
A simple vista sólo veo bloques de piedra con unas referencias numéricas para su clasificación.
Para la mayoría de personas es el mármol del suelo, los azulejos del baño…
Para los profesionales de este sector es dinero, trabajo, artesanía para los que sigan con el tradicional oficio de cantero…
Pero para mí, profundizando en el vistazo, personificando aquello que es objeto de mi mirada…es algo lleno de vida. Cuando miro estos bloques, me parecen grandes fichas de un puzle que está siendo desmontado.
La idea que creo que todos tenemos de un rompecabezas es la de realizarlo, llegar a su conclusión, colocar todo en su sitio, unir los puntos, construirlo… para verlo completo. Los puzles son pasatiempos, entretenimiento efímero, diversión. Sin embargo, la vida se puede ver desde la perspectiva de un puzle que ya está construido pero que es tan grande que poco a poco, con el pasar del tiempo, vamos descubriendo su belleza, su dimensión maravillosa que nos llena de alegría, pues todo lo que emana de ella, es para disfrutar.
Sé que los bloques de la fotografía han sido sacados de una montaña. Ese lugar ahora parece el puzle que estás realizando cuando tu herman@ lo sabotea y quita un montón de fichas haciéndote perder el camino para su finalización. Así me siento cuando veo la montaña.
Me doy cuenta de lo perdidos que estamos en nuestra vida y lo complicado que vamos haciendo la posibilidad de volver al camino. Pero hay algunos que arrojan luz sobre esta oscuridad, ell@s representan esa esperanza a la que se aferra el ser humano para recuperar el sentido y rehacer el puzle.
Fecha: 5/12/2013
Dirección: Calle Jorge Juan

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