Cuando hablamos sobre el mejor teléfono móvil, podemos discrepar en conceptos o en base a qué factores elegimos para determinar eso. Pero, si no tenemos en cuenta el precio y queremos elegir al mejor de verdad, entonces hay que hablar de rendimiento, de funciones añadidas, de facilidad de uso para el usuario y de la estabilidad que tedrá en el mercado, es decir, cuánto durará siendo lo mejor.
Y si tenemos que mencionar uno, claramente el HTC One M8 se dispara por sobre todos los demás, aunque el Samsung Galaxy Note 3 se merece una mención especial, pero el smartphone de la compañía taiwanesa tiene todo, absolutamente todo lo que se puede llegar a pedir de un smartphone de alta gama.
Comienza con una pantalla de 5 pulgadas con resolución de 1920 x 1080 píxeles que reproduce todo en HD 1080, lo que nos da una gran densidad de 441 píxeles. Su batería tiene una autonomía de 20 horas, con un aguante de 2600 mAh, una capacidad que es exagerada para un smartphone. Todo corre bajo un procesador Qualcomm Snapdragon 801 de 2,6 Ghz y una RAM de 2 GB que permiten abrir y cerrar aplicaciones en milésimas de segundos, pudiendo ejecutar varias a la vez y sin que merme el rendimiento.
Llama mucho la atención la calidad de su cámara trasera de 4 ultra mega píxeles, que toma fotos como cámaras de 8 o 13, en lo que es tecnología de punta, además de una cámara frontal de 5 MP, algo insólito que no suele verse en ningún smartphone; asegurando interacciones de altísima calidad.
Por último, su memoria empieza con unos amplios 16 Gb internos que pueden ampliarse a 128 Gb gracias a la memoria externa microSD.
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