Comercio de las especias con la India

Las especias, a pesar de tener una variedad de aplicaciones que iban de la medicina a la perfumería, eran imprescindible en la vida cotidiana en un aspecto en particular: la conservación de la carne y del pescado. Los procedimientos ya existentes tradicionalmente eran la conservación por la sal, por el humo o por el sol. Sin embargo, los alimentos salían casi intragables. Por tanto, algunas especias como la pimienta negra, la nuez moscada, la canela, el clavo o el gengibre fueron unas de las más demandadas en los mercados europeos.
Las especias destinadas a Europa las tenían que comprar los portugueses. Nunca asentaron un fuerte poder político en esta zona, sino que se contentaron con conseguir la preferencia a la hora de la venta de las especias por los indios, teniendo como principales rivales los árabes. Dicha compra se efectuaba más a menudo mediante el trueco de productos europeos no producidos en Portugal. Para traerlos allí era necesario negociar con comerciantes del norte de Europa, sobretodo de Flandes. Con el fin de aumentar los beneficios que sacaban, los portugueses empezaron a recurrir a préstamos, con intereses muy elevados a causa de los riesgos importantes que sugería cada expedición marítima. Desde el principio de este período dedicado al comercio de especias fue creciendo la deuda generada, lo cual originó una baja de los precios y una situación bastante complicada para Portugal.


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