El palacio escondido, Antonio Gaudí en Astorga

Uno de los arquitectos españoles más reconocidos internacionalmente es, sin duda, el catalán Antonio Gaudí, máximo exponente del modernismo catalán. Cuando oímos su nombre todos evocamos el edificio de la Sagrada Familia de Barcelona. Pero Antonio Gaudí fue un arquitecto universal que dejó muestras de su genialidad en otros territorios fuera de Cataluña. Este es el caso del Palacio Episcopal de Astorga, el llamado “Palacio escondido”.

palacio de gaudi astorga

Situado al lado de la catedral y de la muralla, en pleno centro histórico, se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad. Este año se cumplen 100 años de su finalización y por ello las autoridades locales presentaron el pasado mes de mayo los actos programados para su celebración, con la asistencia del Nuncio del Papa, Monseñor Renzo Fratini, que fue el encargado de la inauguración del Centenario.

La historia de este edificio es singular. Fue edificado para sustituir al anterior Palacio Episcopal destruido en un incendio en el año 1886. Al año siguiente, Gaudí recibe el encargo de proyectar un nuevo edificio por parte del entonces obispo de Astorga, el también catalán Joan Baptista Grau. El arquitecto proyecta un edificio neogótico, con clara influencia medieval, época de la que Gaudí era un gran admirador. Las obras comenzaron en 1889 pero tuvieron que paralizarse en 1893 con la muerte del obispo. La Junta de obras aprovechó esta circunstancia para introducir cambios en el proyecto inicial, cosa que molestó a Gaudí, que abandonó el trabajo, pasando a encargarse a partir de entonces otros arquitectos hasta su finalización en 1913.

El resultado final fue un edificio de granito blanco que recuerda un castillo medieval. El monumento tiene torreones e incluso está rodeado por un foso, donde actualmente se encuentran ubicadas tres esculturas diseñadas por el propio Gaudí. Tiene cuatro plantas: el sótano, la planta baja, la planta noble y la planta superior. En ellas podemos admirar algunos de los elementos neogóticos que tanto gustaban a Gaudí, como son las bóvedas de crucería o los arcos ojivales.

Entre las numerosas salas destacan el Salón del Trono, el Despacho o el Comedor. Pero sin duda una de las piezas clave del edificio es la Capilla. De triple ábside es una muestra de todo el ingenio del arquitecto: vidrieras, gárgolas, frescos, y un maravilloso altar hacen de esta estancia un elemento único. Uno de los aspectos que más impresionan al visitar la capilla es la iluminación. La luz que entra por las magníficas vidrieras da a la estancia un aspecto casi sobrenatural.

En la actualidad el edificio alberga El Museo de los Caminos. Este Museo dispone de varias salas donde podemos admirar una gran colección de objetos relacionados con el Camino de Santiago, una buena muestra de tallas románicas o una colección de orfebrería de cruces.

En definitiva, un precioso edificio para una preciosa ciudad que no hay que perderse.

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