Escrito por Estefanía Durá Sáez el 18 de enero, 2012

Como la mayoría de leyendas, esta también aguarda su parte romántica, pero empecemos por el principio.

Una noche, un rey morisco sorprendió a su hija Zoraida, un bella princesa de ojos azules y rubia cabellera, que escapaba del castillo de Cabezo Soler, junto al río Segura, para encontrarse con un joven príncipe cristiano y entregarse a los placeres del amor y esto provoca la ira de su padre.

Tras una batalla, el rey moro cayó gravemente herido y en su agonía maldijo a la princesa, condenándola vivir por siempre encantada dentro del monte redondo Cabezo Soler.

Todos los años y sólo la Noche de San Juan, la Encantá se aparece en el Cabecico Soler para que alguien la libere. Si algún hombre valiente se encuentra con ella, la Encantá le pedirá que la lleve en brazos hasta el río Segura para bañar sus pies y así poder romper el maleficio. Pero por desgracia el espíritu del mal hará todo lo posible para que esto no suceda, por lo que para el hombre que lleva a la Encatá, esta se hará más pesada, por no mencionar a los monstruos que salen a su encuentro, provocando que el valiente joven caiga al suelo desfallecido y soltando a la princesa, cargando a su vez con una nueva maldición, la de morir con la lengua pisada. Por lo que “Atrapada y maldita está la mujer encantada de Rojales, y cada año, siempre el día justo y a la hora justa, se despierta de su letargo y vaga sin descanso”

 

Latorre Coves, José.A. Sitio web Almoradí 1829. Disponible en:

http://almoradi1829.blogspot.com/2012/01/la-leyenda-de-la-encanta-rojales.html