Tras meses de esfuerzo ya tenemos nuestra página web lista para ser publicada. Es el momento, si no lo hemos hecho antes, de elegir dónde vamos a alojarla y de encontrar el hosting web que mejor se adecue a nuestras necesidades. Esto no es tan sencillo como puede parecer. Existen innumerables negocios ofreciendo hosting web y la elección del erróneo puede tener repercusiones graves tanto para nuestro trabajo y esfuerzo como para nuestro bolsillo. ¿Cómo asegurarnos de que nuestro dinero y el futuro de nuestra web están en buenas manos y no se trata de un engaño o falsa publicidad? He aquí algunos trucos prácticos que pueden ser de utilidad para evitar problemas.
Primero de todo, conviene asegurarnos de que la empresa en la que vamos a registrarnos es legítima y de que de hecho existe, pues la proliferación de páginas fantasmas es un gran problema en esta industria. Una manera sencilla de hacer la comprobación es haciendo un “WHOIS” en el nombre de dominio. Comprobar la fecha de creación del nombre de domino de la empresa también nos dará un indicativo de su antigüedad y el nivel de riesgo que corremos.
Buscar el nombre de la compañía con la que pretendemos registrarnos en Google va a permitirnos leer comentarios y opiniones de otros usuarios. Otro buen sitio para investigar es el foro de la empresa, aunque habrá que tener siempre en cuenta que lo más posible es que hayan moderado los comentarios más negativos.
Poner a prueba el servicio técnico antes de registrarnos es otra de las maneras de asegurarnos de la calidad del host. Una llamada nos permitirá comprobar la calidad del servicio de atención al cliente y los tiempos de espera. Sorprende la cantidad de hosts que ignoran las llamadas o aquellos en los que los tiempos de espera para ser atendidos son largos, lo que sin duda nos acabará saliendo caro si algún día tenemos un problema técnico urgente.
Habrá también que tener cuidado con ofertas donde el ancho de banda y el espacio de almacenamiento ofrecidos sean sorprendentemente altos en comparación con el precio. Nadie da duros a cuatro pesetas y por lo tanto esto probablemente se traduzca en la empresa de hosting sobre-almacenando webs en el servidor. No deberíamos nunca elegir un hosting web guiándonos sólo por el precio.
Y ya por último, cuando ya tengamos seleccionado la compañía que más nos interesa, nunca aceptar los términos y condiciones de venta sin haberlos leído antes.

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