Suspenso en bienestar social
Juan Cotino, Conseller de Benestar Social de la Generalitat Valenciana
CARMEN CALPENA GALIANA.
Bienestar Social ha venido demostrando, desde hace años, a muchas de las familias que han necesitado de sus servicios que esta institución es poco comprensiva, muy lenta en su gestión o que da una callada por respuesta a las solicitudes que pasan por registro.
Al parecer consideran esta acción democrática –pedir un servicio– una intromisión que les desvelaría la pasividad y gandulería con la que trabajan algunos máximos responsables de esta Administración pública.
Hacer los deberes con la responsabilidad que se debiera no es lo habitual, responder o dar explicación de cualquier situación administrativa a cualquier colectivo ciudadano puede llegar a que el solicitante renuncie al final en su empeño de recibir una respuesta.
Los problemas los solucionan sobre la marcha en forma de parcheo. El número de centros ocupacionales para discapacitados es una vergüenza, tan sólo uno en toda la ciudad, centros de día y residencias, más de lo mismo, una grandísima desvergüenza. Y el colectivo de jóvenes con necesidades especiales está formado por cientos que permanecen aparcados en sus casas o están de aquí para allá realizando todo tipo de cursillos básicos.
Van acompañados sobre todo por sus madres, que tuvieron que abandonar su vida laboral y aparcar las obligaciones en el hogar para que su hijo no retroceda en los conocimientos.
Durante muchos años y con gran esfuerzo, estos menores consiguieron avanzar en integración durante la etapa de Educación Primaria. Por favor, no jueguen con los derechos de los colectivos más vulnerables y apliquen de una vez por todas la Ley de Dependencia.
Alicante


