
17 años después, AC/DC han vuelto a Argentina llenando tres veces el estadio River Plate, en esta ocasión con Milei de presidente, demostrando que hay fórmulas que no envejecen cuando están bien ejecutadas. Su caso no es solo el de una banda legendaria: es el de una empresa musical que ha sabido sostener un modelo de negocio coherente durante más de cinco décadas.
Sólidos referentes
Al igual que Angus Young con la guitarra, Milei se formó en economía antes de dar el salto a la escena pública. Y ambos tienen unos referentes constantes: Angus a Chuck Berry y otros clásicos del rock primigenio y Milei a Adam Smith y otros autores del pensamiento liberal. Dos fórmulas clásicas que han funcionado desde el principio y que ambos defienden con convicción y vehemencia.
Malcom y Angus Young lo tuvieron claro desde el principio. AC/DC debía ofrecer un un estilo reconocible, directo y basado en los fundamentos del rock: riffs simples, energía cruda y una identidad innegociable. En los años 80, en plena explosión del pop sintetizado se negaron a incorporar teclados y sonidos prefabricados; y rechazaron participar en el Live Aid bajo condiciones que no encajaban con su filosofía: Malcom no estuvo de acuerdo con un show en versión reducida y Brian Johnson, el cantante, en una entrevista al Herald Sun se expresó más claro aún: “Cuando hacemos donaciones quedan en el ámbito privado, no necesitamos pedir dinero a otros ni exhibirlo ante todo el mundo”. Su planteamiento era nítido: autenticidad antes que tendencia.
La coherencia tiene su premio, en el rock y en la economía.
Esa coherencia ha tenido una traducción económica contundente. AC/DC han vendido más de 200 millones de discos en todo el mundo, Back in Black superó por sí solo los 50 millones de copias, uno de los 3 más vendidos de la historia. Su última gran gira mundial PowerUp Tour 2024-2026 mueve cifras que consolidan su posición: más de 80 conciertos previstos, con asistencias medias de 80.000 personas y un caché de 3M$ por concierto. En términos de negocio, estamos ante una compañía que ha construido una marca global basada en la repetición disciplinada de una fórmula que funciona.
Del mismo modo Milei ha planteado una estrategia económica basada en principios clásicos del liberalismo: disciplina fiscal, reducción del gasto público, eliminación del déficit y desregulación. Es, en cierto modo, el equivalente económico del “rock básico” de AC/DC: volver a lo esencial y ejecutarlo sin concesiones.
Para AC/DC y Miei, las formas son sólo un vehículo de transmisión de una fórmula de éxito.
Ambos comparten elementos clave: la defensa vehemente de sus principios y su actitud provocadora. Las formas pueden generar rechazo —el frenesí escénico de Angus o el tono confrontativo de Milei— pero en ambos casos funcionan como vehículo de una propuesta clara y consistente.
Los primeros resultados en la Argentina de Milei empiezan a mostrar efectos medibles. Entre finales de 2023 y 2025 se alcanzó un superávit fiscal primario varios meses consecutivos, en 2025 el PIB creció un 4,4% y la inflación pasó del 211,4% en 2023 al 31,5% en 2025, el nivel más bajo en 8 años. Y aunque las tasas de paro aumentaron en casi 2 puntos durante los dos primeros años del mandato de Milei, la pobreza ha pasado del 41,7% al 26,9%. Todo ello con medidas simples y efectivas, como los riffs de AC/DC: ajuste del gasto público, simplificar trámites administrativos, eliminar intermediarios en las ayudas públicas, desregulación y apertura económica al exterior. Así se ha logrado la corrección de los desequilibrios macroeconómicos que durante años habían limitado el crecimiento del país.
Ambos también comparten un elemento clave: la convicción como herramienta de comunicación. No buscan agradar a todos, sino convencer a quienes están dispuestos a escuchar un mensaje claro. Y, paradójicamente, esa misma intensidad que genera críticas iniciales acaba reforzando su conexión con el público. Como decía el propio Milei: “Si vos sos argentino, os hablo así o no me entendés”. En el fondo, la pregunta también podría aplicarse a Angus Young sobre un escenario.
Los atajos y las fórmulas populistas no funcionan, al menos no por mucho tiempo.
En definitiva, tanto AC/DC como Milei representan la defensa de una idea simple pero poderosa: cuando encuentras una fórmula que funciona —en la música o en la economía—, el verdadero desafío no es reinventarla constantemente, sino tener la disciplina y la convicción suficientes para mantenerla frente a la presión del entorno.
Así como Milei rechazó fórmulas de populismo económico como el endeudamiento, la emisión de moneda, el proteccionismo comercial o las ayudas indiscriminadas al consumo, los AC/DC hicieron lo propio con artificios y escaparates impostados para demostrar que el rock, cuando es auténtico, no necesita maquillaje.
Porque al final, tanto en la música como en la economía, hay algo que no cambia: cuando haces bien lo esencial, lo demás tiende a ordenarse alrededor.