¿Hay que contestar directamente las preguntas de los alumnos?

Pues no, porque entonces no aprenden. Lo más fácil, tanto para el profesor como para el alumno, sería que el profesor respondiese siempre con la solución que buscan los alumnos, pero eso no ayudaría nunca a su aprendizaje.

Por fin he encontrado un artículo de alguien que piensa como yo: Why I never give straight answers. El artículo está escrito por Daniel Lemire, un profesor de informática de Canadá.

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