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Democracia es a libertad y entusiasmo, lo que despotismo es a represión y enfado.

El ejemplo de Arenys de Munt impulsa el independentismo catalán


inSurGente.- Los electores apoyan masivamente la independencia en Arenys de Munt: 2.569 por el «sí» frente a 61 por el «no». Miles de personas abarrotaron la población durante toda la jornada para apoyar a los vecinos frente a Falange y al Gobierno español. Otros municipios, más de 60, ya han anunciado su intención de emular la experiencia y organizar una consulta popular sobre la independencia de Catalunya antes de fin de año. Hubo más participación que en otros comicios "legales".

Gara (Laia Altarriba).- «Esta es nuestra democracia». Con este lema las casi mil personas que esperaban fuera del colegio electoral en Arenys de Munt celebraron el resultado de las urnas: un 96,33% de los votos, lo que significa que las 2.569 papeletas depositadas con el «sí» han superado las 2.424 que apoyaron en esta población el Estatut en el referéndum del año 2006.

La participación no llegó al 50%, pero alcanzó un porcentaje satisfactorio para los organizadores: un 41,1%, con 2.671 electores. En junio sin duda, cuando el Pleno del Ayuntamiento aprobó apoyar la consulta y desde fuera se vio como una anécdota, no esperaban llegar a esta cifra. Una cifra de votantes que ha superado tanto las recientes elecciones europeas (35,14%) como el referéndum de la Constitución Europea (40,43%), pero que ha quedado lejos de la votación del Estatut (56%).

La euforia que se vivió al conocerse el resultado ya se predecía en el ambiente durante toda la jornada de ayer, pues varios miles de curiosos de otras poblaciones abarrotaron ayer Arenys de Munt. Era la primera vez que en los Països Catalans se celebraba una consulta sobre la independencia, aunque sólo fuera en un municipio y únicamente contemplara una parte de la nación. Desde primera hora de la mañana la calle principal se llenó de gente. Les recibían muchos balcones llenos de banderas catalanas e independentistas, que ya auguraban el resultado de la votación. Pero no sólo se desplazaron a este municipio desde la comarca del Maresme para ser testigos de un día que para muchos ha sido histórico, sino sobre todo para apoyar a la población de Arenys frente a las amenazas fascistas y del Gobierno español, que han tratado desde hace semanas de impedir la consulta.

«Esto ya no se puede frenar»

En rueda de prensa desde el mismo pueblo, el presidente de la EPM (plataforma electoral que tiene la Alcaldía en Arenys de Munt y que está vinculada a ICV), Jordi Fàbrega, explicaba que ya hay más de 60 municipios que han expresado su interés por emular la gesta de este municipio. Y añadía: «Esto es un inicio de algo que ya no se puede frenar».

También la CUP, al cierre de las urnas, se comprometía a «trasladar la experiencia de esta población a otros municipios de los Països Catalans». Frente, pues, a la gran cantidad de poblaciones que quieren hacer también una consulta popular sobre la independencia, la junta que se ha creado para evaluar el proceso en Arenys ha explicado que se estudiará una fecha para que todas la convoquen el mismo día.

Una de las fechas que se barajaba es el 6 de diciembre, día de la Constitución española. El reto estará en trasladar el clima que se vivió ayer a otras poblaciones para abrir, como esperaba ayer la CUP, un «nuevo ciclo político del catalanismo que apunte claramente hacia la independencia».

Unos 50 fascistas intentaron intimidar a la población

Uno de los detonantes para que la consulta en un pueblo de 8.000 habitantes haya despertado tanta expectación fue la convocatoria por parte de Falange Española de una concentración en Arenys de Munt el mismo día del referéndum. Primero, la Generalitat la permitió. Luego, la pospuso Pero, finalmente, la Justicia española la permitió.

Así que ayer, a las 12 del mediodía, llegaron a Arenys de Munt escoltados por un gran dispositivo policial dos autocares de Falange. Durante las dos horas que estuvieron en la población, la gente trató de acercarse a ellos por distintas calles para echarles. Los antidisturbios de los Mossos d’Esquadra lo impedían. Pero de lejos cientos de personas no se cansaron de cantar «Els segadors», el himno nacional catalán, y consignas independentistas y antifascistas. Pasadas las 14.00, la Policía autonómica les escoltó para que se fueran.