Escrito por hernancortes el 9 de noviembre, 2010

Escena del sacrificio
El fundamento de sus creencias estuvo dado por el deseo de atraerse las potencias benefactoras de sus divinidades, al mismo tiempo que alejar todo lo que pudiera serles perjudicial. Para los aztecas, las fuerzas de¡ bien estaban permanentemente en lucha con los espíritus de] mal y el combate eterno las desgastaba al punto de requerir sangre humana para revitalizarse. Este drama se aplicaba especialmente al Sol, que debía trabar lucha diaria con las tinieblas. Los sacerdotes, utilizando el cuchillo de sílex, abrían el pecho de las víctimas y les extraían el corazón. Sin embargo, existía también una serie de autosacrificios, por los cuales se punzaban la lengua, los labios y los lóbulos de las orejas. La sangre derramada en estas muestras de fe cumplía el mismo objetivo que el sacrificio de una víctima. Dentro de la religión azteca, los sacrificios no constituían una ignominia, muy por el contrario, ya que el espíritu de¡ sacrificado subía hasta el Sol, lo que era considerado un privilegio destacable.

La necesidad de mantener prisioneros para los sacrificios, originó un permanente estado bélico simbolizado en las guerras floridas. Estos enfrentamientos con pueblos con los cuales no se tenían conflictos aparentes, cumplían la única finalidad de conseguir víctimas para ofrecer a los dioses. Otras veces entregaban la decisión sobre quiénes serían ofrendados a las mismas divinidades. Este era el sentido de¡ juego de pelota. En una cancha rectangular y con anillos verticales en sus paredes, se enfrentaban cinco jugadores por bando. El juego consistía en hacer pasar la pelota de caucho por uno de esos anillos, sin valerse de las manos. El capitán vencido era el señalado por la voluntad divina para el sacrificio.

Los aztecas creyeron en la existencia de una vida más allá de la muerte. Sin embargo, la suerte de¡ alma no dependía de las acciones realizadas durante la vida, sino de las circunstancias y causas de muerte. De esta manera, sólo los muertos en el campo de batalla tenían el privilegio de ir a morar al lado del Sol y convertirse en sus acompañantes perpetuos.

1 comentario on El Mundo de Sus Creencias

  1. cariito says:

    BuenisimoOO!