En un momento marcado por la polarización, la desinformación y la aceleración tecnológica, la ciencia ocupa un lugar central en el debate público. El conocimiento científico condiciona hoy la economía, la política y hasta la estabilidad democrática. Sin embargo, nunca había existido una distancia tan grande entre la capacidad de la ciencia para transformar el mundo y la dificultad para generar confianza.