{"id":155,"date":"2011-12-17T22:38:28","date_gmt":"2011-12-17T22:38:28","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/principedcarlos\/?p=155"},"modified":"2011-12-17T22:38:39","modified_gmt":"2011-12-17T22:38:39","slug":"el-retrato-de-un-adolescente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/principedcarlos\/2011\/12\/17\/el-retrato-de-un-adolescente\/","title":{"rendered":"El retrato de un adolescente"},"content":{"rendered":"<p>Garc\u00eda de Toledo y Honorato Juan ponen al corriente con periodicidad a Carlos V y el pr\u00edncipe Felipe del progreso intelectual y f\u00edsico del pupilo. La salud es acepatable porque apenas ha sufrido afecciones de fiebres, corrientes en aquella \u00e9poca de escabrosas epidemias, tiene un buen crecimiento y es \u00fanicamente su p\u00e1lida tez el signo externo que puede delatar anomal\u00edas en su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>Su ilustraci\u00f3n es, en contrapartida, origen de constante desaz\u00f3n y su maestro se sincera, notificando que no progresa cuanto desea y que surgen dificultades de indudable trascendencia, sin que pormeorice sobre los fudamentos de su opini\u00f3n, que dilata hasta el momento en que su padre vuelva a su ciudad natal y pueda comprobar la situaci\u00f3n con sus propios ojos. Las vagas impresiones vertidas pueden aludir a una capacidad intelectual inferior al nivel de su edad o tal vez referirse a tozudas arrogancias tendentes al desacato permanente, fomentadas por un car\u00e1cter que nadie era capaz de doblegar ni siquiera con severos castigos.<\/p>\n<p>El limosnero Francisco Osorio, por el contrario, presenta orientaciones siempre favorables de su pupilo, pero se intuye que sus correos tienen la finalidad de exaltar su condici\u00f3n para contentar la pasi\u00f3n paterna. Sus misivas tienen m\u00e1s valor como complacientes lisonjas que como verdades, dado que repite con machacona ret\u00f3rica que su alteza gana en cristiandad, bondad, virtud y entendimiento, aparte de citar escrupulosamente todas las devotas ceremonias a las que asiste con frecuencia en se\u00f1al inequ\u00edvoca de su piedad y fervor, El contorno \u00e1ulico no facilita, en consecuencia, purebas contundentes de los aut\u00e9nticos m\u00f3viles que conforman las acciones y aptitudes del adolescente y esta carencia de rastros objetivos abre el campo a simples especulaciones sin rigor.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo Federico Baodero se atreve a calificar su naturaleza en el testimonio que cursa al Senado de su rep\u00fablica en 1557, aunque es preciso resaltar que el veneciano jam\u00e1s hab\u00eda permanecido en Castilla y recurre, por tanto, a versiones indirectas procedentes del mundo palaciego neerland\u00e9s o mediante noticias de Valladolid.<\/p>\n<p>Sin medias tintas, eximido de pleites\u00eda, manifiesta que don Carlos tiene doce a\u00f1os y que su cabeza resulta desproporcionada con el resto del cuerpo, que tiene los cabellos negros y una d\u00e9bil complexi\u00f3n. Aduce, adem\u00e1s, que su comportamiento es cruel con los animales y que se divierte quemando vivas las piezas de caza que ponen a su disposici\u00f3n. Un esp\u00edritu dadivoso le hace propenso a los regalos sin reparar en su precio (ropas, joyas, dinero) y exhibe un temperamento orgulloso aderezado con una notoria predilecci\u00f3n hacia el lujo y la ostentaci\u00f3n en su vestuario. Terco e impetuoso, su tendencia al arte de la guerra y la compra de adhesiones mediante obsequios configuran otros aspectos de su individualidad. Adem\u00e1s de presuntamente valeroso se opina que es muy inclinado hacia las mujeres, a despecho de sus poco a\u00f1os, apunte que puede justificar el conato de alejarle de la morada de do\u00f1a Juana en evitaci\u00f3n de eventuales disgustos dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p>El perfil puede aproximarse a la realidad, no hay base s\u00f3lida para arg\u00fcir lo contrario, pero es l\u00f3gico deducir que en su idiosincrasia, todav\u00eda pueril a sus doce a\u00f1os, hubiese una genuina inclinaci\u00f3n hacia rom\u00e1nticos sue\u00f1os belicosos heredados o adquiridos por la sugesti\u00f3n de la guerrera predisposici\u00f3n de su abuelo. No extra\u00f1a, pues, que detestase las obras de Cicer\u00f3n que le daban a leer para que moderase sus impulsos, pero sorprende que un humor beligerante no tuviese tendencia a la esgrima y la equitaci\u00f3n, que eran segmentos importantes de la cultura impartida a los linajes distinguidos y con m\u00e1s raz\u00f3n al heredero de la monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Que el traj\u00edn de su ayo y de do\u00f1a Juana estaba destinado al fracaso se vislumbra con claridad cuando ambos se dirigen al emperador suplicando con insistencia que ser\u00eda provechoso que su nieto se acerque hasta Yuste y permanezca en su compa\u00f1\u00eda varios d\u00edas, aun cuando no fuesen muchos, compartiendo sus h\u00e1bitos y experiencias. Carlos V se encontraba ya bastante mal en sus postreros meses, se hab\u00eda retirado para mantenerse aislado y no es raro que hiciese o\u00eddos sordos a las peticiones, aunque su enclaustramiento no fuese \u00f3bice para que estuviese al tanto de incidencias primordiales e incluso se involucrase en el ejercicio estatal mediante instrucciones epistolares.<\/p>\n<p>Al correr del tiempo, el 21 de septiembre de 1558, pasada la medianoche, empu\u00f1ando y besando un crucifijo que pertenec\u00eda a su c\u00f3nyuge, muere Carlos V, rodeado por los pa\u00f1os negros que enlutan las paredes de su c\u00e1mara en el monasterio de Yuste.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Garc\u00eda de Toledo y Honorato Juan ponen al corriente con periodicidad a Carlos V y el pr\u00edncipe Felipe del progreso intelectual y f\u00edsico del pupilo. 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