Sentada frente a la ventana, puedo observar las montañas que rodean mi querido Alicante. A la vez que observo esto, pienso en la distancia y en lo que me llevaría llegar hasta allá andando, y si llegara, cuanto me llevaría llegar al pueblo mas cercano y a la ciudad y a cruzar la frontera…en eso me puedo pasar un buen rato…
Cuando en la pareja por algun u otro motivo alguien tiene que irse e interponer cierta distancia entre los dos, tenemos 2 opciones; morir en el intento desencantandonos y asumir desde el principio que esto sin roce no va a funcionar o simplemente asumirlo y tratar de disfrutarlo…
Siempre he sido de las que piensan que la distancia de una pareja es la cronica de una muerte anunciada ya que una de las partes importantes de esto que llamamos “relación” es el contacto físico, el cariño, la compañia silenciosa y sin mas rodeo la posibilidad de despedirte del día sintiendo a tu pareja y poder dar rienda suelta a todas aquellas pasiones que queramos experimentar.
Sin embargo, tarde o temprano llega el momento, ya sea el fin de las vacaciones, el año de universidad, un cambio de trabajo, una experiencia irrechazable, que obliga que el otro deba partir y dejar las agradables rutinas atrás para obligar a reinventarse el día a día. (Esto se agrava cuando el que se queda disfruta de mucho tiempo libre)
Todo depende de uno y como lo queramos tomar.
Podemos ir discutiendo a cada segundo inventandonos relaciones fantasmas, estando disconforme y ahogandonos en películas sin sentido o podemos re-descubrirnos y con ello reinventarnos hasta el punto de disfrutar de esta situación (sin dejar de amar porsupuesto).
Parece tener lógica pero no siempre nuestro cerebro y nuestro corazón se ponen de acuerdo.
Solo plantearos que no hay una fórmula exacta para enfrentar los vaivenes de una relación, en especial en este momento en que no estan las cosas para ir rechazando las oportunidades que se nos presentan, es por eso que debemos estar preparados para adaptarnos y tener la habilidad de reencontrarnos con nosotros mismos y con la relación de la manera mas estratégica para salir lo menos heridos posible.
Nunca está de más un reencuentro con los amigos, la vuelta al deporte, a la escritura, la lectura a la danza, a la cocina… Uf un montonazo de cosas y actividades que solemos olvidar en especial en estos tiempos en que el nombre amor lleva como apellido crisis.
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