{"id":1810,"date":"2015-01-30T10:39:57","date_gmt":"2015-01-30T09:39:57","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/tragamillas\/?p=1810"},"modified":"2024-12-22T08:05:39","modified_gmt":"2024-12-22T07:05:39","slug":"jose-e-galiana-soler-una-vida-llena-de-amor-a-valencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/tragamillas\/2015\/01\/30\/jose-e-galiana-soler-una-vida-llena-de-amor-a-valencia\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 E. Galiana Soler: una vida llena de amor a Valencia"},"content":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 en Valencia, un 24 de mayo de 1894 en el seno de una cultivada familia de la peque\u00f1a burgues\u00eda. Durante su vida fue aparejador, escritor, dibujante, coleccionista, promotor tur\u00edstico, e investigador amante del arte y la historia.<br \/>\nDe su madre, Enriqueta hered\u00f3 las dotes como dibujante. Su padre, Jos\u00e9 Luis que era abogado, le mostr\u00f3 las habilidades para el arte de escribir. El matrimonio aparece retratado en esta fotograf\u00eda.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el abuelo paterno, Salvador, hab\u00eda sido maestro de obras y as\u00ed prosigui\u00f3 el camino de la arquitectura.<br \/>\nPor la otra rama, su abuelo materno, Antonio, le transmiti\u00f3 el amor a Valencia y al arte. Y su abuela materna, Vicenta, le dej\u00f3 las vivencias de Pica\u00f1a y los recuerdos de la sombrerer\u00eda sita en la calle de la abad\u00eda de san Mart\u00edn.<br \/>\nRealiza estudios en el Instituto Luis Vives. Estudia Arquitectura T\u00e9cnica en la Universidad de Valencia.<br \/>\nEntre sus obras pl\u00e1sticas de juventud: \u201cLa Cenicienta\u201d: dibujo al carb\u00f3n del a\u00f1o 1913.<\/p>\n<p>\u201cUn secuestrado\u201d: dibujo a pluma, esta \u00faltima es copia de Mariano Fortuny.<\/p>\n<p>En la parte inferior Dama de Elche, escultura capital de la civilizaci\u00f3n ib\u00e9rica, apunte realizado por Jos\u00e9 E. Galiana en 1914.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 E. Galiana retratado a los 28 a\u00f1os.<br \/>\nEstuvo centrado en el entorno catedralicio durante su vida. Prueba de ello, son los dise\u00f1os y propuestas para este espacio urbano plasmados en distintos proyectos que se sucedieron durante cuatro d\u00e9cadas<br \/>\nEn este sentido, podemos conocer sus actividades pl\u00e1sticas gracias a la colecci\u00f3n de l\u00e1minas de la Biblioteca Valenciana.<br \/>\nEn 1914 Jos\u00e9 Enrique hab\u00eda cumplido 20 a\u00f1os y ofrece un repertorio creativo particularmente fruct\u00edfero. Ya que realiza por una parte un estudio de la catedral con la \u201cPlanta del Templo Metropolitano: delineado en marzo.<\/p>\n<p>A esto se a\u00f1ade, un proyecto de actuaci\u00f3n urban\u00edstica en este \u00e1mbito espacial, dise\u00f1ado en septiembre de 1914.<br \/>\n\u201dUn dibujo que trataba de prefigurar \u2013 en perspectiva \u2013 la actual plaza de la Reina. Por su calidad, verosimilitud y alcance, la propuesta urban\u00edstica impl\u00edcita en el proyecto interpretaba rigurosamente las trazas definidas por F. Aymami en su Plano general de reforma interior de la ciudad de Valencia, aprobado por real orden de 21 de agosto de 1911 \u201d.<br \/>\n\u201cEl proyecto de reforma urbana referido tenia ciertas concomitancias con las intervenciones propiciadas por Napole\u00f3n III\u201d<br \/>\n\u201cEn \u00e9l se pierde el efecto barroco de sorpresa a favor de la idea de fondo con perspectiva clasicista\u201d. Hay que tener en cuenta que a principios del siglo XX la antigua trama urbana de la Plaza de la Reina era completamente distinta. \u201cLa puerta barroca de la catedral se descubr\u00eda a trav\u00e9s de la calle de Zaragoza\u201d<\/p>\n<p>Durante aquellos a\u00f1os de juventud realiza unos dibujos que son el testimonio de un viaje veraniego al Monasterio de El Escorial de julio de 1916. Fachada principal e Iglesia. Planta general.<\/p>\n<p>En mayo de 1918 obtuvo una plaza de aparejador en el catastro urbano .<\/p>\n<p>Durante aquel verano de 1922 dibuj\u00f3 en Chelva \u201cFachada y campanario de la Iglesia Parroquial\u201d.<\/p>\n<p>Fueron sus inicios como funcionario del catastro y su destino laboral estuvo en Teruel . De su paso por aquellas tierras turolenses queda una tarjeta postal \u201cCalle Mayor de Albarrac\u00edn, 1924.<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o, estuvo realizando bocetos de la \u201cCatedral Metropolitana, portada g\u00f3tica y cimborio: octubre de 1922.<\/p>\n<p>Uno de sus proyectos m\u00e1s conocidos era del la ampliaci\u00f3n de la Bas\u00edlica de los Desamparados hacia el sur, sobre los solares de la Almoina. De hecho, se conservan tarjetas postales que recrean una ampliaci\u00f3n de la Capilla .<\/p>\n<p>Entre estos proyectos para la reforma de la Bas\u00edlica de la Virgen, estos dos bocetos fechados entre 1922 y 1924.<br \/>\n\u201cUna nueva idea, \u00e9sta de Jos\u00e9 E. Galiana, era partidaria de ampliar la Capilla hacia el sur, sobre los solares de la Almoina. En 1925, la junta general de la Antigua y Real Cofrad\u00eda acord\u00f3: que se lleve a la pr\u00e1ctica el proyecto de Bas\u00edlica&#8221;. En 1927, la Cofrad\u00eda hab\u00eda reunido tres millones de pesetas de entonces, toda una fortuna, para la construcci\u00f3n de la Bas\u00edlica de la Virgen&#8221;.<br \/>\n\u201cEn 1929, el arquitecto Juan Guardiola redactaba un proyecto de Bas\u00edlica, cuyo edificio deber\u00eda tener una planta \u00fatil de 40.000 m2 capaz de albergar a 150.000 personas. Otro proyecto fue elaborado por el arquitecto Eduardo Burgos Bosch. Y un tercero en ese mismo a\u00f1o lo presentaba Jos\u00e9 E. Galiana Soler. Surgieron numerosas aportaciones y colaboraciones, entre ellas la de Mariano Benlliure, quien se ofreci\u00f3 a embellecer el templo. Se abri\u00f3 concurso p\u00fablico, que se public\u00f3 el comenzar el a\u00f1o 1931 en la Gaceta de Madrid, present\u00e1ndose 10 anteproyectos, el cual gan\u00f3 el arquitecto de Castell\u00f3n Vicente Traver Tom\u00e1s. El 14 de abril fue proclamada la Rep\u00fablica y quedaron paralizados todos los proyectos\u201d .<br \/>\nLa imagen recoge el segundo proyecto gr\u00e1fico de Jos\u00e9 E. Galiana para ampliar la Bas\u00edlica de la Virgen: planta, mayo de 1929.<\/p>\n<p>\u201cVino la guerra civil y posguerra y hasta 1975 no volver\u00eda a moverse el viej\u00edsimo deseo de ampliar la Bas\u00edlica. El 7 de mayo, el Ayuntamiento firm\u00f3 las escrituras de compra o las expropiaciones de casas y suelo de los alrededores de la Capilla para ampliar la plaza. En los a\u00f1os 80, la Cofrad\u00eda ten\u00eda compradas casas para derribar con cuyo suelo ampliar la Bas\u00edlica. Aparecieron los restos arqueol\u00f3gicos de la Almoina y se paraliz\u00f3 todo. Ya nunca m\u00e1s se construir\u00eda un templo acorde a la gran devoci\u00f3n que despierta la patrona\u201d . En la actualidad, este espacio est\u00e1 habilitado como museo arqueol\u00f3gico.<br \/>\nEstos hechos confirmaron las hip\u00f3tesis sobre la ubicaci\u00f3n de la Valencia romana que defend\u00eda el historiador Juli\u00e1n San Valero Aparisi en los a\u00f1os 60.<br \/>\nJos\u00e9 E. Galiana escribi\u00f3 muchos art\u00edculos en prensa sobre arte de las provincias de Teruel y Valencia . Su trabajo en el catastro le ocupaba las ma\u00f1anas y por las tardes se entregaba a su pasi\u00f3n por la escritura. De este modo, han quedado testimonios de sus quehaceres en las revistas: Construcci\u00f3n Arquitect\u00f3nica, Germania, Valencia Atracci\u00f3n, La Voz Valenciana, Gaceta del Viajero, La Voz del Comercio, Sucrona, Pensat i Fet, y La Semana Gr\u00e1fica.<br \/>\nAdem\u00e1s, hay que mencionar otras publicaciones, citadas a continuaci\u00f3n. Gu\u00eda descriptiva de la Lonja de Valencia \/ por Jos\u00e9 E. Galiana. \u2013 Valencia : Tipo-Litograf\u00eda y Relieves de Estanislao Machi, 1922.<\/p>\n<p>Una segunda edici\u00f3n ampliada de la Lonja aparece en los a\u00f1os 30: \u201cGu\u00eda descriptiva y art\u00edstica de la Lonja\u201d \/ por Jos\u00e9 E. Galiana; portada de Federico Mellado. &#8212; 2\u00aa ed. &#8212; Valencia: [s.n.] ,1930 (Valencia: Imprenta de Jos\u00e9 Olmos)<\/p>\n<p>Otro folleto a destacar es el que versa sobre El Palacio Municipal de la Exposici\u00f3n \/ por Jos\u00e9 E. Galiana. &#8212; Valencia: Imprenta Valderrobres, 1923.<\/p>\n<p>Sobre estas l\u00edneas ilustraci\u00f3n de un plan urban\u00edstico para la reforma de la ciudad de Valencia: \u201cProyecto de gran plaza de la Glorieta: diciembre de 1925.<\/p>\n<p>Su afici\u00f3n por la escritura unida a su esp\u00edritu apasionado por la cultura valenciana, le involucro plenamente en la labor de difusi\u00f3n de la Revista Valencia Atracci\u00f3n en la que actuaba como redactor jefe<br \/>\nEsta publicaci\u00f3n fue el \u00f3rgano de la Sociedad Valenciana para el Fomento del Turismo. Entidad fundada en 1919 por Manuel Feliu, el conde Trenor y otros intelectuales. Fue en septiembre de 1926, cuando la SVFT plasm\u00f3 sus iniciativas en la revista con el objetivo que sirviese como propaganda y gu\u00eda para los visitantes y excursionistas, dando a conocer lugares, edificios notables, obras de arte y fiestas de la ciudad y la regi\u00f3n .<\/p>\n<p>\u201cGracias a los esfuerzos de Jos\u00e9 E. Galiana, Jos\u00e9 Sanchis Sivera, Teodoro Llorente, Carlos Sarthou Carreres y Jos\u00e9 Rico de Estasen, que ve\u00edan como una oportunidad para la prosperidad la promoci\u00f3n de la imagen tur\u00edstica a trav\u00e9s de la difusi\u00f3n de la historia de Valencia, pronto consiguieron apoyos institucionales del ayuntamiento de la ciudad. A este primer bloque de colaboradores se fueron sumando Maximiliano Thous, Carles Salvador, Francesc Almela i Vives, Emili Be\u00fct i Berenguer\u201d .<\/p>\n<p>La primera marca tur\u00edstica oficial de Valencia pasa por ser la acu\u00f1ada por Jos\u00e9 E. Galiana (1929) \u00abCiudad de las flores\u00bb que se arropaba con s\u00edmbolos costumbristas (escudo de la ciudad, Senyera, figura de Jaume I), y era producto de una po\u00e9tica marketizaci\u00f3n que recurr\u00eda a atributos fuerza abigarrados y vinculados a la herencia del s. XIX .<br \/>\nEn este contexto de trabajo aparece su obra m\u00e1s conocida la &#8220;Gu\u00eda del turista en Valencia&#8221;. Reconocida como oficial de la ciudad por el ayuntamiento de Valencia en 1929. El prop\u00f3sito de la gu\u00eda era contribuir a que desaparezca la incomprensible ignorancia que hasta ahora se ha tenido de Valencia bajo el punto de vista tur\u00edstico .<\/p>\n<p>Constituy\u00f3 un referente para el visitante que se acercara a la ciudad con el \u00e1nimo de conocerla por el corpus de informaci\u00f3n tan amplio que contiene, ya que abarca todo tipo de fiestas, costumbres, itinerarios tur\u00edsticos, y recursos culturales para disfrute del turista .<br \/>\nHay que destacar el compromiso y afecto del autor y este mecenazgo cultural, ya que no se olvide, Jos\u00e9 Enrique fue qui\u00e9n, desinteresadamente publico la gu\u00eda y se erigi\u00f3 en un ejemplo de ciudadano tal y c\u00f3mo refleja su prologuista, Don Jos\u00e9 Candela, presidente de la Sociedad de Fomento del Turismo en aquellos a\u00f1os .<br \/>\nEnamorado de Valencia, frecuentaba el Ateneo, el C\u00edrculo de Bellas Artes y los Rat Penat. En este contexto, hay que mencionar las amistades y relaciones sociales que fueron determinantes durante toda su vida .<br \/>\nDe este modo, su personalidad se erigi\u00f3 en una figura de su \u00e9poca, a trav\u00e9s de numerosos art\u00edculos de estudio y difusi\u00f3n del patrimonio cultural y monumental.<br \/>\nEn este sentido, curiosamente, hay un hecho que permite comprobar el prestigio y la consideraci\u00f3n de Jos\u00e9 Enrique en la protecci\u00f3n del patrimonio de su \u00e9poca. La lectura del art\u00edculo sobre la torre derruida del Castillo de Alaquas es ilustrativa a este respecto .<br \/>\nDe todo lo ocurrido, puede extraerse esta reflexi\u00f3n sobre el desenlace de la acci\u00f3n humana. Lo que en un principio parece va a acontecer, restaurar y limpiar de tabiques el Castillo. Y lo que finalmente acaba ocurriendo con la torre derruida. La paradoja que puede darse en un acto humano. Por un lado, intereses que convergen en un sentido. Y por otro lado, fuerzas divergentes encerradas dentro del mismo hecho, que acaban imponi\u00e9ndose. Ya que a veces la acci\u00f3n humana, en s\u00ed misma, encierra una contradicci\u00f3n en su propia naturaleza. Y el resultado a la postre fue y es, que no siempre se pueden conseguir los buenos prop\u00f3sitos que se persiguen.<\/p>\n<p>Disfrut\u00f3 de un viaje a Italia, como lo atestigua esta tarjeta postal: \u201cTorre rom\u00e1nica en el trayecto Pisa Roma : apunte del natural desde el tren, 1934 \/ dibujo de Jos\u00e9 E. Galiana.<\/p>\n<p>En mayo de 1936 recrea en una l\u00e1mina \u201cDos aspectos de la plaza de la Fuente Villar del Arzobispo\u201d.<\/p>\n<p>Tras la guerra civil retoma el proyecto de remodelaci\u00f3n de la Plaza de la Reina con algunas modificaciones en sus planteamientos, tal y como muestra la im\u00e1gen.\u201cUn segundo proyecto gr\u00e1fico de la plaza de la Reina. Detalle, mayo de 1948\u201d.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1963 prosigue con la idea de un Miguelete al que corona un pin\u00e1culo en un boceto para la terminaci\u00f3n del &#8220;Micalet&#8221;.<\/p>\n<p>Fue mecenas de arte, amigo de Gonz\u00e1lez Mart\u00ed. En los a\u00f1os 60 realiz\u00f3 varias donaciones al Museo de Cer\u00e1mica consistentes en barajas de naipes, cajas de cerillas con im\u00e1genes del Quijote, un cuadro con retrato de ni\u00f1a y un dibujo a plumilla sobre papel, algunos de ellos dedicados-como es el caso de este \u00faltimo dibujo. Como prueba de agradecimiento y reconocimiento p\u00fablico, Gonz\u00e1lez Mart\u00ed, de forma regular hacia publicar en prensa todas las donaciones que el Museo recib\u00eda por parte de particulares. Hay que tener presente que su trabajo en el catastro le puso en contacto con la cer\u00e1mica y su inter\u00e9s por su conservaci\u00f3n como un legado a las generaciones venideras coincidi\u00f3 con muchos intelectuales de su \u00e9poca .<br \/>\nA esto hay que a\u00f1adir la donaci\u00f3n realizada al Museo de Prehistoria de Valencia. Ocho croquis originales del arquitecto Muguruza sobre la restauraci\u00f3n ideal de diversos monumentos romanos de la ciudad de Sagunto .<br \/>\nLos recuerdos de su vida privada son muchos. Durante su juventud Jos\u00e9 Enrique se enamor\u00f3, aunque tuvo mala fortuna. Porque su novia muri\u00f3 desangrada a consecuencia de una operaci\u00f3n de amigdalitis.<br \/>\nPosteriormente lo quisieron casar con otra persona. El no quiso y faltando pocas semanas para el enlace su hermano Luis tuvo que devolver los regalos de boda. Todos estos percances llevaron a empeorar la relaci\u00f3n con su cu\u00f1ada Emilia.<br \/>\nSu familia resid\u00eda en Gran V\u00eda Marqu\u00e9s del Turia n\u00ba 36, le llamaban la casa de los pajaritos. Durante aquellos a\u00f1os la familia hab\u00eda estado viviendo all\u00ed y a la muerte de su madre en 1945 continu\u00f3 viviendo en el domicilio familiar que era arrendado.<br \/>\nGracias al testimonio de Ana Cort Climent, he sabido que trabaj\u00f3 muchos a\u00f1os como aparejador con Jos\u00e9 Cort Bot\u00ed que era arquitecto del catastro. \u201cNo presum\u00eda de ello, pero tampoco ocultaba que no iba a misa los domingos, aunque muchas tardes de su vida fue a la Bas\u00edlica a rendir pleites\u00eda a la mare de Deu, por quien sent\u00eda un amor de locura. El mismo que, en otro orden de cosas, sent\u00eda por todo lo valenciano: su biling\u00fcismo era perfecto, ten\u00eda una buena cultura, sus amistades preferentemente pertenec\u00edan, como \u00e9l mismo, a lo Rat Penat y en su casa ten\u00eda una excelente colecci\u00f3n art\u00edstica de la cultura valenciana. Era un hombre fiel a sus ideas y a sus principios.\u201d<br \/>\nEntre las evocaciones difuminadas en la memoria, aparece Jos\u00e9 Enrique en un restaurante. Una comida compartida con su sobrino Jos\u00e9 Luis. El instante de ese tiempo de sosiego, que acontece durante la espera de la sobremesa. Distra\u00eddo y con presteza se entretiene con su pasi\u00f3n. Dibuja \u00e1gilmente con la estilogr\u00e1fica en el reverso de un plato de loza. Ya lo conocen los camareros, m\u00e1s de uno guardar\u00e1 un plato de aquellos momentos.<br \/>\nTen\u00eda un car\u00e1cter un tanto exc\u00e9ntrico. Si bien las cosas son seg\u00fan las vemos. Unos pensaremos que prima un punto de vista y otros lo ver\u00e1n desde otra \u00f3ptica. En este sentido, paso a comentar una an\u00e9cdota, lo ocurrido en su actuaci\u00f3n con el patrimonio familiar pict\u00f3rico que albergaba en su casa. All\u00ed colgaban cuadros reunidos gracias a las buenas relaciones que mantuvo su abuelo materno Antonio Soler con los pintores de sus tertulias. Buena parte de los cuadros son retratos de la familia Soler Moreno y constituyen un testimonio gr\u00e1fico de indudable valor geneal\u00f3gico.<br \/>\nEl caso es que lo que llama la atenci\u00f3n de lo acontecido es que \u00fanicamente se lo comunicar\u00e1 a su hermano durante la celebraci\u00f3n de las bodas de plata de Luis, celebradas en el Club N\u00e1utico. Coment\u00f3 que hab\u00eda donado 20 cuadros de la familia al Ayuntamiento de Valencia. Y claro aquello cay\u00f3 como una bomba para los comensales. Seguramente la intenci\u00f3n de Jos\u00e9 Enrique haya sido generosa, altruista y finalmente facilite su conservaci\u00f3n como bien p\u00fablico, si bien era patrimonio de la familia.<br \/>\nEstas fueron sus palabras: \u201cVecino de Valencia y enamorado de su patria por cuya cultura ha venido colaborando toda su vida atentamente: Que siguiendo la huella de otras personalidades y continuando sus propias donaciones en libros y elementos decorativos de peque\u00f1a importancia, aparte del afecto hacia la ciudad de su cuna que supuso la \u201cGu\u00eda del Turista Valenciano\u201d\u2026\u201d .<br \/>\nEsta donaci\u00f3n se denomin\u00f3 colecci\u00f3n Galiana Soler y se conserva en el Museo de la Ciudad. La forman obras de Joaqu\u00edn Agrasot, Daniel Cortina, Jos\u00e9 Genov\u00e9s Llansol, Vicente Castells, Miguel Parra, Juan Peir\u00f3, Manuel Jim\u00e9nez Aranda, Jos\u00e9 Roger y Agust\u00edn Almar. Asimismo, hay unas tablas de los siglos XV, XVI y XVII an\u00f3nimas .<br \/>\nPuede verse la noticia en varios diarios de fines de octubre de 1966: importante donaci\u00f3n al Museo Hist\u00f3rico Municipal, una sala dedicada a las obras de arte que se han donado a la ciudad .<br \/>\nTodo esto ha llevado a una curiosa situaci\u00f3n: Enriqueta Soler Moreno, la abuela de mi padre, tiene un retrato en el Museo de la Ciudad de Valencia. En realidad, los retratos de toda su familia est\u00e1n all\u00ed, aunque no est\u00e9n expuestos p\u00fablicamente, ya que en la actualidad se conservan en dep\u00f3sito.<br \/>\nPor otra parte, durante una visita al cementerio me comentaron que hay unos lienzos de tem\u00e1tica religiosa, enormes y oscuros, adornando las paredes de la iglesia de dicho camposanto.<br \/>\nLa solter\u00eda conlleva soledad, despu\u00e9s de todo, siempre necesitamos el calor de los seres queridos. Y ese cari\u00f1o lo recondujo con su sobrino, Jos\u00e9 Luis que guarda buenos recuerdos de su t\u00edo, siendo un ni\u00f1o sosten\u00eda una cinta m\u00e9trica mientras realizaban una medici\u00f3n para el catastro.<br \/>\nSu hermano Luis ten\u00eda un car\u00e1cter muy austero, era hombre de pocas palabras y esto le llevaba a no ser muy comunicativo. En realidad, los dos hermanos eran bastante diferentes en cuanto a su car\u00e1cter. Jos\u00e9 Enrique era una persona m\u00e1s abierta y sociable. Por otra parte, la relaci\u00f3n con su nuera Emilia no era afortunada y chocaban habitualmente. Ella era una defensora del r\u00e9gimen imperante. Porque Jos\u00e9 Enrique era republicano y antimon\u00e1rquico.<br \/>\nSol\u00eda telefonear por las noches al domicilio de su hermano Luis mientras estaban frente al televisor viendo una pel\u00edcula en blanco y negro. Era una situaci\u00f3n frecuente y mandaban al sobrino que cogiera el tel\u00e9fono para atenderlo. Y mi padre de buena gana interrump\u00eda la sesi\u00f3n para atender las necesidades afectivas de su t\u00edo Pepe.<br \/>\nA trav\u00e9s de los a\u00f1os esa relaci\u00f3n creci\u00f3 y fue a m\u00e1s con el paso del tiempo. Cuando Jos\u00e9 Luis conoci\u00f3 a su novia Mar\u00eda Vicenta y se la present\u00f3 a su t\u00edo volvi\u00f3 a llenarse el coraz\u00f3n de amor. Aquella jovencita le recordaba a su a\u00f1orada hermana Vicenta y siempre se mostr\u00f3 encantado por la lozan\u00eda, simpat\u00eda y dulzura de mi madre.<br \/>\nA Jos\u00e9 Enrique le gustaba hablar en valenciano. En aquellos a\u00f1os, socialmente estaba mal visto usar nuestra lengua vern\u00e1cula. Y el que lo hac\u00eda se arriesgaba a que lo se\u00f1alar\u00e1n p\u00fablicamente como una persona inculta. Todo esto era debido a la idiosincrasia que postulaba el r\u00e9gimen franquista.<br \/>\nCreo que hay una relaci\u00f3n entre el hecho de que mi madre me comentase que la barraca de su familia fue premiada al m\u00e9rito tur\u00edstico con la circunstancia de que Jos\u00e9 Enrique estaba vinculado a ese mundo de promoci\u00f3n tur\u00edstica.<br \/>\nEn ocasiones, arrastrado por los recuerdos, iba con Mar\u00eda Vicenta a la cafeter\u00eda Monterrey que estaba casualmente muy pr\u00f3xima a al domicilio de su abuelo materno Antonio Soler. Junto a la esquina de la Iglesia de san Martin y el hotel Bristol, cercano a la desaparecida sombrerer\u00eda de la calle de la Abad\u00eda san Mart\u00edn n\u00ba 2.<br \/>\nEsta relaci\u00f3n tan estrecha le llev\u00f3 a su muerte a dejar la herencia en su totalidad a su sobrino Jos\u00e9 Luis, aunque \u00e9l la rechaz\u00f3 por respeto a la familia y se la entreg\u00f3 a su padre Luis. Pasaron los a\u00f1os y la herencia volvi\u00f3 al hogar de su sobrino.<br \/>\nDurante esos d\u00edas desde la cafeter\u00eda Goya, le llevaban la comida en cazuelas a su casa. Jos\u00e9 Enrique ya hab\u00eda cumplido a\u00f1os y gracias a sus relaciones le cuidaron. Si bien es cierto que no era su familia la que se hac\u00eda cargo de estos servicios. Una mujer, Josefina, hab\u00eda estado limpiando en su casa durante a\u00f1os y luego iba a su casa a cuidar a su familia.<br \/>\nPasaron los a\u00f1os y todos hab\u00edan envejecido. El marido de Josefina, Vicente, hab\u00eda perdido la visi\u00f3n y acab\u00f3 viviendo en la casa de los pajaritos haciendo compa\u00f1\u00eda a Jos\u00e9 Enrique.<br \/>\nCuando murieron Josefina y Vicente. El marido de su hija Pepita, una joven de mejillas sonrosadas, era cocinero en el restaurante Navarro y le cuidaba por las noches despu\u00e9s de finalizar su trabajo.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, Jos\u00e9 Enrique Galiana Soler, acab\u00f3 siendo un personaje peculiar y querido dentro de la sociedad valenciana y tuvo un gran reconocimiento en su funeral por las personas que lo conocieron. Esa sencillez, ese amor a la humanidad, fue la herencia que recibi\u00f3 de su abuelo materno Antonio Bosca Soler y fue la que nos leg\u00f3.<br \/>\nAcudieron muchas personas a su funeral, entre ellas, su amigo el alcalde de Valencia, Rinc\u00f3n de Arellano.<br \/>\nLa huella que ha dejado en nuestra cultura se descubre a trav\u00e9s de los art\u00edculos que hablan de su amor a Valencia y de su esp\u00edritu altruista que en transcurso del tiempo se trasladan a los nuevos soportes de informaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 en Valencia, un 24 de mayo de 1894 en el seno de una cultivada familia de la peque\u00f1a burgues\u00eda. Durante su vida fue aparejador, escritor, dibujante, coleccionista, promotor tur\u00edstico, e investigador amante del arte y la historia. De su madre, Enriqueta hered\u00f3 las dotes como dibujante. 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