Repetidas veces a lo largo de muchos años, nos hemos preguntado qué sucesión de acontecimientos tuvieron para que se pueda explicar lo que hicieron los cristianos durante novecientos años después de sufrir las últimas persecuciones romanas, es decir, constituirse ellos mismos en maquinaria represora. Los cristianos pasaron de ser una minoria perseguida, pobre y despreciada por el conjunto de la población a ser ellos mismos toda una sociedad, campesinos tubas de menesterosos, todos ellos conformando una comunidad completa que unida como un cuerpo exigirá la erradicación de la peste de la herejía. El paralelismo con la situación de la que procedía, con sus orígenes imperiales, son evidentes, sólo que al revés. El común de la población del Imperio pedía la erradicación de la nueva religion cristiana ; ahora el común de la Cristiandad exigirá el fin de las herejías. ¿Que tuvo que suceder para que una religión que predicaba el amor, la compasión y la misericordia acabará quemando en la hoguera a seres humanos en nombre de ese mismo mensaje de perdón y caridad? ¿Que mecanismos sociales e ideológicos se conjugaron para crear una férrea institución ante la que ya nadie podría estar seguro, ante la que todos, perseguidores y perseguidos, podían ser sospechosos?
La respuesta es mucho más compleja de lo que la gente suele suponer, y esto es así porque para responderla lo primero es conocer qué fue en verdad la Inquisición. No olvidemos que este es uno de esos temas históricos en los que la ficción ha logrado degormar intensamente la visión de la realidad. La Inquisición es otra mancha más en la historia de la Humanidad. Sin embargo, la Inquisición auténtica y real no fue tal y como nos pintan ciertos relatos. Hagamos una analogía: las antiguas películas del oeste nos presentan un indio malvado y pérfido. Debido a ello, todo el mundo creía que el indio era un ser maléfico, el resumen de toda iniquidad. Algo parecido ocurre con la Inquisición: los seres humanos que ejercieron el oficio de inquisidores no eran la suma, la culminación ni la perfección de toda maldad, no eran monstruos despiadados en busca de sangre. La inquisición fue algo reprobable y maligno, pero las simplificaciones nos traicionan. La inquisición real fue una institución mucho más interesante, ambigua y repleta de facetas de lo que la gente se suele imaginar por las peliculas.