Arquitectura Bioclimática

Origen:   http://www.repsol.com/es_es/energia-casa/conciencia-sostenible/reportajes/biocontruccion.aspx

Bioconstrucción: casas que “respiran”

La arquitectura bioclimática aprovecha la capacidad natural del edificio en aras de lograr el máximo confort, sin recurrir a medios artificiales para mantener una temperatura agradable, una luminosidad suficiente y un ambiente saludable.

Según la Asociación Española de Bioconstrucción (AEB), la clave de la arquitectura bioclimática es considerar al edificio como un ser vivo que tiene alma y respira, por lo que la planificación del mismo se cuida en extremo, desde la elección del terreno (valorando sus posibles imprecisiones geológicas, que terminarán afectando a la construcción y, por lo tanto, a sus inquilinos), hasta los materiales, pasando por las estructuras, las cubiertas, la orientación, la eficiencia energética (Pdf) y el equipamiento interno, pues la atmósfera interior de un inmueble puede contener infinidad de sustancias tóxicas que repercuten en la salud humana. Así, una de las máximas de la bioconstrucción es la utilización de productos no contaminantes, biodegradables y reciclables, que en su proceso de elaboración precisen de los mínimos consumos energéticos y ambientales.

Con todos estos elementos, dispuestos y proyectados por arquitectos expertos en bioconstrucción, las viviendas respiran, ofrecen un ambiente saludable y confortable, y logran una eficiencia energética total. La fórmula está en abrir grandes acristalamientos en las paredes para aprovechar la luz y el calor del sol; promover la orientación de las ventanas para que en invierno capten todo el calor posible y en verano lo rechacen (para ello, se incorporan en muchos casos contraventanas de madera y toldos de lino para prescindir de los equipos de aire acondicionado); situar al sur las estancias más funcionales; revestirr las cubiertas con materiales aislantes naturales o vegetales; apostar por la piedra, el corcho, el cáñamo, el barro cocido, el cemento natural, la cal hidráulica, la madera (tanto en la construcción como en el mobiliario y los revestimientos) y la cerámica (también para revestimientos y tuberías); eliminar el PVC y las pinturas tóxicas; y minimizar el empleo de hormigón.

La Asociación Española de Bioconstrucción organiza regularmente jornadas sobre arquitectura bioclimática en diferentes puntos de España, en las que intervienen especialistas de diferentes disciplinas que insisten en la necesidad de mentalizar a la Administración sobre la importancia de la bioconstrucción, como herramienta imprescindible para una edificación sostenible. Muchos de los participantes opinan que las viviendas bioclimáticas pueden incrementar su coste en un 15% comparativamente con una vivienda estándar; según otros expertos en la materia, las casas bioclimáticas no son más caras que los inmuebles tradicionales, pero todos coinciden en que este tipo de  edificación es a la larga más económico por su gran eficiencia energética, que reduce el gasto en calefacción y elimina la refrigeración.

Un cambio de mentalidad sostenible

Los especialistas subrayan que para afrontar los actuales retos medioambientales, es necesario un cambio de mentalidad, afirmación que comparte Joanna Francis, directora del hotel Chancillería, de Jerez de la Frontera, proyectado a partir de principios bioclimáticos. Francis establece una comparación entre las poblaciones indígenas tradicionales, cuyo impacto en el entorno era muy reducido, y la sociedad presente, cimentada sobre un sistema económico que exige un consumo inmediato y voraz. “Hemos de ser capaces de buscar soluciones que mantengan el equilibrio entre la sostenibilidad y la rentabilidad”, indica.

Inspirado en la arquitectura bioclimática más espectacular, destaca el complejo Leaf House, en Río de Janeiro (Brasil), denominado así por su tejado en forma de hoja de banana, cuyo diseño permite recoger el agua de la lluvia y reutilizarlo en la “Casa Hoja”. Es un proyecto concebido por el estudio brasileño Mareines + Patalano, formado por varios módulos interconectados y abiertos al exterior para favorecer la circulación del aire natural y la ventilación, de forma que no incorpora ningún equipo de aire acondicionado.
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