La leyenda del hilo rojo

Hoy me he acordado de la leyenda del hilo rojo porque quizá a la mayoría de las personas nos ha llegado a pasar que conocemos a alguien a quien llegamos a querer y que por mucho que se distancie y siempre a vuelve a nuestro camino, de alguna manera inexplicable es como si el tiempo no pasase y como si algo mucho más fuerte que trasciende los límites de la física os uniese.

Historia completa del hilo rojo

Según la leyenda del hilo rojo la cual está profundamente arraigada en los países orientales para ser más específicos en China y Japón ambos con la misma leyenda, pero con insignificantes cambios, en estos países las leyendas siguen teniendo mucha fuerza incluso en la actualidad. Volviendo al tema principal que nos concierne, esta leyenda habla de cómo los dioses ataban un hilo a nuestro tobillo o a nuestro dedo meñique y se nos unía a otra persona con la que estábamos predestinados a querernos, independientemente de la distancia o el tiempo este hilo rojo se podía estirar o incluso llegar a enredarse, pero nunca logra romperse.

Está leyenda del hilo rojo no es sino el vivo reflejo de gran parte de la irracionalidad humana que nos hace querer sin ningún tipo de explicación y es que, aunque nos tratemos de negar, hay un hilo rojo que nos obliga a querer porque conecta directamente con el corazón el cuál es la fuente de nuestra vida sin pasar a consultar con el cerebro.

La leyenda del hilo rojo le da nombre a aquellos amores dónde hay un antes pero nunca un después porque la casualidad de encontrarse se convierte en un para siempre, siendo este una regresión constante al infinito que por mucho que se estire siempre vuelve.

Hemos aprendido que el amor es intensidad, qué es la pasión de todos los días, como si de una película de Hollywood se tratase cuando nos olvidamos que el verdadero amor es aquel que nunca llega a apagarse por muy baja que esté la llama, la bendición de poder querer y que el amor sea correspondido es un privilegio que solo se conoce una vez en la vida, es por ello que siempre vuelve.

Siempre vuelve para recordarnos que basta una caricia para que se vuelva a avivar lo que un día existió, para recordarnos que en lo que al amor respecta la noción del tiempo no existe y que es un constante todo donde no caben las elecciones ni tampoco se da paso a la lógica.

Conclusiones

A modo de conclusión, ¿qué mejor que una leyenda para explicar la irracionalidad humana para explicar aquello que no somos capaces de entender y que aun así le tenemos que dar respuesta?, bien sabemos que a las sociedades orientales les encantan las leyendas para poder entender los que quizá Sigmund Freud te llamaría inconsciente o pulsión.

Personalmente prefiero creer en las leyendas y en este caso en la leyenda del hilo rojo, prefiero pensar que un hilo rojo invisible a mis ojos que me une a otra alma para siempre lo cual me hace sentir un poquito menos sola y un poquito más amada.

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