Escrito por hernancortes el 9 de noviembre, 2010


Encabezaba el gobierno el emperador, quien, según la leyenda, era el sucesor de los dioses. Este Tlacatecuhtli, jefe de los bravos, era elegido por un consejo integrado por la familia real. Sus atribuciones alcanzaban al mando supremo del ejército, dirección general de la administración y suprema autoridad judicial. Para ayudarse en el ejercicio del poder, elegía al Cihuacóatl, auxiliar en funciones religiosas, administrativas y judiciales. Una tercera institución era el Tlatocan o Consejo Tribal, que cumplía funciones legislativas, judiciales y militares y especialmente de asesoría en casos particularmente graves para el pueblo.

Políticamente, el pueblo azteca consistía en una confederación de pueblos bajo la hegemonía de Tenochtitlán. La superioridad de la ciudad capital se basaba en su rol militar y religioso.

La comunidad azteca se organizó en forma piramidal, aunque sin presentar las características de, una sociedad de castas. Si bien es cierto que la mayoría de las altas funciones estaban reservadas a miembros de la familia real, el resto era accesible a cualquier ciudadano que hubiera mostrado méritos y tuviese el prestigio suficiente como para ser elegido. Incluso existió un escalafón que aseguraba el ascenso a los cargos más altos y destacados.

En la cima estaba la nobleza, pilli, que formaba la corte real. Los nobles vivían en casas de dos pisos, podían tener más de una esposa y poseían tierras y esclavos para su servicio personal. Su hijos tenían el privilegio de asistir a escuelas especiales, donde eran formados de acuerdo con sus propias aptitudes. La nobleza no era hereditaria, sino que debía adquiriese por méritos propios según la actividad de cada cual. En un nivel intermedio se encontraban los artesanos o mayeques. Su oficio era hereditario, lo que contribuyó poderosamente a producir un alto grado de desarrollo técnico. Finalmente, un tercer estrato estaba dado por los macehuales o gente común. Este nivel agrupaba a todos aquéllos que, no habiendo podido destacarse en ninguna labor, se dedicaban al trabajo de las tierras. Algunos vivían en la más completa miseria, lo que los llevaba a venderse como esclavos a los pillis. Respecto a la esclavitud, tuvo como fuente principal las conquistas de guerra, aunque también se sancionaba con esta pena a los delincuentes y mujeres de vida indecoroso.

Sin embargo, la base de toda la estructura social estaba dada por el calpulli. En él se agrupaban todos los que gozaban de un antepasado común. El calpulli era el dueño de las tierras del linaje, las que eran repartidas anualmente entre las familias que la componían. Su jefe estaba encargado, además, de relacionar al calpulli con el emperador y presidía las ceremonias en honor de los antepasados familiares.

La organización social se caracterizó por su marcado clasismo y la absoluta preeminencia de los grupos militar, sacerdotal y comercial.

La actividad militar, fundada en una sólida formación, constituyó la principal profesión de los aztecas. En ella se mezclaban elementos puramente bélicos con fines de tipo religioso. La clase sacerdotal era numerosa pero vital para la vida del pueblo, ya que era la depositaria de la cultura. Entre sus actividades más significativas destacan la predicción del futuro, el desarrollo de las ciencias, la conservación de la historia, el cuidado de los enfermos y la conducción del calendario.

En una sociedad donde las funciones de los individuos estaban claramente determinadas, los comerciantes desempeñaban una multitud de ellas. Eran espías, militares, sacerdotes y propiamente comerciantes o pochtecas. Tenían su propio dios y los juicios se ventilaban en cortes ad hoc para ellos. Esta consideración especial surgió como consecuencia de su importancia política. Visitaban los más variados rincones de¡ imperio, conocían las lenguas y costumbres de los diversos pueblos sometidos, poseían facilidad para camuflarse e infiltrarse entre ellos. De esta manera, les resultaba fácil enterarse de cuáles eran los sentimientos de estas gentes hacia el poder central. Delante de¡ emperador cumplían una función particularmente importante, puesto que aconsejaban acerca de las regiones ricas que podían conquistarse y, en algunos casos, ellos mismos financiaban las campañas.