Escrito por Ivana Eric el 11 de diciembre, 2011

El mosquete fue percibido como el arma de fuego muy renovador que sorprendió a toda Europa en el año 1567 cuando los Tercios aparecieron armados con los mosquetes. Se empleaba por su gran capacidad de detención del adversario. Las balas eran de 24g. En el sistema de disparo no se distinguía del arcabuz. Las municiones pertenecían a las armas de fuego y se basaban en tres elementos importantes que son el plomo, la pólvora y la mecha. Las cantidades que obtenían las unidades dependían de las expediciones. El plomo tenia que llegar en pasta y los soldados necesitaban fundir y fabricar sus balas personales en un molde. Las balas se crearon a partir de las manipulaciones individuales con los elementos de molde y de plomo. Por eso, se producía una irregularidad en el tiro. En las armas de fuego, la pólvora se refería a la sustancia explosiva. Este elemento explosivo fue el único utilizado hasta el invento del oro fulminante. El modo de funcionamiento de la mecha se basaba en poner una mecha encendida en un pedazo de hierro. El soldado estaba bien armado y como estaba en campaña a menudo, a veces por tierra y a veces por mar, la necesidad de ser bien equipado fue una ventaja esencial. Los soldados tenían la posibilidad de poseer las mejores armas. Una particularidad de la técnica española para poseer tropas hábiles se basaba en el hecho que se aprovechaba de la infantería estacionada en Italia. Cuando el rey decidía comenzar una guerra, efectuaba una leva. El rey empezaba la campaña con soldados que poseían un amplio caudal de conocimientos. A veces tenia que reorganizar las reservas. Da esta manera, disponía constantemente de una infantería ejercitada en la guerra. Durante el siglo XVI, la totalidad de los soldados españoles en los Tercios continuamente varió entre 5.000 y 10.000.