Escrito por losmayassz el 24 de enero, 2012

En la enorme superficie que abarcó la cultura maya en Mesoamérica, se distinguen varios estilos artísticos regionales y locales, determinados en buena medida por las diferencias topográficas y climáticas. Por una parte, están las Tierras Altas al Sur-en Chiapas, México, y en Guatemala-, y por otra, las Tierras Bajas-el  Petén en Guatemala y la península de Yucatán en México-. Esos estilos- diferentes, pero emparentados- pueden advertirse en todas las manifestaciones artísticas de los mayas, sea en la arquitectura, la escultura, la cerámica o la pintura.

En la escultura-nuestro tema-, más allá de sus particularidades, se perciben, de modo sobresaliente, dos grandes regiones artísticas: la de la parte central de la zona, donde el relieve en distintas modalidades es la forma predominante de expresión, y cuyos temas se ordenan en torno a las acciones históricas de personajes destacados, y la del Norte, donde la creación se manifiesta por medio del relieve arquitectónico, y en él abundan vibrantes formas geométricas.

Esta diferencia entre ambas regiones artísticas se reconoce con claridad en los tiempos de plena integración cultural, durante el Período Clásico ( entre 250 y 900 d.c.) pero está ya prefigurada desde el Período Tardío ( entre 300 a.C y 100 d.C.) y el Protoclásico ( 100 a 250 d.C.), pues los estilos del Clásico se anuncian desde entonces en varios aspectos formales y temáticos.

Por otra parte, un estilo muevo se presenta en la península de Yucatán durante el Período Posclásico ( entre 900 y 1500 d.C.) al juntarse dos voluntades artísticas, la maya y la tolteca. Predominan temas  guerreros, y la escultura en tres dimensiones, alterna con escenas relevadas; la centenaria maestría del escultor maya confiere notable calidad a los asuntos extranjeros recién adoptados.