La dieta de los alumnos de la Universidad de Alicante, al revés que la mediterránea

Dieta_mediterranea

Los estudiantes de la Universidad de Alicante no se alimentan de forma saludable ni siguen la dieta mediterránea; al contrario, es casi su inversa: se basa en embutidos, carnes rojas y dulces, mientras las hortalizas sólo las consumen una cuantas veces al mes y las frutas, algunas por semana.

Así lo refleja un estudio, denominado “¿Siguen patrones de dieta mediterránea los universitarios españoles?”, realizado por un equipo del Departamento de Enfermería Comunitaria y Medicina Preventiva de la UA, cuyo primer firmante es María del Rocío Ortiz Moncada, profesora de este departamento, y con la participación también de un experto de la Universidad Miguel Hernández. El trabajo ha sido publicado por la revista Nutrición Hospitalaria.

En él se refleja que ningún alumno de la UA cubre el consumo de todos los grupos de alimentos en cantidad y frecuencia según indica la estructura de la dieta mediterránea. La prevalencia de bajo peso entre las alumnas es mayor que la de los hombres, y ellos presentan mayor sobrepeso u obesidad. “Se precisa reforzar la intervención dirigida a este grupo de población”, indican.

El estudio se ha hecho por medio de cuestionarios de frecuencia de consumo de alimentos entre 380 universitarios (244 mujeres y 136 hombres). El equipo de que lo ha realizado ha observado un consumo muy deficiente de cereales y derivados y excesivo de carnes rojas en más del 90% de la población universitaria. Al analizar el nivel de adecuación total al modelo de dieta mediterránea, ningún estudiante cubre un “consumo óptimo” o un “consumo aceptable” de todos los grupos de alimentos en su conjunto. Y añaden los firmantes que hay diferencias estadísticamente significativas entre mujeres y hombres en los índices de consumo de los diferentes grupos de alimentos.

“Pese a que la población universitaria es un grupo aparentemente aventajado en cuanto al nivel educativo y el acceso a la información, existen factores socioambientales que les hace vulnerables en sus hábitos alimentarios. Deben reforzarse estrategias de salud pública dirigidas a este grupo de población que favorezcan su adecuación a una dieta saludable”, concluyen los autores.

El estudio sobre consumo de alimentos ha formado parte de perfil epidemiológico nutricional y alimentario de la Universidad de Alicante que se ha tenido en cuenta para la creación en ella del Gabinete de Alimentación y Nutrición (ALINUA).

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