Es como llaman nuestra atención los niños cuando han adquirido una nueva destreza. Antes no lo sabían hacer y ahora, tras el aprendizaje, están deseando mostrar a todo el mundo esa nueva habilidad.
Cuando crecemos, encontrar las oportunidades para publicar nuestros logros es cada vez más difícil, porque suele haber alguien que tiene mucha experiencia y se adelanta. Es por esto que nos dice Hölderling: “Los educadores forman a sus educandos como los océanos forman a los continentes, retirándose”. Y los alumnos nos piden: “Ayúdame a hacerlo solo”.
Para nosotros, ésta es la maravilla de la educación: estar presentes en el momento en que se produce el milagro del aprendizaje. A veces, hasta habiendo ayudado un poquito.
Que tengamos, juntos, un feliz y hermoso aprendizaje.