A la pregunta de si un nuevo régimen nazi es posible yo respondo: sí. La misma película está basada en un hecho real, un profesor de un instituto en EEUU que se le ocurrió implantar un régimen dictatorial militar sobre sus alumnos. Consistía en un mero experimento sociológico que tuvo un inesperado resultado: los alumnos se lo tomaron en serio, lo que obligó al profesor detener el experimento ante posibles peligros.
Realmente pienso que es fácil adoctrinar a jóvenes desorientados, y mucho más en tiempos de crisis y de dificultades. La gente necesita escuchar un discurso claro, contundente y esperanzador. Y es eso lo que pasa en la película: jóvenes con dificultades y mal integrados son los primeros en asumir las directrices del movimiento, también porque les hace sentirse importantes e indispensables dentro de su colectivo. Quizá sea ese uno de los elementos que nos interesan de la película: el sentimiento de pertenencia, la identidad colectiva. Conceptos demasiado amplios a forma de ver, pero indispensables en la cohesión de un grupo.

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