{"id":127,"date":"2012-01-26T20:25:20","date_gmt":"2012-01-26T20:25:20","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/navegaciontransoceanica\/?p=127"},"modified":"2012-01-26T20:29:44","modified_gmt":"2012-01-26T20:29:44","slug":"la-vida-diaria-a-bordo-de-un-galeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/navegaciontransoceanica\/2012\/01\/26\/la-vida-diaria-a-bordo-de-un-galeon\/","title":{"rendered":"La vida diaria a bordo de un gale\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de tres siglos, los galeones espa\u00f1oles de la carrera \u00a0de las \u00a0Indias trazaron las m\u00e1s larga ruta de navegaci\u00f3n de todos los tiempos, enlazando Espa\u00f1a con Am\u00e9rica y Filipinas. Miles de personas fueron a bordo de estos nav\u00edos: marineros que hac\u00eda de Lamar su medio de vida; hombres y mujeres en busca de nuevas oportunidades en las colonias que les sacaran de la miseria; y religiosos que ansiaban pisar tierras habitadas por paganos para cristianizarlos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El gale\u00f3n era una embarcaci\u00f3n con un porte de unas 500 a 1200 toneladas y entre 40 y 60 metros de eslora. Las bodegas sol\u00edan ir repletas de mercanc\u00edas y alimentos almacenados en pipas, barriles, botijas, fardos y cajones. El r\u00e1pido deterioro de algunos de los g\u00e9neros depositados en este espacio oscuro y mal ventilado, incluidos los v\u00edveres, hac\u00eda que la bodega no pudiera utilizarse para el acomodo de los pasajeros y tripulantes. Por esta raz\u00f3n, la vida a bordo se desarrollaba entre las cubiertas del nav\u00edo. En total, un gale\u00f3n de 550 toneladas pod\u00eda llevar unas 100 personas. De ellas, entre 60 y 70 compon\u00edan la tripulaci\u00f3n, a la que se sumaban hasta unos 30 pasajeros. Adem\u00e1s, se sol\u00edan transportar animales vivos \u2013gallinas, corderos y vacas- con el fin de tener reservas de alimentos frescos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los galeones exist\u00eda un alto riegos de contraer enfermedades. El hacinamiento de gente en la cubierta y la cercan\u00eda de los animales transportados en las bodegas propiciaban las plagas de pulgas\u00a0 y piojos, y tambi\u00e9n ratas. El agua potable era escasa, pues se corromp\u00eda a los 20 o 30 d\u00edas de viaje, y la alimentaci\u00f3n no era siempre la adecuada. Por ello, eran frecuentes enfermedades como la disenter\u00eda (provocada por el consumo de agua en malas condiciones), el tifus, la gastroenteritis o el escorbuto, causado por no consumir fruta\u00a0 ni hortalizas. Los cirujanos y barberos de a bordo a menudo no ten\u00edan medios para paliar los sufrimientos y evitar la muerte de muchos de sus pacientes. Adem\u00e1s, exist\u00eda el riesgo de naufragio por temporales o v\u00edas de agua. Tanto los tripulantes como los pasajeros eran conscientes de que a lo largo de toda la traves\u00eda sus vidas estaban muy cerca de la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tripulaci\u00f3n de un gale\u00f3n se organizaba jer\u00e1rquicamente, desde los almirantes, capitanes, pilotos y maestres y contramaestres marineros hasta los grumetes y j\u00f3venes pajes. Tambi\u00e9n hab\u00eda carpinteros, toneleros y calafates (que se encargaban de tapar las junturas de las naves con estopa y brea para que no entrara el agua) as\u00ed como capellanes, despenseros y cirujanos, hombres de guerra, como soldados de infanter\u00eda y los artilleros. Los pasajeros pod\u00edan ser desde funcionarios y mercaderes hasta escribientes, m\u00e9dicos, abogados, artesanos o mujeres que viajaban con sus hijos o solas para reencontrarse con su marido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La vida en alta mar era de relativa calma, los pasajeros pasaban los d\u00edas tranquilamente, observando a los marineros mientras realizaban las maniobras que la navegaci\u00f3n les exig\u00eda.<\/p>\n<p>En las comidas se romp\u00eda la rutina de a bordo. Al alba se daba la primera de las dos raciones diarias que recib\u00edan los tripulantes, consistente en una escasa jarra de vino, legumbres, arroz, harina, pasas, tocino, pescado o carne salada, quesos y miel, as\u00ed como de vinagre para que se mezclara con el agua para no corromperse. No obstante el elemento b\u00e1sico de la dieta era el bizcocho, que era una especie de pan de harina gruesa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la mar, marineros y pasajeros no contaban con muchas distracciones porque\u00a0 las condiciones a bordo eran bastante inh\u00f3spitas, pero el juego, era la principal diversi\u00f3n de los marineros. A pesar de la prohibici\u00f3n, los dados y naipes corr\u00eda por las cubiertas con poco disimulo, y los pasajeros y los marinos se jugaban el dinero, armas. Otros se pon\u00edan a cantar sus romances o a narrar sus aventuras. Los marineros tambi\u00e9n se pod\u00edan dedicar a pesar.<\/p>\n<p>Pero deb\u00edan de cuidarse de no cometer delito a bordo, ya que hab\u00eda una disciplina ac\u00e9rrima. El capit\u00e1n del gale\u00f3n para asegurar el \u00e9xito de la traves\u00eda pod\u00eda reprimir cualquier atisbo de insubordinaci\u00f3n. Actos como jurar, blasfemar, robar, jugar a las cartas, desnudarse o amancebarse eran considerados delitos. Las sanciones, definidas por las tradiciones de la mar y las normas contenidas en el Libro del Consulado del Mar, pod\u00edan ir desde la p\u00e9rdida del salario y bienes hasta ser azotados, el ingreso en prisi\u00f3n, la condena al destierro al llegar a puerto, o hasta incluso la ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al anochecer y tras la oraci\u00f3n como las camas eran un lujo reservado al capit\u00e1n, oficiales y pasajeros distinguidos, la tripulaci\u00f3n buscaba el mejor sitio para extender sus esterillas para poder descansar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por la noche mientras que la gente descansaba, el gale\u00f3n deb\u00eda continuar su camino y la \u00fanica actividad a bordo era la de los hombres que se encargaban de las guardias de la mar. \u00c9stas se divid\u00edan en tres turnos: la primera era llamada \u201cde prima\u201d; le segu\u00eda la \u201cde la modorra\u201d, y la tercera la \u201cdel alba\u201d.\u00a0 El oficial de guardia recorr\u00eda la nave para asegurarse de que todo iba bien trincado y que la mariner\u00eda vigilante no se dejaba vencer por el sue\u00f1o. Los fuegos se apagaban para evitar riesgos y la sentina volv\u00eda a achicarse con la bomba. El silencio se apoderaba del nav\u00edo, acompa\u00f1ado del crujir de las maderas y los cabos de la jarcia, roto tan s\u00f3lo con la oraci\u00f3n que el paje encargado de la ampolleta (el reloj de arena) recitaba cada vez que le daba una vuelta&#8230; los marineros que velaban deb\u00edan contestar con una frase acordada previamente para demostrar que se manten\u00edan atentos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las traves\u00edas oce\u00e1nicas nunca eran placidas. Tormentas, v\u00edas de agua, naufragios, enfermedades y ataques de piratas amenazaban\u00a0 a los viajeros en cualquier momento, pese a sus oraciones diarias. La conquista y la colonizaci\u00f3n del Nuevo Mundo y de Filipinas se cobraron un alto precio en vidas humanas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Durante m\u00e1s de tres siglos, los galeones espa\u00f1oles de la carrera \u00a0de las \u00a0Indias trazaron las m\u00e1s larga ruta de navegaci\u00f3n de todos los tiempos, enlazando Espa\u00f1a con Am\u00e9rica y Filipinas. 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