La producción artesanal valenciana no tenía otro objetivo que solventar las necesidades elementales de la vida local y por esta razón se mercado era municipal. Los distintos talleres producían para cubrir lo que la población necesitaba con más urgencia: vivienda, vestidos, alimentación… En cuanto a la manufactura textil no existía propiamente en la Hoya de Castalla sino que los particulares tejían en sus casas, principalmente el cáñamo se obtenía en la propia comarca. Los habitantes de Ibi se introdujeron en esta industria, trabajando en la fábrica de paños de Onil y pocos años después se dedicaron a la manipulación de la lana en las fábricas de Alcoy y Bocairente.
En lo referente a la docencia en Ibi, desde principios de la década de 1760, ejercía el empleo de maestro de primeras letras Ambrosio Verdú. Aunque en realidad era un pobre labrador que compaginaba la docencia con el oficio de carpintero. Por este motivo, los regidores de Ibi solicitaron la concurrencia de otras ofertas àra hacerse cargo de la enseñanza primaria en la villa. Así, Domigo Martí (ciudadano militar de Alicante) se presentó candidato, aunque retiró su candidatura al no ser suficiente lo ofrecido por el ayuntamiento de Ibi. Finalmente se hizo cargo de la escuela don Vicente Picó. Pero la falta de acuerdo en el pago del salario hizo que dimitiese y que la población local levantase la voz para hacer ver los prejuicios que producían la falta de un buen maestro en el pueblo.
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