No sé a ti, pero a mí me parece impresionante la rápida y continua evolución que están sufriendo actualmente los aparatos de televisión. Cuando recuerdo los viejos televisores de los ochenta en blanco y negro, con sus ¡dos canales!, sus antenas “de cuernos” y su definición nieblo-granulosa, no puedo por menos que sentir un cierto vértigo de nostalgia. Si eres joven y no viviste aquella época, piensa simplemente –para hacerte una idea– que la llegada de los primeros aparatos en color ¡casi supuso una revolución social! Antes los cambios ocurrían a un ritmo mucho más lento que el actual. Apenas estamos disfrutando de una innovación, cuando la que la supera ya está asomándose a la vuelta de la esquina. La tecnología va ya más rápido que nuestra capacidad de adaptarnos a sus prestaciones.
La evolución más reciente ha venido con la jubilación de los clásicos televisores de tubo (CRT), sustituidos por los televisores planos, con tecnología Plasma-LCD-LED y más recientemente 3D, que abrieron la puerta a la Alta Definición (HD). Y ya empieza a hablarse de la Ultra-Alta Definición… lo que digo: un no parar. El salto del analógico al digital nos “obligó” incluso a adquirir los adaptadores TDT (ahora la práctica totalidad de los televisores lo llevan incorporado) para poder ser partícipes de esta nueva magia audiovisual. Si quieres conocer algo más en profundidad la historia reciente de estos aparatos y consejos prácticos para adquirir el que más te pueda convenir, te sugeriría visitar esta web: www.televisoresbaratos.net.
¿Y qué nos traerá el futuro cercano? Pues parece que un nuevo salto dimensional a la tecnología 3D, una más alta (aún) definición, cientos de canales, integración más sencilla de internet en el aparato de televisión, mayores posibilidades de interacción con los contenidos por parte del usuario, juegos…
Y probablemente cosas con las que aún no podamos ni soñar.
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