… de Finisterre a Estambul

 

«Le preocupaba mi salud mental; más adelante repetía lo que ya me había advertido: “No esperes que todo sea siempre apasionante”. Desde luego tenía razón, pero el viaje se había convertido en un tren fuera de control y disfrutaba demasiado del trayecto para pensar en lo que vendría después. Había llegado a un punto en que los objetivos se habían tornado cinéticos: la consecución de uno aumentaba la necesidad de alcanzar el siguiente. Nunca me había sentido tan vivo.» (66)

Nicholas Crane, Un sendero entre las nubes.


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