Este estilo artístico comenzó a aparecer en Italia (sobretodo en Roma) en el siglo XVI, teniendo su mayor auge entre los siglos XVII y XVIII cuando se extiende por Europa. Durante mucho tiempo, el término ‘Barroco’ tenía cierto sentido peyorativo, cyo significado era ‘recargado, engañoso o caprichoso’

Baldaquino de la Basílica de San Pedro (1642, Ciudad del Vaticano) realizado por Bernini
En el Barroco es casi imposible realizar un estudio individual de las obras, ya que es un compendio de muchas disciplinas artísticas. Así, por ejemplo, la arquitectura barroca se convierte en un arte que acoge también la pintura y la escultura y las integra en un ‘todo’.
Este arte se caracteriza por una tendencia a la representación realista, con movimiento, destacar el lado emocional sobre el racional a fin de impresionar al espectador mediante los sentimientos, la búsqueda de efectos visuales y decorativos a través de curvas y columnas salomónicas, violentos contrastes de luces y sombras (claroscuros) para dar mayor teatralidad a la obra y sobretodo, una gran riqueza ornamental, la ausencia de huecos y el gusto por la teatralidad y el drama.

Apolo y Dafne, escultura realizaba por Bernini (1622-1625, Roma)
Asimismo, el arte Barroco se puede definir como la manifestación artística de los tres grandes poderes existentes en la época: la Iglesia, la monarquía y la burguesía. Por ello, la producción artística barroca también puede dividirse en dos grupos: las manifestaciones derivadas de la burguesía protestante y las manifestaciones provenientes de la Iglesia y el poder real. Con esta división podemos estar seguros de que en este arte subyace una carga ideológica decisiva, por lo que se puede afirmar que el artista es, además del creador de la obra, el transmisor del mensaje que los diferentes grupos quieren potenciar.