Cuando se habla del descubrimiento de un elemento químico, rara vez la historia comienza con un joven marino de diecinueve años que atraviesa selvas, mide la forma de la Tierra, observa fenómenos ópticos en las nubes? y termina prisionero en Londres. Sin embargo, así empieza la historia del platino y de Antonio de Ulloa, uno de los científicos españoles más notables ?y menos conocidos? del siglo XVIII.