La causa de la formación de esos ejércitos permanentes de caballería acontece, tras un largo periodo de permanencia de la guerra y una mayor capacidad financiera de los estados para sufragarlas. Y también deriva de la vinculación estables de nobles, hombres de armas al líder del estado a través de su casa o corte, el centro organizativo del ejército. Se observa cómo se combina un reforzamiento de la clientela militar regia y la contratación regular y el servicio continuo de capitanes y tropas profesionales. Se trata de un fenómeno que también puede documentarse en la corona de Aragón, tímidamente a finales del XIV y sobre todo entre los años veinte y cuarenta del siglo XV, durante las guerras de Alfonso el magnánimo.

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