¿Cómo hacer que nuestras ensaladas sean mejores?

Con el calor del verano, siempre apetecen comidas frescas. Las estrellas del verano suelen ser las frutas de temporada, los licuados, los sorbetes, los refrescos caseros y, también, las ensaladas.

Sencillas de preparar, saludables, digestivas y muy frescas, las ensaladas son las reinas del verano, a menos que se descuiden las cantidades y los ingredientes y se conviertan en platos demasiado copiosos o calóricos. Para que las ensaladas puedan presumir de cualidades saludables, hay que poner bajo control los ingredientes que se utilizan (y recordar que esto se aplica también a los aderezos). A continuación se reseñan varios consejos para preparar ensaladas deliciosas y cinco recetas bien frescas para disfrutar como plato único en verano.

¿Qué hacer para que nuestras ensaladas sean mejores?

Todos los géneros que vayan crudos, sobre todo las hortalizas, se deben lavar con abundante agua y, si es necesario, con unas gotitas de lejía.

Es importante buscar un sabor compatible entre los alimentos que se emplean para hacer la ensalada, por lo que no se debe servirla muy fría, sino fresca.

Se sazona y se aliña en el momento de servir. De otro modo, el ácido (limón o vinagre) hará que las hortalizas de hoja pierdan la textura.

Los ingredientes deben ser picados en tamaños similares para cuidar la presentación. Cuando se utilizan géneros que puedan dañar el aspecto de la ensalada -como la remolacha o la lombarda, que destiñen-, siempre se añadirán al final, en el momento de servir.

Es muy importante controlar la cantidad de aliño que se echa a la ensalada. Si nos quedamos cortos, no tendrá la textura y el sabor óptimos, pero si nos pasamos, podemos arruinarla y perder los sabores naturales de los alimentos.

Las ensaladas no siempre son ligeras. Muchas veces se presentan como platos abundantes, recargados de ingredientes, aderezos y salsas que las alejan del concepto original: una receta fresca, rica, con gran presencia de alimentos vegetales y sin excesivas calorías. Para convertir una ensalada de acompañamiento en un plato único ligero, la mejor combinación consiste en utilizar una base de verduras y hortalizas crudas (o semicocinadas), acompañarlas de algún ingrediente que aporte proteínas (huevo cocido, pescado, pollo, legumbres, marisco) y un aliño que no sea en exceso graso, como puede ser una vinagreta casera o aceites aromatizados.

Para darle un toque más refrescante, se pueden usar frutas frescas como ingrediente de la ensalada, lo que dará un toque más veraniego y fresco a nuestra ensalada. En otro artículo os daré algunas recetas en concreto para que os inspiréis y comáis a gusto y fresquitos.

 


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