{"id":564,"date":"2009-03-31T16:50:25","date_gmt":"2009-03-31T14:50:25","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/santiago\/?p=564"},"modified":"2013-09-09T16:35:00","modified_gmt":"2013-09-09T14:35:00","slug":"io-y-prometeo-en-blanco-y-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/santiago\/2009\/03\/31\/io-y-prometeo-en-blanco-y-negro\/","title":{"rendered":"Io y Prometeo en blanco y negro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>El de Prometeo es uno de los mitos antropog\u00f3nicos griegos que mayor difusi\u00f3n y pervivencia ha tenido a lo largo de la historia en la literatura, la m\u00fasica y el arte. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>En la carga de motivos simb\u00f3licos que se integran en el relato m\u00edtico tradicional, cada autor elige y reinterpreta aquellos que m\u00e1s le interesan. Es por ello que las versiones y adaptaciones\u00a0 parciales suponen una cierta inversi\u00f3n o transformaci\u00f3n de la lecci\u00f3n m\u00edtica primitiva.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Sin ir m\u00e1s lejos, en \u00e9poca reciente el mito ha dado pie a lecturas fundamentalmente de orden pol\u00edtico. Un ejemplo claro lo tenemos en la representaci\u00f3n teatral dirigida hace ya varias d\u00e9cadas por Jaime Jaimes para RTVE<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, de la que rescato aqu\u00ed un fragmento. La escena corresponde al tercer episodio de la tragedia atribuida a Esquilo, <em>Prometeo encadenado<\/em>, magistralmente interpretada por <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=eeLdUnPVphE\">Jaime Blanch, en el papel de Prometeo<\/a>, y Nuria Torrai, en el de Io.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Prometeo e Io\" width=\"580\" height=\"435\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/vP3kgpapSo0?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>El texto cl\u00e1sico se reproduce fielmente con algunas abreviaciones. En la escena dialogan el sufriente tit\u00e1n Prometeo, encadenado en una roca del C\u00e1ucaso, y Io, el \u00fanico personaje humano que aparece en la obra, aunque semimetamorfoseada en vaca. La muchacha sale\u00a0 al escenario de forma precipitada, aterrorizada y aturdida. Para salir de la angustia en la que vive le ruega a Prometeo\u00a0 que le adelante algo sobre su futuro. Pero a instancias del coro de oce\u00e1nides la joven deber\u00e1 contar primero toda su historia. Una vez narradas sus penalidades pasadas, el tit\u00e1n Prometeo, para calmarla y hacerle ver que sus desgracias no son nada comparadas con las suyas, le revela entonces lo que le espera: seguir\u00e1 vagando por el mundo, acosada por el t\u00e1bano de Hera, su nombre ser\u00e1 recordado para la posteridad, al dar nombre a algunos de los lugares por los que pasar\u00e1, como el mar J\u00f3nico o el B\u00f3sforo. Finalmente, a orillas del Nilo Zeus se unir\u00e1 a ella y la convertir\u00e1 en madre de una estirpe de la que nacer\u00e1 Heracles, quien pondr\u00e1 fin a los sufrimientos de Prometeo.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>De este modo el autor pone en conexi\u00f3n la leyenda de Io con la de Prometeo, uniendo en un mismo escenario a dos personajes de mitos diferentes, tal vez con el prop\u00f3sito de ofrecer un ejemplo m\u00e1s del car\u00e1cter desp\u00f3tico de Zeus y de sus caprichos. Io es otra v\u00edctima de este joven rey reci\u00e9n instalado en el trono ol\u00edmpico, una v\u00edctima inocente de sus ansias amorosas.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>La escena de Io expone adem\u00e1s una concepci\u00f3n particular\u00a0 acerca del temor divino. El t\u00e1bano que hostiga a Io se ha visto frecuentemente como el s\u00edmbolo de los remordimientos. El terror que tiene Io es tan grande que hace que llegue a plantearse si sus sufrimientos son en realidad merecidos, si est\u00e1 pagando la pena por alguna falta desconocida.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00bfEst\u00e1 planteando por tanto el autor la cuesti\u00f3n acerca de la justificaci\u00f3n o explicaci\u00f3n ancestral del sufrimiento humano como resultado del castigo divino enviado en respuesta a nuestra irresponsabilidad? De ser v\u00e1lida esta interpretaci\u00f3n la obra se estar\u00eda pues desmarcando de la concepci\u00f3n arcaica hesi\u00f3dica, al liberar a la humanidad, representada por Io, de su supuesta culpabilidad.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>El dramaturgo estar\u00eda pues renunciando a la nostalgia de la edad de oro, al pasado ideal en que los hombres saciaban sus necesidades sin esfuerzo, pero que carec\u00edan de vigor y capacidad de decisi\u00f3n, sometidos como estaban al capricho de los dioses.\u00a0 Los hombres parecen querer salir del estado de inercia y de decadencia progresiva en que estaban sumidos seg\u00fan la visi\u00f3n tradicional y aspiran a cambiar el rumbo de sus propias vidas gracias al fuego, aunque sea fuerza de equivocaciones que pueden en ocasiones ser dolorosas. El dolor no ser\u00eda ya un castigo enviado por Zeus para limitar el conocimiento y la inteligencia y recordarnos que somos criaturas ef\u00edmeras y que no podemos evitar la desdicha, sino algo positivo, pues constituye una forma de poder llegar mediante los errores al perfeccionamiento humano. Es una constataci\u00f3n optimista del progreso humano, cuyo lema pedag\u00f3gico es el del aprendizaje a trav\u00e9s del dolor.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Este mensaje de tipo filos\u00f3fico-did\u00e1ctico sin duda pasar\u00eda a un segundo plano ante los espectadores espa\u00f1oles de la \u00faltima etapa franquista. Para muchos Io deb\u00eda encarnar al pueblo oprimido injustamente, Prometeo la oposici\u00f3n al r\u00e9gimen y el coro la voz temerosa de quienes ansiaban libertad.<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<hr size=\"1\" \/>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Una buena muestra de ello nos ha dado Miguel \u00c1ngel en su blog\u00a0<a href=\"http:\/\/nihilnovum.wordpress.com\"> Nihil novum sub sole<\/a>. Cf. las sucesivas entradas <a href=\"http:\/\/nihilnovum.wordpress.com\/2009\/03\/30\/el-fuego-de-prometeo-da-mucho-juego-y-xii\/\">El fuego de Prometeo da mucho juego<\/a>.<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Editada por Alga Editores, en &#8220;Videoantolog\u00eda de la literatura universal&#8221;, DVD n\u00ba 18.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El de Prometeo es uno de los mitos antropog\u00f3nicos griegos que mayor difusi\u00f3n y pervivencia ha tenido a lo largo de la historia en la literatura, la m\u00fasica y el arte. En la carga de motivos simb\u00f3licos que se integran en el relato m\u00edtico tradicional, cada autor elige y reinterpreta aquellos que m\u00e1s le interesan. 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