En el siglo XVI la preocupación por la infancia llevaba también la idea de proteger a los niños pobres por razón de justicia. A la vez, las Cortes de Casilla en 1518-1523 prohibió la mendicidad. Por eso, había escuelas e instituciones de corrección para los niños pobres y huérfanos. Como no podían mendigar, tenían que aprender algo para tener un trabajo. Sin embargo, estas escuelas no tenían mucho éxito, en realidad.
Los maestros de estas escuelas, y de la mayoría de escuelas de primeras letras de esta época, no tenían una preparación buena – realmente casi no tenían una preparación. Muchas veces los maestros eran personas que le gustaban al pueblo, que tenían una reputación buena, pero no sabían enseñar. Sin embargo, en mi opinión, una escuela y oportunidad de aprender algo es mejor que una vida sin educación. ¡Qué alegra estoy de que las escuelas y la enseñanza hayan mejorado!
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