Comercio de Hielo

El comercio de la nieve se lleva a cabo con el fin de refrescar los paladares en los meses de verano. Se trata de un producto fácil de conseguir en los meses de invierno pero que necesita de unas condiciones de conservación determinadas para que se mantenga en buenas condiciones hasta junio, julio, agosto e incluso septiembre.

Para esta actividad se construyen pozos de nieve, como el Pou del Zurdo de Jijona, en las zonas altas de las montañas de Aitana, la Carrasqueta y Mariola, tres lugares cercanos a la costa con una altitud considerable y con precipitaciones en forma de nieve de manera frecuente.

El abastecimiento de nieve para la ciudad de Alicante estaba establecido que lo realizara Alcoy como primera opción, Jijona en segundo lugar y la Sierra de Aitana con tercera opción. Por tanto, Jijona queda integrada tanto en el tránsito de la nieve como en la labor de abastecimiento con referencias desde el SXVII.

La actividad de recolección la llevaba a cabo los trabajadores del sector agrícola ya que en invierno el campo dejaba más tiempo libre a los agricultores y podían dedicarse a esta tarea y así lo convirtieron en un modo de vida complementario.

Desde el asentamiento del comercio nevero como una actividad comercial importante se grava con impuestos, de manera que la intervención real y local en esta actividad es palpable desde los inicios. Podemos destacar la imposición de la “Renta de la Nieve y Yelos” de Felipe II a través de la cual de dos maravedíes por libra de Hielo se pasa a 5 maravedíes por libra, una subida considerable.

Con todo, se hacía una diferenciación con respecto a las diferentes necesidades que cada población tenía, de manera que si las grandes ciudades de Alicante y Valencia debían estar servidas durante todo los días del año, estaba establecido que Jijona podía contar con el abastecimiento desde mayo hasta principios de noviembre.

Como en todos los sectores comerciales, había en Jijona una familia que abarcaba el monopolio: Bartolomé Picó, que se casó con Inés Cabanes a mediados del SXVIII y llevaron a cabo la explotación de la nieve durante varias generaciones.

Como dato curioso vamos a destacar que en el ambiente de la Guerra de sucesión, 1710- 1715, Alicante pacta con Jijona para que le abastezca de nieve con motivo de la llegada de un buque real ya que Alcoy no puede cubrir la demanda.

Durante 1720-1725 se registra una climatología adversa y se dan pocas nevadas. Esto provoca un desorden en el abastecimiento nevero para la localidad jijonenca aunque se llevaron a cabo negociaciones con otras zonas productoras de hielo que permitieron un mínimo de suministro dedicado a ancianos y enfermos.

En la última mitad del SXVIII se registra un auge significativo del comercio de nieve en Alicante por lo que se entiende que el servicio procedía de Alcoy y Jijona.

De nuevo, en 1775, llega a Alicante una escuadra real y se demanda a Jijona el servicio de 16 mulos diarios. Esta demanda no puede ser atendida pero, a pesar de las quejas del encargado del abastecimiento, no se registraron represalias contra Jijona.


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