Salir a correr siempre ha sido un deporte muy bueno para ejercitar todos los músculos del cuerpo y mantenerse en buena forma física. Aquí tienes unos consejos a tener en cuenta a la hora de salir a correr:
– Más allá de las ganas y la fuerza de voluntad, hay que tener en cuenta la zancada y la posición de los brazos para favorecer el ejercicio. Es importante utilizar el equipo correcto, calentar los músculos antes de comenzar -y mantenerlos calientes cuando hace frío- e hidratarse de manera apropiada (según la Sociedad Española de Traumatología del Deporte, se deben tomar 250 ml de líquidos antes de la práctica deportiva) sobre todo cuando hace calor. Y, por supuesto, es fundamental parar ante la presencia de cualquier síntoma de lesión para evitar daños mayores.
– La respiración es uno de los elementos básicos. Durante la carrera, las respiraciones deben ser profundas, y notar que el abdomen se mueve hacia fuera cuando entra el aire. Respirar muy rápido o sin absorber todo el aire disponible puede provocar molestias -como flato- e, incluso, dolor de cabeza.
– Una correcta posición de los brazos favorece el equilibrio, impulsa hacia adelante y ayuda a ganar velocidad. Aunque pueda pensarse que se mueven de forma correcta con la intuición, lo cierto es que no todo el mundo los lleva pegados al cuerpo, como se recomienda. Los especialistas aconsejan, además, mantenerlos relajados y que los codos formen un ángulo de unos 90º. Los hombros hay que conservarlos bajos y relajados, para no gastar energía y limitar el movimiento de los brazos.
– Asimismo, una posición idónea de los brazos facilita la zancada. Cuanto más cerca del suelo estén los pies, sin saltar demasiado, mejor: permite que las pisadas sean ligeras y haya menos impacto con el suelo, por lo que el cuerpo debe reabsorber menos fuerza. Un impacto demasiado grande aumenta el riesgo de lesión porque agudiza cualquier posible debilidad de las piernas.