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En apoyo a Joaquín Mora Mendoza

SILENCIO

El silencio está siendo la respuesta mayoritaria de quienes por obligación deberían responder y mediar en favor de nuestro compañero y amigo Joaquín Mora. Es la vía de escape más rápida para quienes se acobardan o huyen de asumir sus responsabilidades, quizá porque son conscientes de los graves errores que han venido cometiendo durante estos siete años. Es la carta de presentación de aquellos que con verdadera falta de tacto han desechado cada una de las posibilidades que han tenido de remediar el daño que se está haciendo. Y seguirán así, ¿hasta cuándo?, mirando al suelo mientras el sol se pone frente a ellos.

Es una verdadera lástima descubrir una vez más la rotunda mentira a la que nos tienen acostumbrados, cuánto subestiman la fuerza y la voluntad de quienes no pueden más que indignarse ante semejante dejadez y egoísmo.

Ya va a llegar el octavo día y ni una sola muestra de sensibilidad, ¿es que acaso esperan agotar hasta el último minuto?, en ese caso les convendría pensar que cuanto antes solucionen esto menos daño, del que ya está hecho, habrán causado.

Y no sólo es silencio, no sólo es mirar hacia otro lado, también están las palabras vacías que se dicen cuando no se quiere decir nada, los acuerdos y las sonrisas que no conducen a soluciones efectivas. A cada uno se le exige en función del puesto que ocupa y la responsabilidad que tenga, así que vale ya de hacer la vista gorda porque no podemos consentir que esto se dilate más en el tiempo. Está en juego la salud, la integridad e incluso la vida de un ser humano ¿no es ese un motivo suficiente para actuar?.

Tal vez lo que esperan es el cansancio y el desánimo de todas las personas que apoyan esta Huelga de hambre y que luchan por los derechos, no sólo los que se reclaman ahora, sino todos los que les han sido usurpados a cientos de miles de ciudadanos que por estar en desventaja y discriminados socialmente no han podido todavía recibir lo que les corresponde. Que no olviden que la dignidad es intrínseca al ser humano, no la otorga nadie ni muchos menos tiene nadie la potestad para arrebatarla.

Nuestra respuesta debe ser la reacción que pretenden acallar, tienen que sonar al unísono nuestras voces para que parezcamos uno con la fuerza de todos a la vez. Seguiremos enviando las cartas que haga falta aunque nos sigan ignorando, continuaremos dando a conocer esta injusticia, oxigenaremos cuanto haga falta este fuego para que no se apague, no muera la noticia y con ella nuestra esperanza.

M.C.