Entrevista 7

Entrevistador: Sandra Camero Ripoll

Datos de la entrevista: 6 de enero 2015, residencia del entrevistado, duración de 7 minutos, grabado con cámara de vídeo.

Entrevistado: Francisca Camero Torres. Mujer. Jaén – 2 de agosto de 1952. Trabajó en el campo. Alicante.

Comentario resumen de la entrevista:

En esta tercera entrevista podemos ver como la entrevistada expone su propio caso y experiencia. Nos comenta que durante su tiempo las mujeres no se casaban tanto por amor sino por la situación que se vivía en sus casas. De esta manera, decidían marcharse pronto (muy jóvenes) de sus casas para cambiar la situación que las rodeaba.

Investigación histórica y bibliográfica:

En cuanto al contexto social de estos años la mujer no tenía ni voz ni voto si no que el marido era quien decidía respecto a todo en casa. El papel de la mujer se reducía a ama de casa y a cuidar de sus hijos o familiares cercanos que estuvieran enfermos. Era normal y no mal visto el machismo tanto fuera como dentro de casa. Incluso se hizo un manual para definir cuales eran las tareas que debería realizar la mujer para ser una buena esposa y tener contento al marido siempre.

La Sección Femenina, encargada de inculcar el nuevo papel de la mujer en la sociedad, era liderada por Pilar Primo de Rivera, y enseñaba a las mujeres a comportarse, siempre supeditadas al hombre, sin derechos, sin opiniones, solo sumisión.

Algunas de las lecciones eran:

“Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.

Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estress, y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa.

“Cuando estéis casadas, pondréis en la tarjeta vuestro nombre propio, vuestro primer apellido y después la partícula “de”, seguida del apellido de vuestro marido. Esta fórmula es agradable, puesto que no perdemos la personalidad, sino que somos Carmen García, que pertenece al Señor Marín, o sea, Carmen García de Marín.”


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