La policía guarda un silencio absoluto, aunque el amplio despliegue realizado en Barcelona ha servido para la detención de numerosos delincuentes.La situación en torno al secuestro se mantiene en un compás de espera. Los secuestradores pasaron de las prisas de los primeros días por exigir la cifra del rescate, lo que llevó a estimar que se trataba de unos delincuentes no habituales en este tipo de secuestros, a unos pasos de tranquilidad en sus contactos telefónicos con la familia del jugador, que se mantienen, pero siempre bajo las premisas de brevedad y concisión. El lunes se produjo la última de las llamadas de las que tiene constancia EL PAIS. Ello parece avalar la hipótesis de que el golpe había sido preparado a conciencia y que los secuestradores cuentan con una infraestructura adecuada.
El método de la recogida del dinero, punto concreto que falta para que se active la liberación del jugador, no va a ser tan simple, y es ahí donde radica la situación de espera que mantienen los secuestradores. El Barcelona cumplió su primera parte del trato inicial al que se llegó con ellos, y cinco días después de la desaparición del jugador ya sacó el dinero del Bankunión para pagar.
Respecto al lugar donde pueda encontrarse Quini se barajan dos hipótesís. Hasta la pasada semana todo hacía indicar que sería en el radio barcelonés, circunstancia que avalaría también el amplio dispositivo policial dispuesto en la operación de búsqueda.
Mientras, la policía mantiene su amplio despliegue. Hay continuos controles en Barcelona y su provincia, y tiene orden de comprobar todas las llamadas, lo que ha propiciado estos días continuas detenciones de delincuentes habituales así como de alguno que desde cabinas telefónicas intentaba explotar el secuestro de Quini.

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