00e1stica y maravillosa historia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Cervantes abandona en su \u00faltima producci\u00f3n el punto de vista realista y deja volar su imaginaci\u00f3n para crear una bella ficci\u00f3n novelesca, en la que los h\u00e9roes vencen y la vida es descrita con los m\u00e1s sugestivos colores. Probablemente, nuestro autor pretend\u00eda simbolizar la historia de la humanidad con una clara idea contrarreformista.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em><a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/files\/2008\/11\/persiles-peregrino.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-327\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/files\/2008\/11\/persiles-peregrino.jpg\" alt=\"\" width=\"152\" height=\"252\" \/><\/a>De este viaje de peregrinaci\u00f3n nos cuenta Cervantes: &#8220;<\/em><em><span style=\"color: #ffcc99\">Ped\u00edan los tiernos a\u00f1os de Auristela, y los m\u00e1s tiernos de Constanza, con los entreverados de Ricla, coches, estruendo y aparato para el largo viaje en que se pon\u00edan; pero la devoci\u00f3n de Auristela, que hab\u00eda prometido de ir a pie hasta Roma desde la parte do llegase en tierra firme, llev\u00f3 tras s\u00ed las dem\u00e1s devociones, y todos de un parecer, as\u00ed varones como hembras, votaron el viaje a pie, a\u00f1adiendo, si fuese necesario, mendigar de puerta en puerta&#8230;<\/span>&#8221; Sigismunda, se muestra como una mujer inquieta que, guiada por un anhelo puro, buscar\u00e1 en su viaje una realizaci\u00f3n espiritual. Y su meta es Roma.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Es en Roma donde se encuentra la tumba de San Pedro, el primero de los ap\u00f3stoles, y las de numerosos m\u00e1rtires de la Iglesia. Desde la gran renovaci\u00f3n de Europa bajo los carolingios, la fascinaci\u00f3n por la ciudad de San Pedro hab\u00eda hecho concurrir a ella a la mayor\u00eda de los poderosos de todos los reinos cristianos, no s\u00f3lo atra\u00eddos por la enorme supervivencia cultural que atesoraba, sino por la autoridad espiritual que emanaba del pont\u00edfice y de los cuerpos de tantos santos que all\u00ed reposaban.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Ya en el siglo II, el presb\u00edtero Gayo cifraba la grandeza de Roma en el hecho de poseer -en la colina del Vaticano y en la v\u00eda Ostiense, respectivamente- los &#8220;trofeos&#8221; de los ap\u00f3stoles Pedro y Pablo. Razones filol\u00f3gicas indican que &#8220;trofeo&#8221; significa cuerpo mismo de los m\u00e1rtires. Las excavaciones, iniciadas en 1939 por mandato de P\u00edo XII, han conducido al descubrimiento de un sepulcro situado bajo el centro de la c\u00fapula de la bas\u00edlica de San Pedro del Vaticano. En el siglo I, aquel lugar quedaba junto a la v\u00eda Cornelio y cerca del circo de Ner\u00f3n, donde Pedro debi\u00f3 padecer martirio. All\u00ed mismo, Constantino, pese a las ingratas condiciones del terreno, mand\u00f3 construir una bas\u00edlica.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(Imagen: Grabado de la edici\u00f3n de 1805: Persiles y Sigismunda en peregrinaci\u00f3n a Roma [www.h-net.org])<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su constante discurrir por los caminos, los peregrinos, movidos por unos ideales espirituales comunes, romp\u00edan las fronteras artificiales de los hombres, constituyendo una \u00fanica naci\u00f3n, la de los creyentes. 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