Amigo Mario

Ya va para casi seis meses y más allá de poder compartir nuestro pesar entre los amigos y familiares más cercanos, no me he atrevido a escribir o hablar de él. Parece como si tuviera un nudo en el corazón (*).

Mario Pardo era, de todas la personas que he conocido, la más querida entre amigos y compañeros que hemos tenido la suerte y privilegio de compartir su amistad. He admirado lo profundo de este vínculo humano a través de Mario: generosidad, bondad, comprensión, sentido del humor, solidaridad, cercanía y decenas de calificativos más mezclados con sinceridad y afecto.

Conocí a Mario cuando era Decano de la Facultad de Ciencias y yo Vicerrector de Asuntos Económicos. Era el Decano más querido; hacía posible que todo fuera fácil, aportando sosiego, respeto, coherencia, intuición e inteligencia mezcladas con una suerte de paciencia y generosidad bastante inusual. Todavía recuerdo en aquellos años su voz conciliadora, socarrona y entrañable.

Años más tarde compartimos responsabilidades en el Rectorado durante más de siete años. Todos conocéis su sentido excepcional de la honradez, justicia, lealtad y compromiso. Creo que fue Cicerón quien dijo que «Sólo en el peligro se conoce al verdadero amigo» .Y puedo dar fe de que Mario fue absoluta y excepcionalmente ejemplar con la institución y su Rector en los difíciles momentos que nos tocó vivir en esta Universidad desde mediados de los noventa.

Fue en estos años en los que la Facultad de Ciencias progresó en sus dotaciones para  la Planta Cero, Plantas Piloto, o nuevas Inversiones: se construyó el CTQ, se amplió por los antiguos pabellones del CEU, obtuvo nuevas licenciaturas (Matemáticas, Ciencias del Mar, Ingeniería Química, Geología..) y dotaciones para las existentes (Biología y restantes…), por no hablar del Parque Científico MedPark, cuyos primeros gestores estuvieron unidos  a la Facultad de Ciencias y sus terrenos adquiridos entonces, representan  hoy uno de los mejores y mayores activos de la UA.

Como Vicerrector de alumnado fomentó todo una floreciente etapa de servicios que pocas universidades españolas por aquellos años: desde la racionalización e informatización de servicios al alumnado, pasando por el primer servicio de empleo y prácticas (GIPE), servicios a los discapacitados, el más amplio programa e actividades culturales, extensión universitaria, o la participación activa y transparente de los alumnos en las decisiones de la Universidad (desde las licitaciones de obras o servicios hasta la representación activa en órganos de Gobierno). Su estilo transparente y sincero hizo sacar lo mejor de los líderes estudiantes de la época.  Son nombres que están en mente de todos.

Nuestra amistad ha sido indisoluble en los últimos 22 años.  Hay un montón de recuerdos que tienen un componente más humano, dejando al lado la faceta de Mario como universitario, profesor, decano, vicerrector, absolutamente ejemplar.

Empezaría mencionado su capacidad de establecer lazos y relaciones de amistad compaginándola con la defensa de ideas y su compromiso social, plasmada en múltiples facetas la escenificó en una muy entrañable para muchos compañeros, su asistencia regular a las comidas de los viernes a las que se apuntaba el mismísimo Pedro Solbes.

Muy estrechamente con lo anterior: su visión política y la defensa de los derechos humanos.  Basta decir que Mario era un defensor ejemplar de los menos favorecidos, de los derechos sociales, del progreso, de la esencia de la democracia y de las causas justas. Allí estaba siempre.

Su inquietud por viajar, descubrir cosas y disfrutar de los pequeños detalles.. Mario siempre ha tenido pasión por profundizar en la inmensa diversidad cultural, jugando un papel fundamental en la internacionalización de la Universidad de Alicante y llegando a comprometerse especialmente con el caso de Cuba, por ejemplo, fijando lazos y compromisos personales más allá de su cargo, y que tienen que ver mucho con su vertiente humana.

La fotografía siempre ha estado presente en su vertiente científica y de aficionado. Fue casi ayer cuando hicimos un homenaje a Mario al jubilarse y le regalamos una cámara de fotos. En los últimos años los grandes viajes le daban mucho respeto, pero entonces logró hacer que los pequeños viajes de Mojacar a Águilas, o de Málaga a Asturias, que a los demás nos parecieran grandes, gracias a su cámara y su forma de compartirlos y describirlos en su blog El Placer de Viajar.

Hay multitud de detalles entrañables e interminables de la vida diaria que hacía que estar con él fuera un placer. Con su recuerdo siempre presente y el agradecimiento de haber sido su amigo y compañero, siempre quedará Mario en nuestro recuerdo y en nuestros corazones.

Mario Pardo, homenaje por su jubilación

 

(*) Comparto con la Comunidad Universitaria  las palabras que pronuncié durante el sepelio de nuestro querido Mario,  a petición de Begoña Domenech.

Sobre Andrés Pedreño