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Denuncia Pública Derechos humanos Discriminación Noticias sobre la LEPrA Plataforma por la Dependencia

Continúa la escalada de protestas por la privación de los derechos a las personas con diversidad funcional que les hace la Generalitat Valenciana.

Vecinos de L’Alcoià y El Comtat se manifestarán para reclamar las ayudas de la Ley de Dependencia

BEA NAVARRETE ALCOY

De las 1.588 solicitudes tramitadas en la comarca sólo se han dado 9 subvenciones

La plataforma en defensa de las personas en dependencia ha convocado una manifestación para el próximo 13 de diciembre a las 12 horas en las plazas de los ayuntamientos de Alcoy, Cocentaina y Muro, coincidiendo con el segundo aniversario de la aprobación de la Ley de Dependencia, para denunciar y reivindicar el cumplimiento de la misma. De las 1.558 solicitudes tramitadas en la comarca, tan sólo han sido otorgadas nueve ayudas.

Concretamente, según los datos recogidos por el observatorio de la plataforma y suministrados por los servicios sociales de los pueblos de la zona a 1 de noviembre, en la mancomunidad de Mariola se han tramitado un total de 359 solicitudes, se han dado 49 bajas por defunción, 59 resoluciones de grado I nivel, 24 propuestas de Programa Individual de Atención (PIA), dos resoluciones PIA y ninguna ayuda otorgada. En el caso de la mancomunidad de El Comtat son 299 las solicitudes tramitadas, 13 las bajas por defunción, 30 propuestas PIA, una resolución PIA y ninguna ayuda concedida.

Por su parte, Alcoy a fecha 1 de octubre llevaba 900 solicitudes tramitadas, 646 valoraciones realizadas, 33 propuestas PIA y 12 resoluciones de este programa, y tan sólo nueve ayudas otorgadas, lo que representa un 1 por ciento.

Ante esta situación, y a parte de todas las movilizaciones que hay programadas, la plataforma también ha solicitado la implicación institucional de las corporaciones municipales.

En este sentido, el Ayuntamiento de Cocentaina aprobó el pasado jueves por unanimidad una moción en este sentido; en Muro se ha presentado la moción para su debate y aprobación en sesión plenaria a celebrar el próximo 4 de diciembre; y en Alcoy todavía está pendiente su presentación.

Por último, el colectivo ha solicitado la creación de un turno de oficio específico para reclamaciones relacionadas con la Ley de Dependencia en el Colegio de Abogados de Alcoy, con el fin de que asesore jurídicamente a las personas afectadas y además, atienda tanto las reclamaciones previas que se presentan ante la Conselleria de Bienestar Social antes de iniciar un proceso contencioso-administrativo como, si de da el caso, la posible demanda judicial.

La plataforma ha sido citada para la próxima semana para tratar este asunto.

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Divulgación

UN JUEZ ORDENA LA RETIRADA DE LOS CRUCIFIJOS DEL COLEGIO MACÍAS PICAVEA DE VALLADOLID.



Autor: Agencia Efe
Fuente: El País
Fecha: 23/11/2008
Enlace: http://www.elpais.com/articulo/espana/socialistas/Castilla/Le …
La portavoz del grupo pide a la Junta que la sentencia que ordena la retirada de los símbolos religiosos en un colegio de Valladolid se extienda a toda la comunidad

El Grupo Socialista de las Cortes de Castilla y León ha exigido hoy a la Junta que los efectos de la sentencia sobre retirada de símbolos religiosos en un colegio de Valladolid se extiendan, de oficio, a todos los centros públicos de la Comunidad Autónoma. “Esta es la única forma de que se tutelen los derechos de las familias que no profesan la religión católica”, ha dicho la portavoz del grupo, Ana Redondo.

Redondo ha asegurado que su grupo ha recibido quejas sobre este asunto sobre todo del medio rural, “donde nos consta que se mantienen los símbolos religiosos en los centros públicos”. Asimismo, ha destacado que la resolución judicial está en pleno acuerdo con la Constitución.

La portavoz ha aplaudido que la Junta acate la sentencia, pero ha lamentado el periplo procesal que ha atravesado este asunto por la decisión que tomó en su día el Gobierno regional de dejar el tema en manos del consejo escolar del colegio en cuestión.

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Valladolid ha dictado una sentencia que obliga al colegio público Macías Picavea a retirar los crucifijos de sus aulas y espacios comunes, presentes desde 1930. Esta es la primera sentencia que entra en el fondo de la cuestión reivindicada por la Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid. Dicha asociación presentó el pasado mes de marzo un recurso contencioso administrativo contra el Consejo Escolar del centro educativo, que se decantó por mantener los símbolos religiosos en el centro educativo.

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Denuncia Pública Derechos humanos Discriminación Noticias sobre la LEPrA Vida Independiente

La Generalitat Valenciana continúa ninguneando a las personas con diversidad funcional.

Dependència

El PP pretén baixar la

taxa que grava el

bingo però és incapaç

de agilitzar les ajudes

a la dependència.

publicat el divendres 24 d’octubre de 2008

El diputat autonòmic d’EUPV, Lluís Torró, ha criticat durament l’escala de prioritats del govern del PP “qui no es capaç de posar en primer lloc qüestions vitals com és el tràmit de les ajudes per la llei de dependència, però sí té tota la intenció de baixar les taxes de jocs com el bingo. Els 9’8 milions d’euros que costaria aquesta mesura, segons apareix en la Llei d’Acompanyament dels pressupostos per al 2009, deurien de destinar-se a l’agilització de les ajudes per la dependència”.

Torró ha lamentat la resposta que sobre la llei de dependència li va oferir ahir en el plenari de les Corts Valencianes el conseller Juan Cotino. “És indignant escoltar-lo dir que la mesura d’incorporar en la normativa el silenci administratiu negatiu no ha tingut efectes, és lamentable escoltar-lo donar unes xifres de persones que esperen les ajudes que res tenen a veure amb les xifres que ofereix el Ministeri. I és més que lamentable vore a aquest govern incapaç de destinar els diners que destinen a la rebaixa de qüestions com el joc del bingo, a prioritats com la llei de dependència”.

Per a Esquerra Unida, el PP “intenta ocultar la situació de la llei de dependència al País Valencià de manera reiterativa. Vol amagar els casos nombrosos, la recuperació d’un silenci administratiu negatiu que deixa als usuaris de les ajudes en una situació d’absolut abandonament i indefensió, i per damunt de tot, vol amagar la seua responsabilitat, posant-se una vegada més la disfressa de víctima de cara al govern central”, critica Torró.

Si necesitáis traducir al castellano pulsar aquí.


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Noticias sobre la LEPrA

La Ley de Dependencia continuará fracasando el año que viene.

Diariomedico.com > Sanidad

Sanidad

CiU considera que la Ley de

Dependenciacontinuará fracasando el año que viene.


Los diputados de Convergencia y Unión (CiU) Carles Campuzano -portavoz del grupo en la Comisión de Educación, Política Social y Deporte del Congreso- y Conxita Tarruella -su homóloga en la Comisión de Sanidad-, han mantenido una reunión con el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), en la que han debatido, entre otras cuestiones, la aplicación de la Ley de Dependencia y las carencias que, a la vista de la dotación que le corresponde en los Presupuesto Generales del Estado.


J. M. J. 19/11/2008


Durante el encuentro, se ha hablado de las carencias presupuestarias de la normativa para el año que viene, del retraso en la evaluación y la concesión de las ayudas y de las expectativas generadas por la norma que no se están cumpliendo por la mala planificación del Gobierno central.


Según Tarruella, “éstos son los principales errores que se han cometido, aunque también se ha incurrido en otros como la evaluación inadecuada de las acciones que se han llevado a la práctica hasta el momento”.


Inequidades en la ley
Otra de las cuestiones abordadas en la jornada ha sido la desigualdad en la evaluación y la concesión de las ayudas que contempla la ley para las personas mayores en comparación con los pacientes que padecen algún tipo de discapacidad.


Campuzano cree que el control del primer grupo de pacientes “es mayor y que la discapacidad no se evalúa correctamente”.


El diputado ha pedido un contacto más habitual con el departamento de Educación, Política Social y Deporte para desarrollar la norma y cree que “los resultados que ofrezca el comité de evaluación en junio serán decisivos para replantear los objetivos de la norma” (ver DM del 17-X-2008).


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Artículo de opinión.

La verdad nunca ofende, a no ser que algún imbécil se sienta ofendido.

Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte
Permitidme tutearos, imbéciles

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra. arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

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Artículo de opinión. Bioética

Vivir y pensar en la frontera

No hay dogmas en

bioética

Permalink 10.11.08

El Papa se opone a la creación de embriones como “material terapéutico”, rezaba el titular del 7 de noviembre, frase del discurso al Congreso Internacional sobre Donación de Órganos promovido por la Academia Pontificia para la Vida .

Cuando leí el texto italiano subrayé con color amarillo papal dos frases: al principio, su exhortación a una “lógica de la gratuidad”, y al final, su recomendación de una “cultura de la solidaridad”. En cambio, subrayé rojo su oposición a la “creación y sucesiva destrucción de embriones humanos como “material terapéutico”. Según su parecer (opinión personal, y no dogma; opinión cuestionable sobre cuestión controvertida, y no doctrina) “contradice las bases culturales, civiles y éticas sobre las que se apoya la dignidad de la persona”. (Esta última frase provocará perplejidad en filosofía y teología).

Lo subrayado en amarillo eran principios, lo subrayado en rojo, aplicaciones. Se podrá estar de acuerdo en los principios y, precisamentre para aplicarlos, disentir de sus conclusiones.

No llamaremos “material terapéutico” al niño que nació dando vida a su hermano, sino lo consideraremos como ejemplo de la “lógica de la gratuidad” y la “cultura de la solidaridad” que propugna Benedicto XVI.

Me pregunta por e-mail una lectora si, tras ese discurso, debo modificar lo escrito en posts anteriores para acomodarlo al magisterio eclesiástico y respetar la opinión papal.

Respondo: primero, no es cuestión de magisterio, porque no es cuestión ni de dogma, ni de doctrina, sino cuestión controvertida científica y éticamente, sobre la que hay que debatir desde la ciencia y la ética.


Segundo, no es cuestión de respetar una opinión papal. Se respeta la persona y se debaten las opiniones discutibles, como nos enseñó Benedicto XVI al presentar su libro sobre Jesús abierto al debate y no como imposición magisterial. Si eso vale del libro del Papa sobre Jesús, a fortiori de una opinión sobre una cuestión bioética, que no es competencia del magisterio eclesiástico. No hay dogmas en bioética…

Y en cuanto a la frase “material terapéutico”, no es aplicable a la selectividad de pre-embriones usada tras diagnóstico pre-implantacional en el caso del “bebé-esperanza” que nació dando vida.

Creyentes de fe adulta no confundirán los titulares de prensa con formulaciones dogmáticas, ni la libertad de expresión y derecho a opinar de los obispos con el presunto carácter vinculante de esas opiniones, sobre todo en materias que no son de competencia del magisterio. Otra cosa es el caso de creyentes adoctrinados para no pensar y comulgar con ruedas de molino.


Publicado en: “Vivir y pensar en la frontera”


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“En el séptimo cielo” (II)

La película alemana “En el séptimo cielo” muestra el amor, la pasión y el sexo a la vejez

Sevilla.- El único modo de que una relación amorosa funcione “es que uno no permanezca de pie y el otro apoyado en él”, según el veterano actor alemán Horst Westphal, protagonista junto a la también veterana Ursula Werner de “En el séptimo cielo”, que muestra cómo el amor, la pasión y el sexo son posibles en la vejez.

Dirigida por Andreas Dresen, esta película alemana, que concursa en la sección oficial del Sevilla Festival de Cine Europeo, trata de mostrar también, en palabras de Westphal, que “el amor nunca es algo seguro, ni entre jóvenes ni entre viejos, porque nadie está a salvo de que le alcance un relámpago en cualquier momento” en forma de enamoramiento imprevisto, de pasión desatada, de puro sexo.
“Teníamos dudas de cómo reaccionaría el público al vernos así en la pantalla”, confesó en conferencia de prensa Ursula Werner, quien aseguró que su interpretación no ha supuesto más una determinación, una decisión, que un esfuerzo interpretativo en sí: “Hemos hecho una película auténtica”.
Igualmente se expresó el actor protagonista, quien aseguró que durante el rodaje no tenían un guión escrito, sino tres o cuatro folios escritos a manera de “hoja de ruta” y que esta improvisación les obligaba a efectuar un trabajo “más responsable”.
“Puse un interés personal en este trabajo, ya no soy un chiquillo, pero me propuse demostrar cómo existe gente con ganas de vivir, que se enamora y desarrolla sentimientos, que tiene potencia, y no sólo sexual, sino potencia vital”, explicó Westphal.
Preguntados por la reacción de la gente joven, el actor aseguró que ha habido quienes les han asegurado que no les interesa una historia de amor entre viejos, pero que han sido la mayoría “los que no han visto diferencias entre el amor de viejos y jóvenes, que han comprendido que no se trata de una cuestión de edad y que también hay muchos jóvenes que, por desinterés, son unos viejos”.

Fuente: Soitu

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Assentada amb l’autor Màrius Serra i el seu llibre “Quiet”

Quietuds i inquietuds de Màrius Serra

Entrevista amb l’autor de ‘Quiet’, un llibre sobre el seu fill

Traductor: http://traductor.gencat.net/jsp/go2text.jsp?locale=es

L’escriptor Màrius Serra publica ‘Quiet’ (Empúries), un llibre que té de protagonista el seu fill Lluís (Llullu), afectat d’una encefalopatia multiforme: una malaltia cerebral que, a la pràctica, en fa un bebè perpetu, encara que tingui vuit anys. En Llullu no camina, no riu, no parla, no pot comunicar-se. Des darrere la cadira de rodes amb què empeny el fill, en Serra és un observador privilegiat de les mirades i paradoxes que neixen al seu voltant.

El llibre s’obre amb un prefaci en què l’autor deixa ben clar que tot quant explica ha passat, que tots els episodis que relata són rigorosament reals. ‘Quiet’ té un cos central, fet d’aquests episodis viscuts, que combinen situacions de desesperació, de ràbia, de vergonya… amb paradoxes lluminoses, i fins i tot divertides, també sorgides de la realitat. El llibre es tanca amb una mena d’epíleg, ‘Córrer’, d’aire més màgic; una mena d’il·lusió òptica que permet de veure en Llullu corrent, i en què Màrius Serra li dóna veu, perquè: ‘Com que no em recordo de res, tampoc no me’n puc oblidar’.

—Una de les dificultats importants a l’hora d’escriure ‘Quiet’ devia ser la de trobar el to literari i ‘moral’ del llibre.

—Hi veia molts perills: els del sentimentalisme, del victimisme, de la llàgrima… Uns perills que tenien més a veure amb la forma que no pas amb el contingut. Perquè nosaltres (la meva dona i la meva filla i jo en particular) no hem viscut mai aquesta situació com una tragèdia depressiva. Ben altrament. No devem tenir gaire sentit tràgic de l’existència; que s’ho quedin els espanyols, això, amb el seu Unamuno. A casa no ho vivim així. Sempre hi ha hagut aquesta ambivalència; la paraula clau seria ‘paradoxa’: el dolor al costat de les ganes imperioses de viure, de la lluminositat que, per contrast, encara es fa més refulgent. Una situació tan dura et fa veure en una perspectiva diferent els altres aspectes de la vida, de la quotidianitat, que abans t’amoïnaven molt i que ara veus a distància.

—Quan es va adonar que volia escriure aquest llibre?

—Fa anys que sabia que acabaria escrivint sobre en Lluís. Però la primera vegada que ho vaig fer va ser en un conte per al diari Avui. Hi apareixia un pare i un fill, al qual passava alguna cosa, però era molt literaturitzat. Després vaig començar a escriure ‘De com s’escriu una novel·la’ (Empúries, 2004), que era una crònica molt literal i autobiogràfica d’un projecte literari, una novel·la inacabada que vaig tancar amb l’ajut dels lectors, i que formava part d’un temps determinat de la meva vida; llavors en Lluís ja tenia tres i quatre anys. Ja havíem paït la situació de tenir un fill amb paràlisi cerebral sense possibilitats de recuperació, sense l’esperança d’una guarició miraculosa. I en aquell projecte, sense jo adonar-me’n, en Lluís va treure el cap en un parell de capítols, sense ser-ne el tema principal. Un cop trencat el gel i decidit que sí, que volia escriure sobre ell, vaig encarar-me amb el com. I vaig emparar-me en la tradició literària, o hi vaig anar a raure: allò que jo havia de fer era narrar els fets que ens succeeixen, perquè això il·lumina molt més que no qualsevol gran reflexió teòrica o qualsevol text introspectiu. Era la meva opció.

—Trobada l’opció, quin va ser el pas següent?

—Un cop presa l’opció, hi vas donant forma i acabes trobant un to en el qual els grans perills són els extrems. És un camp de mines on veus que el dolor hi és, i la tragèdia en certa mesura, i alhora vius i veus en la quotidianitat que el plaer també hi és. És la vida. I en tot moment la voluntat ha estat d’equilibrar la foscor amb la lluminositat. Que el clar-obscur portés el lector a un cert vaivé emocional, i que de situacions angoixoses passéssim a situacions lluminoses i fins i tot hilarants, divertides. Perquè així ho hem viscut sempre.

—És per això que no ha optat per l’estructura cronològica?

—Quan ja veia clar que havien de ser episodis, petits fragments narratius de situacions viscudes, em vaig adonar que, per al Lluís, per al Llullu, el temps és una magnitud que no progressa; de fet, és un bebè perpetu. I aleshores vaig pensar que l’ordre cronològic no calia. En un viatge a Itàlia em vaig comprar un bloc de fulls per a prendre notes: vaig començar apuntant-hi les paraules clau, els records…, i un cop ho vaig tenir, em vaig posar a desordenar-ho o a reordenar-ho. I amb quin criteri? Quan va venir en John Irving a Barcelona va explicar: ‘Jo abans de posar-me a fer una novel·la faig molta gimnàstica emocional. I m’ho vaig aplicar una mica. Implicava afinar la corda de les emocions, i vaig pensar que havia de crear un recorregut, començant pel començament i acabant amb la imatge cap a l’infinit del Llullu corrent. Vaig voler que les emocions fossin compensades per les paradoxes i per les ironies amb què també ens hem trobat.

—Hi ha paradoxes sorprenents…

Començant pel títol, ‘Quiet’. Des que en Lluís era ben petit i anàvem pel món ens ho havíem sentit dir molt sovint: ‘Oh, quina sort que heu tingut, quin nen tan quiet que teniu, que quietet!’ O com la del Museu de la Ciència: en Llullu era envoltat de nens japonesos que feien jocs d’enginy i resulta que, en un joc que es premiava el posar la ment en blanc, en Llullu va ser el millor! És un episodi inoblidable. La força de les paradoxes que surten a ‘Quiet’ no són pas construïdes, sinó recollides. Perquè l’ambivalència hi és sempre: hi ha moments de patiment perquè són absolutament indefugibles (quina absurditat pintar un món d’abella Maia, un país multicolor), però el perill de fer la víctima i de tenyir-ho tot de negror tampoc no és possible, perquè no ho hem viscut gens així. El llibre és la meva versió sobre en Llullu, però hi apareixem tots: la seva mare, la Mercè, la seva germana, la Carla, que l’han llegit i m’han donat la seva aprovació… Sense la seva aprovació no l’hauria pas publicat mai, el llibre. Fins i tot al Llullu, l’hi he llegit a cau d’orella aquest estiu. Perquè aquest llibre és delicat, entra en territoris de la intimitat…

—Va haver de decidir fins on despullar-se. Fins on?

—En el meu cas, sense concessions i sense límits. No m’he imposat cap restricció i he volgut anar a fons. Una altra cosa és quan hi implicava unes altres persones.

—I no construeix un personatge de vostè mateix.

—Un altre dels grans perills, i jo m’he esforçat especialment a neutralitzar-lo, era el victimisme. Volia defugir l’ús fraudulent de les emocions, perquè ho trobo summament obscè i desagradable. El victimisme és una actitud que no forma part de la meva manera de veure el món. Aquí la meva presència és la del narrador. I un cop hi he trobat el to, m’hi he sentit molt còmode, perquè crec que és una presència clara i molt semblant a allò que jo entenc que és un escriptor.

—Expliqui’s.

—Pensa que anar enganxat a una cadira de rodes és un observatori del món privilegiat. En Llullu és un focus d’atenció, un imant, tothom el mira i tu ets l’observador de totes les mirades, de gent molt diversa. És un cert privilegi. Jo volia mantenir aquesta clau del narrador: em fixo en les mirades dels altres sobre una situació extrema d’en Llullu, però no en faig teories ni provo de jutjar aquestes mirades. M’hauria fet molta vergonya fer impostura de la meva presència en el relat. La meva veu és la del relator, que explica el món segons els seus ulls. Però no és un relat introspectiu. El Lluís com a mirall. Jo he canviat molt per ell, però també per totes les circumstàncies que concentra. I el protagonista ha de ser ell. Perquè és ell qui malauradament té una vida estroncada. M’he esforçat molt a mantenir la literalitat i que la invenció no s’hi esmunyís.

—Sense perdre la literalitat, hi ha una construcció literària.

—Sí. Per mi, és molt important que el llibre surti a la col·lecció de narrativa d’Empúries. És clar que no és ficció, però faig servir mecanismes de la narració, els mateixos que faria servir per escriure un conte o una novel·la. Alhora, hi ha una voluntat estètica clara d’establir una obra literària. La força de la literatura és que troba maneres d’explicar el món. Vaig decidir de servir-me del recurs del ‘veig veig’, que després vaig canviar pel ‘recordo’, buscant el referent del George Perec, que té un llibre titulat ‘Que jo me’n recordo de…’, per fer el joc del tancament del llibre i incidint en la paradoxa. Perquè en Lluís no recorda res, però alhora fa el clic de dir: com que no ho recordo, no me’n puc pas oblidar. És clar, això és una construcció literària. Jo allò que no hauria fet mai és un dietari explicant què em passava. I vaig veure que podia acabar el llibre amb aquest foliscopi, amb aquesta il·lusió òptica, amb aquest univers una mica màgic, de l’ordre de ‘Alícia en terra de meravelles’, a l’altra banda del mirall, en el qual vaig gosar donar la veu al Llullu. Les pàgines finals fixa’t que no van numerades. És una mena d’apèndix, que és com nosaltres el veurem sempre: donem veu a qui no en té com donem moviment a qui no en té.

—Doncs lliga molt amb la seva personalitat i amb el seu caràcter de verbívor.

—La gran paradoxa de dir: tu que sempre, per damunt de tot, has apreciat el llenguatge verbal, et trobes havent de reinventar una relació amb una persona tan estimada com el teu fill, en la qual el llenguatge verbal és un mer monòleg. Has de trobar unes altres vies, més sensorials, com la pell, que tornes a passar pel teu filtre i reinterpretes. Perquè nosaltres sempre ens hem esforçat a donar-li veu: ‘En Llullu diu que avui…’ I en Llullu no diu res, però si tu dius que ho diu, ho diu! El llenguatge verbal no fracassa, però ha de deixar pas a unes altres menes de relació.

—Sí que és una gran paradoxa!

—La vida és feta de contrastos. Qui solament busca la perfecció, perquè vol crear paradisos artificials i urbanitzacions com la Marina d’Or a tot arreu, és un cretí, en absoluta dissonància amb allò que significa l’existència. Són les dimensions, la perspectiva, que canvien. Per exemple, quan la nostra filla va tenir una mastoïditis, d’una otitis mal curada, i la vam tenir ingressada un mes a l’hospital, vam dir al metge: ‘Permeti’ns dues preguntes. Primera: Sap què té? Sí. Segona: Sap com es cura? Sí. Oé, oé, oé. No en parlem més.’ Fa uns quants anys no hauríem pas reaccionat així.

—Una part molt dura de la història del seu fill és que té una malaltia desconeguda…

—Sí, és un enigma. I és tot un procés el fet d’acceptar que no té remei. Jo vaig tirar la tovallola a terra abans que la meva dona i, per tant, vaig acceptar abans que no hi havia guarició. En canvi, ella va lluitar més. És obvi que hi ha un enigma inicial que tu vols resoldre: què té? Perquè la diagnosi és ‘encefalopatia multiforme’, és a dir, ‘mal de cap molt variat’. Des de la neurologia hem d’admetre que el cervell és el gran desconegut. La ciència mèdica, i jo hi vaig completament a favor (‘visca el mètode científic!’), ha d’admetre també que, del cervell, no en sap un borrall. Una nova paradoxa.

—Quan sent o llegeix una notícia com la que anunciava la guarició de la Síndrome de Ret, què experimenta?

—Hi ha una qüestió que nosaltres, sortosament, no hem sofert gaire que és ‘la culpa’, una mena de llufa de la cultura judeo-cristiana. Però hi ha una altra qüestió: ‘Faig tot allò que puc?’ Aquesta fa sortir molts paranys i suscita un debat horrorós. De sobte, les notícies s’obren amb un descobriment científic. I tu de seguida penses:’Això potser el podria arreglar’. I llavors hi ha la síndrome: ‘Hi serem a temps? Hem fet tard?’Jo sóc totalment favorable als avenços científics, però crec que és molt més important per a les criatures que la vida quotidiana i el benestar siguin sostenibles. I és massa perillós de deixar-se seduir pels cants de cigne de la medicina alternativa, de gent amb molt bona fe, però també de gent amb mala fe.

—Certament, el llibre no és apte per als partidaris de la medicina alternativa…

—Hi ha molta faramalla. No sóc partidari de la medicina alternativa, però sí obert a totes les perspectives i aproximacions. Però passa que hi ha molta estafa, perquè ets molt vulnerable. I allò que no m’agrada és el discurs que hi ha al darrere, que és un discurs clarament pensat per a enganxar-te.

Entrada feta per recomanació de Rosa Conca

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“En el séptimo cielo”

La biología de la sexualidad no entiende de números

Por Paola García Costas.

El cuerpo humano está compuesto en un 70% de agua. Con la edad ese porcentaje va disminuyendo, nos deshidratamos, nos consumimos… envejecemos. Cuestión biológica la vejez que sin embargo parece que la sociedad utilice para defender que a partir de unos años ya no se tiene derecho a sentir, tocar, saborear en su dimensión más sexual y amorosa al prójimo.
Gracias a que entonces aparecen directores como Andreas Dresen (Alemania) que lanzan propuestas audiovisuales que en sí podrían ser manifiestos sin dogmatismos. En el séptimo cielo la protagonista es una mujer de más de 60 años, y casada desde hace 30 con su marido, que conoce a un señor de 76 del que se enamora y comienza una relación adúltera. Dresen huye del sentimentaloide puritano para encuadrar cuerpos desnudos de personas deshidratadas, envejecidas, pero aún así sexuadas. Una sexualidad abrupta, entorpecida por la inflexibilidad de las articulaciones, pero profunda y sincera. En una época en la que la imagen audiovisual la abanderan los eternos adolescentes, guapos y brillantes de no más de 35 años, el director alemán propone orgasmos casi octogenarios y algún que otro gatillazo.

Sin embargo, el discurso fílmico va más allá y la propuesta erótica arroja una reflexión sobre por qué una mujer de más de 60 años y casada desde hace 30 no tiene derecho a enamorarse de nuevo y optar a otra vida. Porque no le queda mucho, dirán algunos, o si le queda, no es una niña y debe quedarse en su casa con su esposo, hijos y nietos. Y el director vuelve a lanzar la pelota para preguntar de nuevo: ¿y es que acaso esta mujer no es una persona más allá de esposa, madre, abuela con derecho a vivir lo que siente?.

En este conflicto se mantiene la hora y media del film, lo interesante es que además esta mujer no es una inconsciente sino que ama a su marido y a su amante y no quiere hacer daño. Ya sólo con el título En el séptimo cielo la obra plantea que no hay que esperar a morir para disfrutar del auténtico paraíso, quizás el paraíso esté en vivir aquí y ahora sin tiempos, ni números que lo prejuzguen.

Paola García Costas

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De maestro a maestro

Inclusión escolar
02 / 2007
Un análisis de la inclusión escolar, normada por la legislación peruana, en un artículo publicado por la Sociedad Peruana de Síndrome de Down en su página web http://www.spsd.org.pe
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Desde una perspectiva jurídica, en el Perú se ha optado porque sean los centros educativos regulares quienes acojan a la mayor parte de los niños y adolescentes con discapacidad, propuesta que implica un esfuerzo concertado del sistema educativo. En este enfoque, no es el niño diferente, o con discapacidad, el que tiene que adaptarse a las escuelas y centros educativos (a sus ritmos, sistemas y estándares) sino que, por el contrario, es la escuela la que está en el deber de adaptarse a la diversidad.Los marcos normativos actuales son concluyentes en el sentido de estipular la necesidad de abrir los colegios regulares y romper las barreras físicas y curriculares que lo impiden, eliminando al mismo tiempo toda práctica de discriminación al interior de las aulas y escuelas.

La inclusión es opuesta a la exclusión: se plasma en la existencia de una sociedad abierta, tolerante, que se enriquece con la participación de las personas con discapacidad en la vida económica, social y cultural del país. Las diferencias nos asustan. Mientras algunos las enfrentan e incorporan, la gran mayoría hace de ellas un pretexto para marginar, discriminar entre “ellos” y “nosotros”.

El objetivo es remontar y cerrar distancias injustificables que separan a unas personas de otras y promover una sociedad que acoja a todos los peruanos. La Ley apuesta por una sociedad donde las personas se sientan plenamente partícipes y las escuelas sean lugares amables y libres de toda discriminación.

Propone un sistema educativo que se construye sobre la convicción de que la palabra progreso no tiene ningún sentido mientras existan límites a la realización de las personas.

Garantizar que aprendan

No basta abrir las escuelas y hacerlas accesibles, es necesario asegurar los resultados del aprendizaje de los estudiantes con discapacidad incluidos en ellas. Es indispensable dar cumplimiento al mandato de la Ley de Educación de garantizar a todos una educación de calidad. Esto implica, por lo menos, dos cosas. En primer lugar, es necesario distinguir el tránsito de un grado a otro de la evaluación de aprendizajes. El primero debe estar de acuerdo a la edad del estudiante y el segundo de acuerdo a las capacidades alcanzadas. Esto significa que, un estudiante de 12 años con discapacidad intelectual, por ejemplo, debe cursar estudios en el grado que le corresponde a su edad (primero de secundaria) y que el programa curricular de ese grado debe adecuarse a sus capacidades y habilidades.

Esto ya está reglamentado, estando establecido que los estudiantes con discapacidad deben tener un currículo adaptado a sus necesidades e intereses y conforme a ello ser evaluado, usando diversas formas y lenguajes; debiendo ser promovido de grado de acuerdo con su edad normativa.

En segundo lugar, la escuela debe hacerse responsable del progreso del niño y dar cuenta de sus logros. Hasta el momento, la evaluación de la experiencia de integración en el Perú es positiva en el sentido de motivar a las escuelas a abrir sus puertas, vencer la desconfianza de los maestros para atender la diversidad. Se han registrado progresos y avances en los procesos de socialización de los niños integrados, y un beneficio general para los niños que, sin tener discapacidad, presentan dificultades de aprendizaje. Se ha registrado, asimismo, una reducción de los prejuicios imperantes en la escuela y una mejora de las formas y cultura de convivencia. No obstante, no hay claridad sobre los logros de aprendizaje realmente obtenidos por los estudiantes incluidos.

El que un estudiante con necesidades educativas especiales aprenda diferenciadamente, no impide que la escuela y los docentes le enseñen, de la mejor manera posible, y desarrollen plenamente su potencial.

Ello trae consigo la necesidad de que, no sólo el sistema, sino los docentes que constituyen su nervio central, acepten la diversidad humana como un hecho previo y positivo, y dispongan de un repertorio de herramientas y estrategias de trabajo para desplegarla. Simultáneamente, es necesario promover experiencias inclusivas exitosas, que tengan un efecto demostrativo en lo pedagógico, y sean soporte para un cambio cultural de mayor envergadura.

La diversidad entre los seres humanos es grande y hay lugar en el mundo para todos con igualdad de derechos. No olvidemos que la sociedad a la que aspiramos está hecha del aporte de todas las personas que, al margen de sus diferencias y particularidades, conviven en armonía y construyen bienestar.

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