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Entre los siglos XV y XVII Venecia experimentó un gran desarrollo en lo cultural y artístico. Sin embargo, también existió otra cara de Venecia, la cara de la pobreza y las pocas medidas higiénicas. Una cara oscura que se agravó por la presencia de dos fuertes epidemias de Peste Negra que dejaron huella en la ciudad. Una huella que todavía se puede ver en la actualidad.
La peste negra o peste bubónica afectó seriamente a la población veneciana durante el siglo XIV como en el resto de Europa. En Venecia se reunieron los tres savi, o magistrados, para evitar futuros desastres. su trabajo consistía en prevenir la enfermedad o como mínimo contenerla, sin embargue una nueva oleada de la enfermedad causó hasta 50000 bajas en junio de 1576. Se hicieron súplicas divinas pero entonces, en 1630, la Peste atacó de nuevo.
Esta situación en Venecia además de ser una de las sedes centrales del comercio entre Europa y Oriente fue quizás la culpable del aumento de farmacias en la “Ciudad del Agua”. Hasta el siglo XIX los productos farmacéuticos venecianos se distinguieron por su gran calidad y su reputación internacional, realizados con especias importadas desde Oriente. A partir de 1468, los productos se conservaban 40 días en la isla del Lazzaretto Nuovo y los marineros pasaban allí la cuarentena para evitar los riesgos de contagio por la Peste.
Además, el prestigio de los impresores venecianos conllevó a que se editaran los más famosos tratados de medicina que aún hoy, se conservan en la Biblioteca Marciana. Venecia tuvo hasta 90 farmacias que además de vender, también fabricaban sus productos. el oficio de farmacéutico se convirtió en un arte noble obteniendo estos, el permiso para casarse con las damas de alta alcurnia. Tal fue el desarrollo de esta práctica, que el gobierno veneciano tuvo que limitarlo en 1616, exponiendo que, las farmacias deberían situarse a 100 pasos venecianos las unas de las otras.
Déjese llevar por esta Ruta de la Medicina, y quién sabe! al final del trayecto puede acabar con una salud envidiable!
Nuestra ruta comenzará desde la farmacia All’ Ercole d’Oro que todavía hoy se encuentra en activo, pasando por iglesias simbólicas como Santa María de la Salute, entre otros lugares. Cogeremos también el vaporetto para visitar la isla de San Servolo y acabaremos en la Iglesia del Redentor.
Parada 1: Farmacia All’ Ercole D’Oro.
Situada en el Cannaregio, esta farmacia (actualmente activa) sigue conservando su belleza barroca: las puertas, el mostrador o los grandes armarios de madera maciza nos recuerdan a aquella época, incluso los tarros cerámicos procedentes de Bassano. Las esculturas de madera fueron realizadas por los hijos de Francesco Pianta, un escultor del siglo XVII. En la spezieria all’ Ercole d’Oro se preparaban productos farmacéuticos muy preciados e incluso disponía de una Sala de los Venenos, donde se conservaban hierbas, polvos medicinales y especias procedentes del Lejano Oriente.e esta farmacia era famosa por una preparación laxante denominada píldoras purgativas de Santa Fosca.
Parada 2: San Lazzaro dei Mendicanti
Esta iglesia construida entre en 1601 y el 1631 fue diseñada por el arquitecto Scamozzi, el cual se basó en una inspiración clásica. consta de una nave única con un presbitero y en su interior se guardan pinturas de Veronese y de Jacopo Tintoretto como la obra de S.Orsola e le undicimila Vergini. El santuario esta consagrado al patrón de los leprosos, San Lázaro, que eran atendidos en el siglo XVI junto con los indigentes en los hospitales de caridad que se encontraban a su alrededor. Un monumento fúnebre conmemora el Dux Alvise Mocenigo que luchó contra los turcos defendiendo la Sereníssima.

Parada 3: Sottoportego de la Corte Nova
Continuamos nuestro recorrido por Castello, para detenernos en el Sottoportego de la Corte Nova. Allí, una inscripción recuerda los milagros realizados por la Virgen. Durante 1630, una joven llamada Giovanna dibujó un cuadro en el que se representaba a la Virgen Santa acompañada de San Roque, San Sebastián y San Lorenzo Justiniano (protectores de las epidemias). La joven, lo colocó en el Sottoportego,donde los habitantes de la Corte se reunían para rezar. La peste no causó estragos en los alrededores del Sottoportego. Para recordar este evento, decidieron marcar el enlosado de la Corte con una piedra de mármol rosa de Verona, que actualmente se puede ver.


Parada 4: San Biagio
Proseguimos nuestro camino hacia San Biagio. En esta iglesia del sur de Castello se celebra cada 3 de febrero un bendición por el día de San Blas. Acabada la ceremonia se reparte el pan bendecido y el cura coloca dos velas sobre la garganta de la persona bendecida diciendo las siguientes palabras: “Por intercesión de San Blas, obispo y mártir, Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Aunque la construcción es del siglo XI, la fachada fue reconstruida a finales del siglo XIV impregnándose ya, de cierto aire clásico propio del Renacimiento. Si tienes suerte de ir en febrero y una pizca de fe tus males de garganta se acabarán!

Parada 5: San Servolo
En el ecuador de nuestra ruta, nos despedimos de Castello para tomar un vaporetto con rumbo a la isla de San Servolo. En esta isla se halla todo un complejo edilicio que ha tenido su propia evolución. se tiene constancia de que primeramente y en los siglos que estamos tratando a estudio era un convento, pasó a ser hospital militar en 1716 mientras se producía la guerra contra los turcos y más tarde ya en el siglo XX fue un hospital psiquiátrico, dando el sobrenombre a la isla como la “Isla de los Locos”.
Como vemos, el gran complejo arquitectónico de la isla de San Servolo ha tenido desde las primeras épocas, sus vínculos de una manera u otra con la medicina. En su interior, se puede visitar la antigua farmacia, poco conocida, con jarrones decorados con el León de San Marcos, muebles de madera de nogal macizo y una gran biblioteca que contiene los mejores libros de medicina y farmacéutica de los siglos XVI y XVII.

Parada 6: Farmacia Alla Testa d’Oro
Dejamos atrás San Servolo para adentrarnos, después de nuestro trayecto en vaporetto, en San Marco y realizar nuestra parada ante una cabeza de oro. Esta cabeza corresponde a una antigua farmacia denominada Alla Testa d’Oro. se encuentra a los pies del Puente del Rialto. al referirnos a una época (siglos XV-XVII) de gran analfabetismo el símbolo de la cabeza áurea sería reconocible por todos.
Sobre el muro de la farmacia, se puede observar una inscripción: “La Teriaca de Andrómaco” una especie de remedio universal para curar todos los males. Esta fue la especialidad hasta 1603 de esta spezieria. Dicha farmacia era considerada como la mejor productora de Teriaca por ello, disponía de un permiso para prepararla tres veces al año, mientras que las demás farmacias sólo podían hacerlo una vez.

Parada 7: Rastros de Teriaca
Frente a la farmacia que se encuentra en el campo Santo Steffano a 5 metros de la fachada y en la calle Spezier (que significa farmacéutico en veneciano) encontramos los vestigios de tres círculos en el enlosado que indican los antiguos expositores donde se insertaban los calderos en los cuales se producía la famosa Teriaca.
La Teriaca ya era producida desde antiguo pero en Venecia se desarrolló su comercio a partir de las epidemias de Peste acontecidas en 1576 y en 1630. conocida por curar todos los males, fue introducida como un potente antídoto contra la epidemia (aunque la mayoría de las veces no causaba efecto).
Entre las 90 farmacias que existían en Venecia entre los siglos XV y XVII sólo 40 tenían permitida su producción. Denominadas, farmacias teriacanti, elaboraban la medicina en la calle con morteros de bronce. Con la finalidad de mantener el monopolio de la producción de Teriaca, en Venecia, se impusieron unas estrictas normas: el farmacéutico debía exponer al público, los productos con que iba a elaborar la Teriaca, durante tres días y además el proceso de elaboración también debía ser público.

Parada 8: Basílica de Santa María della Sallute
Atravesamos el Gran Canal Veneciano para posicionarnos delante de la espléndida basílica barroca de Santa María della Sallute, en Dorsoduro. La iglesia se construyó en honor a la liberación de la Peste manifestada por la ciudad en 1630. Para celebrarlo, cada 21 de noviembre los venecianos y fieles acuden a través de un puente de barcos instalado en la Boca del Gran Canal hasta la Basílica.
Baldassare Longhena empezó la construcción de la Basílica en 1630 con 32 años, y dedicó toda su vida hasta que fue finalizada en 1697 cinco años después de la muerte del arquitecto. El interior es sobrio. Consta de una planta octogonal con 6 capillas que salen del deambulatorio, todo ello coronado por una cúpula. La obra escultórica del altar es de Giusto Le Corte y representa a la Virgen con el Niño salvando a Venecia de la Peste.
alguna de las mejores obras de Tiziano se encuentran detrás del altar, estando reservadas a la vista de los visitantes. Sin embargo podemos admirar la obra de Tiziano San Marcos coronado con los santos Cosme, Damián, Roque y Sebastián en la sacristía o el cuadro de Tintoretto Las bodas de Canaán de 1551.
Si el turista es detallista y se fija bien, verá dos ángeles debajo de las escaleras principales que representan la llegada de la Basílica desde los cielos.

Parada 9: Hospicio de los Incurabili
Al sur de Dorsoduro y donde actualmente se encuentra la Academia de Bellas Artes de Venecia, se encontraba durante los siglos XVI y XVII el hospicio de los Incurabili. Además de ser un hospital, se daba asistencia social a los pobres y los huérfanos, algunos de los cuales, eran formados en la música para los conciertos que se realizaban en el interior de la Iglesia.

Parada 10: Iglesia del Redentor
Nuestro recorrido finaliza en la Giudeca, ante la iglesia del Redentor. estamos ante una obra de Palladio, construida entre 1557 y 1592 para la celebración del final de la epidemia de Peste de 1576. Cada año desde su creación el dux y sus más allegados visitaban el Redentore cruzando desde el Zattere por un puente de barcos, algo similar a lo que actualmente se sigue haciendo en Santa María della Sallute. La festividad del Redentor se celebra cada 3 de julio.
La iglesia basada en los cánones romanos, presenta armonía y proporción en toda su arquitectura. el interior es clásico. La principales pinturas del Veronés y Alvise Vivarini se encuentran en la sacristía. en ocasiones la iglesia se ilumina por las noches durante el transcurso de algunas fiestas.


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