Reducir la presencia de anisakis
Para evitar la presencia de anisakis es fundamental una buena prevención. Para ello se aconsejan tres acciones primordiales para evitar la contaminación:
-Una correcta cocción del pescado.
-Congelación del pescado durante 48 horas a una temperatura mínima de -18ºC.
-Una adecuada manipulación durante toda su preparación.
En caso de consumir pescado fuera de casa, es imprescindible asegurarse de que el establecimiento cumple con todos los requisitos citados y estén evaluados por las autoridades sanitarias correspondientes. Los pescados con mayor incidencia en anisakis son la merluza y el bonito, aunque el porcentaje de muestras afectadas varía mucho en función de la zona de origen y la época del año. En cuanto a pescados que suelen consumirse crudos y, por tanto, el riesgo de contraer el parásito es mayor, destaca el boquerón, la anchoa y la sardina, aunque vengan preparados con marinados o escabeches.
Los crustáceos como la langosta o las gambas o cefalópodos como el pulpo, sepia o calamar, pueden infectarse de manera fácil, pero al consumirse cocinados, se reduce la incidencia de anisakis. Este tipo de alimentos suelen cocinarse hasta alcanzar una temperatura suficiente (60ºC) que garantiza la eliminación del parásito. Los bivalvos como mejillones, berberechos u ostras, no representan peligro de contaminación por el parásito ya que su modo de alimentación, por filtración, impide que la larva de anisakis se quede en su interior.
Es importante tener en cuenta que aunque se cocine el pescado, no todo tipo de cocciones son las adecuadas. Por ejemplo, si el pescado se cocina en el microondas la cocción puede realizarse de forma no homogénea y algunas partes del pescado seguirían conteniendo este parásito. Si el pescado se cocina mal y se ingiere este parásito, los síntomas pueden ser bastante molestos: desde dolores abdominales a nauseas y vómitos. Por otra parte, no hay nada que temer si el pescado que tomamos es congelado de manera industrial, ya que la congelación previa supera el mínimo de 48 horas y además, suele hacerse a temperaturas mucho más bajas.