DE LA DEPENDENCIA A LA AUTONOMÍA PERSONAL, DE LA “MUERTE DIGNA” A LA VIDA DIGNA
Centenares de sillas de ruedas llenaban la calle Atocha de Madrid con música marchosa, un montón de energía positiva y muchas ganas de protestar por la vulneración de los derechos de personas con “diversidad funcional”. Me quede impresionado y emocionado por conocer un liderazgo brillante y valiente, una estrategia colectiva que busca aliados y presión ante la dejadez temeraria de todos los estamentos de la administración. Centenares de familiares y amigos se juntaban en la fiesta por la igualdad y la justicia.
de tiendas, instituciones y calles céntricas bloqueadas por coches. Ponen el grito al cielo por la gran dificultad de poder viajar por las políticas de empresas como Renfe que solo reservan 1 o 2 plazas por cada tren para sillas de ruedas que no se pueden comprar por internet ni con descuento, de la escasez de taxis o autobuses a los cuales pueden subir. También es criticada la poca inserción en el mundo laboral. La lista de incumplimientos es interminable.
digna. Esta polémica contiene el mensaje subyacente hiriente y falso de que no merece la pena vivir con una limitación física importante. En cambio, lo que mis amigos consideran más importante que la forma de morir, que por supuesto debe ser digna, es la posibilidad de primero disfrutar de “una vida digna” Según ellos las prácticas institucionales existentes perpetúan la dependencia de las personas con otra capacidad física y refuerza el sacrificio de las familias. Para muchas de las personas que se desplazan en una silla de rueda lo que quieren es la “independencia” para vivir, amar y crear. Se consideran los verdaderos “independentistas”. Tienen muchas ganas de vivir y les molesta que el debate público sobre la eutanasia o “la muerte digna” sea cuando más se habla de discapacitados en España.