Origen de los abanicos

El abanico es un objeto que sirve para atraer aire de una forma manual. El origen en sí de este objeto tan común y a la vez especial es algo incierto ya que logra perderse en el tiempo. Se puede mencionar que se han encontrado en épocas prehistóricas, cuando el hombre recién estaba descubriendo el fuego y para poder avivar los brasas debía recurrir a agitar fuerte el aire con cualquier objeto que tuviera con una especie de abanico.

Estas suposiciones aparte, nos dan conocimiento de que los abanicos han sido usados por los babilónicos, egipcios, griegos, persas y romanos, esto gracias a las diversas apariciones de este singular artefacto en las concepciones artísticas de estos pueblos.

De Egipto, la representación que se considera la más antigua que se conoce actualmente se ubica en la cabeza de una maza de uso ceremonial que se ubica en el Asmolean Museum de Oxford. Esta maza perteneció a Narmer, quien aproximadamente en el año 3000 a.c. logro unir por primera vez el Bajo y Alto Egipto, y también representa una especie de cortejo real en el cual se observan a dos esclavos con abanicos.

Los abanicos usados en Egipto eran de grandes dimensiones, fijos, con una forma semicircular, con plumas y poseían unos largos mangos. Su función principal era doble: La primera era la de proveer de aire y la segunda de asustar a los insectos.

Con el paso de los años, el abanico se fue convirtiendo extrañamente en un artefacto ornamental que era una señal de poder.

Otras concepciones egipcias en las cuales se observan abanicos se pueden encontrar en las tumbas de Beni-Hasan, que perteneció a la Xll dinastía, en los llamados bajos relieves del Rameseo (dinastía XlX) así como también en los frescos de Medinet-Habu que formaron parte de la dinastía XX.


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