{"id":55,"date":"2018-06-07T20:01:06","date_gmt":"2018-06-07T20:01:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/teorialiteraria\/?p=55"},"modified":"2018-06-09T23:43:07","modified_gmt":"2018-06-09T23:43:07","slug":"comentario-de-textos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/teorialiteraria\/2018\/06\/07\/comentario-de-textos\/","title":{"rendered":"Comentario de textos"},"content":{"rendered":"<p>El \u2018<strong>Comentario de textos<\/strong>\u2019 es un ejercicio o pr\u00e1ctica escolar o acad\u00e9mica establecida en las diferentes etapas de la Ense\u00f1anza, desde la por lo com\u00fan denominada Secundaria hasta los ciclos universitarios. (Para esto y lo que sigue, P. Aull\u00f3n de Haro, <em>Teor\u00eda del Ensayo y de los G\u00e9neros Ensay\u00edsticos, <\/em>Madrid, Ediciones Complutense, 2018).<\/p>\n<p>Existe una tradici\u00f3n human\u00edstica del \u2018comentario\u2019 acerca de cuestiones o de obras can\u00f3nicas y relacionable tanto con la ex\u00e9gesis ret\u00f3rica y hermen\u00e9utica, la par\u00e1frasis y la glosa como por otra parte con el debate, la \u2018disputatio\u2019 e incluso la \u2018lectio\u2019, es decir f\u00f3rmulas enraizadas en toda tradici\u00f3n acad\u00e9mica. Cabe decir que el llamado a veces Comentario human\u00edstico se integra en la corriente del tratado exeg\u00e9tico.<\/p>\n<p>No obstante, el \u2018Comentario de textos\u2019 como estricto ejercicio escolar o acad\u00e9mico es una pr\u00e1ctica est\u00e1ndar prescrita en los reg\u00edmenes educativos occidentales, sobre todo programada y regulada durante la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros d\u00edas. Se suele integrar bajo el concepto de \u2018explicaci\u00f3n\u2019 y consiste en la determinaci\u00f3n y propuesta de un texto breve que el alumno debe analizar y \u2018comentar\u2019 siguiendo ciertas pautas prestablecidas.<\/p>\n<p>El texto breve que se toma por objeto consiste de ordinario en un fragmento no superior a una p\u00e1gina y considerado relevante por su valor de \u2018cl\u00e1sico\u2019, como texto art\u00edstico o como texto de pensamiento, o ambas cosas a un tiempo. Con cierta preferencia se trata de textos literarios art\u00edsticos, o bien, en otro caso, de menor frecuencia dependiendo de los planes de estudio, se trata de textos relevantes ya por su condici\u00f3n de cl\u00e1sicos, o actuales, en virtud de su relieve te\u00f3rico o conceptual o incluso pol\u00e9mico, es decir de texto literario ensay\u00edstico, did\u00e1ctico, filos\u00f3fico, argumentativo, expositivo\u2026 etc. Estos dos \u00faltimos conceptos suelen dar denominaci\u00f3n al Comentario de textos no dirigido a textos literarios art\u00edsticos. Curiosamente no se utiliza o no se suele utilizar la calificaci\u00f3n de \u2018reflexivo\u2019.<\/p>\n<p>Caracter\u00edsticamente en el sistema acad\u00e9mico franc\u00e9s, este tipo de ejercicio, y la \u2018exposici\u00f3n\u2019, han disfrutado de fuerte tradici\u00f3n y estratificaci\u00f3n escolar. Pero en este sentido lo m\u00e1s relevante ha consistido en la proliferaci\u00f3n de \u2018m\u00e9todos\u2019, modelos o recetas para la resoluci\u00f3n de este tipo de ejercicio. Existe multitud de manuales que ofrecen las pautas regladas, acompa\u00f1adas o no de ejemplos de aplicaci\u00f3n, destinados a regular la resoluci\u00f3n de un tipo de ejercicio que por su naturaleza parece provocar un cierto grado de inquietud en el alumno. Este tipo de manuales constituye en realidad un g\u00e9nero did\u00e1ctico fundado en la formulaci\u00f3n program\u00e1tica de una \u2018techne\u2019 aplicativa y, al menos hasta cierto punto, enumeran mecanismos de iniciaci\u00f3n al ejercicio de la Cr\u00edtica literaria, pues se trata en todo caso de la actividad desarrollada por un sujeto comentarista ante un objeto texto. Es el g\u00e9nero del m\u00e9todo, la teor\u00eda y\/o la pr\u00e1ctica del Comentario de texto.<\/p>\n<p>Entre los muchos \u2018m\u00e9todos\u2019 disponibles en lengua espa\u00f1ola, es de reconocer que el titulado <em>C\u00f3mo se comenta un texto literario<\/em>, de los profesores L\u00e1zaro Carreter y Correa Calder\u00f3n fue no s\u00f3lo pionero en su g\u00e9nero sino que durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX disfrut\u00f3 de la mayor influencia y general predominio. Los m\u00e9todos de comentario suelen especializarse en una de las dos posibles series de textos literarios: los art\u00edsticos (es decir aquellos adscribibles a la tr\u00edada de g\u00e9neros que clasifica narrativa, poes\u00eda y dram\u00e1tica) o los ensay\u00edsticos (frecuentemente denominados, con mayor o menor grado de especificidad, argumentativos, expositivos, hist\u00f3ricos, filos\u00f3ficos\u2026). No obstante, predomina el primer caso, con preferencia pero no exclusividad dedicado a los g\u00e9neros art\u00edsticos. Esto se corresponde a la obra antecitada. \u00c9sta propone un esquema de operaciones que comienza con la \u201clectura atenta\u201d y, tras \u00e9sta, se encamina a la localizaci\u00f3n del texto, la determinaci\u00f3n del tema, la determinaci\u00f3n de la estructura y el an\u00e1lisis de la forma, m\u00e1s una final conclusi\u00f3n. Y si bien insiste en la no separaci\u00f3n de \u201cfondo\u201d y \u201cforma\u201d, lo cierto es que los m\u00e9todos conducen usualmente a esta \u00faltima y al subrayado atomizado de elementos en ausencia, curiosamente, de un sistema m\u00e1s general y fundamentado como el que proporcionan la Ret\u00f3rica y la Hermen\u00e9utica. Por su parte, los m\u00e9todos dedicados a la serie de g\u00e9neros ensay\u00edsticos por lo com\u00fan aportan su aspecto diferencial respecto de los art\u00edsticos a prop\u00f3sito de los elementos ling\u00fc\u00edsticos de \u201ccohesi\u00f3n\u201d y la especificaci\u00f3n de las \u201cideas principales\u201d. Parad\u00f3jicamente no se insiste en los aspectos concernientes a las relaciones de \u2018noci\u00f3n\u2019- \u2018idea\u2019-\u2018concepto\u2019-\u2018categor\u00eda\u2019, sus constelaciones sincr\u00f3nicas e hist\u00f3ricas. En cualquier caso, se da permanentemente por supuesto que el Comentario de texto constituye un tipo de ejercicio de cualidad especial y de s\u00f3lida fundamentaci\u00f3n pedag\u00f3gica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien, el ejercicio de Comentario de texto tambi\u00e9n se ha entendido que instituye graves problemas y de graves consecuencias. Ha sido sometido a fuerte cr\u00edtica en raz\u00f3n de que establece criterios insostenibles por cuanto los m\u00e9todos aplicativos establecidos toman la multiplicidad del universo literario, nada menos que principal patrimonio del saber y el genio humano, como serie homog\u00e9nea de objetos, adem\u00e1s por lo com\u00fan fragmentados, por principio intercambiables y sometibles a un mismo y simple patr\u00f3n de an\u00e1lisis. (V\u00e9ase Manuel Crespillo, \u201cTeor\u00eda del Comentario de texto\u201d, en Id., <em>La idea del l\u00edmite en Filolog\u00eda<\/em>, M\u00e1laga, Analecta Malacitana, 1999, pp. 191-229).<\/p>\n<p>Es de reconocer que en general los manuales de Comentario de texto consisten en\u00a0 \u2018m\u00e9todos\u2019 concebidos como una suerte de recetarios o incluso, en su caso extremo, como \u201cplantillas\u201d, por utilizar un t\u00e9rmino reiterado y que ofrece perfecta noci\u00f3n no ya de debilidad o inconsistencia te\u00f3rica sino de radical inconsecuencia epistemol\u00f3gica y hasta pedag\u00f3gica. No obstante, la cuesti\u00f3n decisiva consiste no en el problema te\u00f3rico que los \u2018m\u00e9todos\u2019 instituidos suscitan sino en el modo efectivo en que este tipo de ejercicio, el Comentario de texto, es desempe\u00f1ado, por cuanto descualifica al objeto cr\u00edtico, el texto; descualifica al sujeto cr\u00edtico o comentarista y, en fin, tiende a promover una grave dejaci\u00f3n \u00e9tica, intelectual y acad\u00e9mica. (Para esto y lo que sigue v\u00e9ase P. Aull\u00f3n de Haro, \u201cLectura y est\u00e9tica como arte y problema acad\u00e9mico\u201d, en E.M. Ram\u00edrez Leyva, coord., <em>De la lectura acad\u00e9mica a la lectura est\u00e9tica en la biblioteca universitaria, <\/em>M\u00e9xico, UNAM, 2018).<\/p>\n<p>En lo que sigue expondr\u00e9 c\u00f3mo tiene lugar esta suerte de desaguisado de muy silenciosas pero negativas consecuencias. Evidentemente, la puesta en manos de un joven y por ello inexperto sujeto comentarista un objeto-texto de supuesta alta cualidad, o cuando menos notable, provoca <em>de facto<\/em> un encuentro intelectual y acad\u00e9mico dif\u00edcil, una prueba la cual a su vez se pretende reiterar como ejercicio sometido a evaluaci\u00f3n, ya frecuente o decisiva. La prueba exige resituarse y requiere un esfuerzo especial por el mero hecho de constituir una evidencia intelectual in\u00e9dita: el texto dice algo al parecer importante y ante lo cual el comentarista no s\u00f3lo no est\u00e1 prevenido sino que se siente inseguro y teme al fracaso, o no est\u00e1 dispuesto a emprender considerables esfuerzos sin garant\u00eda alguna de \u00e9xito. Se trata simplemente del fen\u00f3meno resultante de una primera lectura de un texto de valor por un lector inexperto. Pero la inexperiencia no es la clave del problema sino s\u00f3lo un factor condicionante, aun por importante que pueda ser. Es probable que un profesor, y por ello lector experimentado, opte por la misma posible opci\u00f3n de no afrontar cara a cara el problema; es m\u00e1s, son profesores, incluso corporativamente, quienes ofrecen al nuevo lector en trance de ejercicio de Comentario de textos una salida al problema mediante subterfugio. Aqu\u00ed se traslada el problema de c\u00f3mo afrontar la dificultad creada por la lectura a c\u00f3mo reducirla o evitarla.<\/p>\n<p>En esa dificultad creada se encuentra el nudo que desencadena el problema fundamental por lo com\u00fan no afrontado sino conducido a desv\u00edo mediante una especie de artima\u00f1a, o \u201ctruco escolar\u201d consistente en la dejaci\u00f3n por prescripci\u00f3n de una herramienta, un modelo o receta que ha de funcionar como procedimiento especial, una ayuda clave, un \u201cmecanismo de resoluci\u00f3n\u201d en posici\u00f3n de <em>ex nihilo<\/em> que el inexperto alumno convierte en resoluci\u00f3n como por toque de varita m\u00e1gica: el \u201cm\u00e9todo para el Comentario de textos\u201d, esto es la erecci\u00f3n de un interpuesto capaz de evitar la relaci\u00f3n directa sujeto comentarista\/texto y que a su vez permite la delegaci\u00f3n en el interpuesto, su instrumentalizaci\u00f3n como resoluci\u00f3n metodol\u00f3gicamente honrosa.<\/p>\n<p>El modelo o \u2018m\u00e9todo\u2019, concebido como esquema-rejilla, o \u2018plantilla\u2019, que aplicar en varios pasos sucesivos a cualquier texto, o con ciertas diferencias relativas a los varios g\u00e9neros literarios principales, garantiza mediante cuasiautomatismo de aplicaciones un r\u00e9gimen de resultados, ofreciendo as\u00ed por otra parte la seguridad de superaci\u00f3n de toda incertidumbre intelectual y \u00e9tica, ya respecto del texto objeto de comentario, ya respecto del propio estatus del sujeto comentarista. Es decir, se presupone una autom\u00e1tica resoluci\u00f3n, suficientemente exitosa, del ejercicio de Comentario, consecuci\u00f3n para la cual se establece una relaci\u00f3n basada en la concepci\u00f3n de la homogeneidad tanto del modelo como de los textos a los cuales se aplica. Hasta aqu\u00ed, en t\u00e9rminos muy generales, la mec\u00e1nica del procedimiento. Ahora bien, la consecuencia relevante consiste en que el ejercicio descrito evita por principio la funci\u00f3n primera que se presupone al mismo, esto es la lectura y relaci\u00f3n del comentarista con su objeto, \u00fanica esencial a la que todo ha de subordinarse y sin embargo resulta por ese medio conducida a cometido relegado por sobreposici\u00f3n de la utilizaci\u00f3n del modelo. El comentarista no afronta en toda su consecuencia la lectura del texto sino que delega en un intermediario, es decir act\u00faa en irresponsabilidad, bien que inducida. El profesor es probablemente el inductor, qui\u00e9n sabe si a su vez inducido, cre\u00e1ndose o prolong\u00e1ndose de este modo una cadena, no de inspirados al modo plat\u00f3nico sino de imantaci\u00f3n por maleficiencia: una cadena de interruptores de la lectura, de la verdadera lectura.<\/p>\n<p>Ciertamente, el m\u00e9todo usual de Comentario de textos viene a ejecutar una inconsecuencia, una toma de posici\u00f3n como subterfugio indeseable imprimiendo en el comentarista, en los j\u00f3venes educandos el h\u00e1bito de la irresponsabilidad y la dejaci\u00f3n. El Comentario, todo Comentario de textos, debe consistir en un incremento o profundizaci\u00f3n de la lectura, nada m\u00e1s que la lectura. El afrontar el requerimiento de la dificultad define el justo principio de valor del ejercicio; su abandono, la exacta medida de un proyecto err\u00f3neo. Pero la gravedad reside en la consecuencia no ya epistemol\u00f3gica sino \u00e9tica de la actuaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo calcular el da\u00f1o moral infligido a generaciones de educandos mediante esta pr\u00e1ctica irresponsable del Comentario?<\/p>\n<p>Comentar es en primer t\u00e9rmino afrontar la lectura y relectura, emprender la relaci\u00f3n privilegiada de hablar con los grandes textos, los cl\u00e1sicos; que \u00e9stos hablen al comentarista por cuanto \u00e9ste los vivifica, nuevamente los conduce a su ser original mediante la lectura o daci\u00f3n de vida, uno de los grandes aspectos de la creaci\u00f3n de humanidad. Si el ejercicio de la lectura promueve una de las experiencias m\u00e1s intensamente prodigiosas de la vida del ser humano: que se puede resumir, entre otras cosas, en el hecho de hablar con Cervantes, con San Juan de la Cruz o Graci\u00e1n, con Alfonso Reyes\u2026 Por ello, frente a la dejaci\u00f3n impuesta por el modelo-m\u00e9todo, cabe proponer un ametodismo o prem\u00e9todo capaz de restablecer la epistemolog\u00eda b\u00e1sica de la relaci\u00f3n sujeto \/ objeto, que no ser\u00e1 otra que finalmente la de sujeto \/ sujeto como superaci\u00f3n del solipsismo idealista: el comentarista se enfrenta al texto, le pregunta y se pregunta sencillamente \u201cqu\u00e9 dice\u201d. Cervantes nos habla. S\u00f3lo se trata de eso: consultar a Cervantes qu\u00e9 dice y escuchar aquello que nos dice. Los sujetos se comunican. Es el prodigio de la lectura, antes interrumpida por el m\u00e9todo-modelo.<\/p>\n<p>El prem\u00e9todo, o ametodismo metodol\u00f3gico, se sit\u00faa en el momento inicial, el fundamental y abandonado, y consiste en la pregunta primera, esencialmente vital y asimismo filos\u00f3fica: \u00bfqu\u00e9 dice? \u00bfqu\u00e9 dice Cervantes? \u00bfqu\u00e9 me dice Graci\u00e1n? \u00bfqu\u00e9 nos dice? El texto objeto es sujeto puesto que es lenguaje, habla, el habla de Cervantes gracias a la daci\u00f3n de vida. Ahora s\u00ed el Comentario de textos accede a lo que nunca debi\u00f3 renunciar, a lo que debiera haber sido, habla. El comentarista interroga y escucha el habla cervantina. Es el verdadero di\u00e1logo de la reflexividad y la continuidad resultado de la lectura. Ahora se ha restablecido la Lectura y se revela el yo comentarista en tanto sujeto responsable y por ello capaz de hacer uso de la propia libertad ante el sujeto texto que habla. Y el joven inexperto, inseguro o desbordado por la magnitud de la experiencia, adem\u00e1s, puede pedir consejo, preguntar a otro hablante, pero naturalmente otro hablante o comentarista tambi\u00e9n como sujeto responsable capaz de escuchar a Cervantes, o hacerle entrar en el mismo di\u00e1logo. Pero este di\u00e1logo no es un \u2018dialogismo\u2019, por as\u00ed decir.<\/p>\n<p>Nuestra circularidad de la lectura, a la que Heidegger podr\u00eda aportar mediante su circularidad hermen\u00e9utica el criterio de no escuchar el \u201cse dice\u201d ni las opiniones comunes (en nuestro caso ser\u00eda que el comentarista no se dirigiera a manuales o res\u00famenes ni a hablantes no responsables), no es la circularidad heideggeriana (M. Heidegger, <em>El ser y el tiempo<\/em>, trad. Jos\u00e9 Gaos, M\u00e9xico, FCE, 1973, 2\u00aa ed.). Es m\u00e1s, y vayamos al fondo aqu\u00ed verdaderamente importante del asunto: la hermen\u00e9utica heideggeriana es fundamento de Gadamer para el \u2018dialogismo\u2019 (H.-G. Gadamer, <em>Verdad y m\u00e9todo<\/em>, trad. A. Agud y R. Agapito, Salamanca, S\u00edgueme, 1988, 3\u00aa ed.). O dicho a la inversa, este dialogismo es la salida plausible de Gadamer para su maestro, su \u00fanica recontinuaci\u00f3n posible, y efectiva y desgraciadamente ha triunfado, la cual s\u00f3lo puede trazarse en ausencia de la \u00c9tica como disciplina, valor y principio, y como abandono de la \u2018actitud\u2019 de Dilthey. (W. Dilthey, <em>El mundo hist\u00f3rico, <\/em>Obras vii, ed. y trad. E. \u00cdmaz, 1978, reimp., pp. 266 ss.).<\/p>\n<p>Porque de hecho, la facticidad \u00e9tica de Gadamer no es sino la inmediatez continuada de las resoluciones sin \u00c9tica como \u2018principio\u2019 te\u00f3rico disciplinar y \u2018valor\u2019 estables, m\u00e1s la previa liquidaci\u00f3n del concepto anterior, aquel que presupone al sujeto, la dicha \u2018actitud\u2019. Es decir, el peligros\u00edsimo entramado de la hermen\u00e9utica gadameriana, su silenciosa y constante contribuci\u00f3n a la desintegraci\u00f3n de la \u00c9tica, reside, dicho en t\u00e9rminos de historia del pensamiento, en la aniquilaci\u00f3n de Dilthey para el definitivo restablecimiento del primer Heidegger. O visto de otro modo, la \u00e9tica del m\u00e9todo-modelo del Comentario de textos es la metodolog\u00eda solidaria que ha venido a amparar la hermen\u00e9utica gadameriana. La \u00e9tica gadameriana es el <em>horizonte<\/em> de la facticidad de las resoluciones <em>ad hoc<\/em> que ha venido a ofrecer cobertura filos\u00f3fica al Comentario de textos como dejaci\u00f3n e irresponsabilidad, al comentarista inexperto ante lo sobrevenido. Pues a fin de cuentas, ante lo sobrevenido el comentarista no se ha de pertrechar de principios y valores, de una \u00c9tica, esto es para el caso una aut\u00e9ntica Epistemolog\u00eda, sino saber situarse en posici\u00f3n de abordar la dificultad del caso con los medios disponibles y las habilidades susceptibles de m\u00e1s rentable resoluci\u00f3n. Esta \u00e9tica de la inmediatez, \u00e9tica peque\u00f1a sin \u00c9tica, que naturalmente presupone una est\u00e9tica peque\u00f1a, o igualmente disuelta, sin Est\u00e9tica may\u00fascula, es justamente la que podr\u00edamos denominar \u2018gran Hermen\u00e9utica gadameriana\u2019. Es preciso aclarar estos importantes asuntos. (P. Aull\u00f3n de Haro, <em>Teor\u00eda del Ensayo y de los G\u00e9neros Ensay\u00edsticos, <\/em>ob. cit.,).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u2018Comentario de textos\u2019 es un ejercicio o pr\u00e1ctica escolar o acad\u00e9mica establecida en las diferentes etapas de la Ense\u00f1anza, desde la por lo com\u00fan denominada Secundaria hasta los ciclos universitarios. (Para esto y lo que sigue, P. Aull\u00f3n de Haro, Teor\u00eda del Ensayo y de los G\u00e9neros Ensay\u00edsticos, Madrid, Ediciones Complutense, 2018). 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