Juan Huss

Nació en Hussenittz, un pueblo de Bohemia, alrededor del año 1380. Sus padres le dieron la mejor educación que le permitían sus circunstancias, y habiendo adquirido un buen conocimiento de los clásicos en una escuela privada, pasó a Praga, donde pronto dio pruebas de su capacidad intelectual, y donde destacó por su diligencia y aplicación al estudio.

En 1398 alcanzó el grado de bachiller en divinidad, siendo elegido pastor de la Iglesia de Belén, en Praga y decano y rector de la universidad. El reformista inglés Wycliff encendió la luz de la reforma iluminando los rincones más tenebrosos del papado y de la ignorancia. Sus doctrinas se esparcieron por Bohemia y fueron bien recibidas por muchas personas, pero particularmente por Huss y su amigo y compañero de martirio Jerónimo de Praga.

El arzobispo de Praga viendo que los reformistas aumentaban a diario, dictó un decreto para suprimir el esparcimiento de estos escritos de Wycliff, lo que provocó un efecto contrario al esperado, siendo un estimulo para los amigos de estas doctrinas.

Huss se opuso al decreto del arzobispo, que consiguió una Bula del papa, que le encargaba impedir la dispersión de las doctrinas de Wycliff en su provincia. Por esta Bula el arzobispo condenó los escritos de Wycliff, prohibiendo a sus doctores predicar en congregación alguna, por no entregar las copias que poseían de los escritos de su jefe.

Huss y algunos de sus miembros apelaron contra la sentencia del arzobispo.

Sabedor el papa de la situación concedió una comisión al Cardenal Colonia para que citara a Huss a comparecer personalmente ante la corte en Roma para responder de la acusación formulada contra él. Huss pidió se le excusara de la comparecencia personal, intercediendo por él, el Rey WENCESLAO, la reina, la nobleza y la universidad, solicitando también que el reino de Bohemia no estuviera bajo acusación de herejía, sino que se les permitiera predicar con libertas el evangelio en sus lugares de culto.

Comparecieron en su lugar tres procuradores, pero el Cardenal dejó contumaz a Huss y lo excomulgó.

Huss apeló la sentencia a un futuro concilio, pero sin éxito, retirándose a su pueblo natal donde siguió propagando su nueva doctrina.

En Noviembre de 1414 se convocó un concilio general en Constanza, Alemania con el motivo principal de aplastar la reforma.

Huss fue llamado a comparecer ante ese concilio, y llevado a la ciudad en medio de aclamaciones.

Cuando se supo que estaba en la ciudad fue arrestado y constituido prisionero en una cámara del palacio.

Las noblezas de Bohemia y Polonia intercedieron por Huss, impidiendo su condenación sin ser oído. En el concilio se le leyeron 40 artículos redactados contra él extraídos de sus escritos. La respuesta de Huss fue que apeló al papa y muerto él a su sucesor Juan XXIII, y no logrando sus abogados que le admitiesen en su presencia apeló a CRISTO.

Estas expresiones fueron consideradas como traición y le condenaron a muerte burlándose previamente de él.

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