EL FLORECIMIENTO DE LOS MAYAS (II)

En este capítulo examinaremos cómo surgió y declinó la civilización maya, mediante el aporte de una estructura cronológica por la que podemos considerar los diversos aspectos de la cultura en capítulos posteriores. Con el fin de comprender la cronología del Período clásico, así como también los muchos aspectos del pensamiento maya, se necesita valorar, al menos generalmente, la estructura del calendario de los antiguos mayas.

Esta estructura tiene dos formas básicas: la repetición de ciclos de días, cada uno de longitud diferente, y un recuento acumulativo de los días a partir de un punto inicial en el pasado. Nuestro calendario tiene algún punto de comparación; los días de la semana forman un ciclo repetido de siete, de lunes a domingo, seguido nueva mente por el lunes; los días del mes forman otro ciclo repetido que va del día uno al treinta y uno ( o al 30, en el caso de febrero al 28 o al 29), viniendo a continuación el mes siguiente, que comienza con el primer día una vez más; y el último punto de comparación son los meses del año que forman un tercer ciclo, comenzando en enero y terminando en diciembre para volver a comenzar en enero. Paralelamente a estos ciclos repetidos, que se mueven igual que el dentado de un mecanismo de relojería, a diferentes velocidades, tenemos un recuento acumulativo de los días, que comienza con la fecha inicial del nacimiento de cristo hace casi dos mil años. En este recuento un año da paso al siguiente, de modo que 1981 sigue a 1980 y ninguno de éstos de volverá a repetir: podemos utilizar los recuentos acumulativos y repetitivos para situar para siempre su sólo día en el tiempo, de forma que el viernes 16 de abril del año 1982 de nuestra era define un fragmento de eternidad único en su características e irrepetible.


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