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Seis hábitos para invertir con éxito en el largo plazo

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La entrega del Nobel de Economía al académico Richard Thaler, famoso por sus contribuciones al ahorro – como la Teoría del Empujón o Nudge Theory-, ha vuelto a poner sobre la mesa el papel de las finanzas conductuales en los hábitos de inversión. Allianz Global Investors acaba de publicar un informe que firma Hans-Jörg Naumer, responsable global de Mercados de Capital y Análisis Temático, en el que apunta a seis hábitos que pueden ayudar a los inversores a tomar decisiones con acierto para ahorrarr a largo plazo.

1. Conócete a ti mismo

Aunque este hábito parezca más bien un consejo de un libro de autoayuda, Naumer se refiere a una regla básica de la economía del comportamiento: nuestra manera de percibir lo que sucede a nuestro alrededor nos condiciona enormemente. “Nuestro cerebro es la culminación de un proceso de desarrollo que ha sido continuo durante miles de años. Como resultado, todavía tendemos a demostrar patrones de comportamiento prehistóricos que no siempre podemos explicar racionalmente. Esto explica, por ejemplo, que los inversores tienden a ver “el mundo de la inversión dentro de un marco”, es decir, que ven sólo lo que quieren ver y excluyen otros escenarios alternativos.

Además, los inversores muestran tendencia a seguir a la masa o a reaccionar guiándose por sus sentimientos. Un ejemplo clásico es la aversión por el riesgo: el ser humano tiende a sufrir más por una pérdida que a alegrarse por una ganancia, aunque ambos se hayan producido en la misma proporción.

De ahí que el primer hábito consista en conocerse a uno mismo: el inversor debe hacer un ejercicio para conocer cuáles son sus niveles de aversión al riesgo y otras preferencias de inversión. El experto pone otro ejemplo: inversores que que han perdido dinero con sus inversiones, pero que se aferran a ellas durante años, a la espera de recuperar lo perdido.

2. No te guíes por la seguridad, sino por el poder adquisitivo

Naumer explica que, con mucha frecuencia, los inversores tienden a asociar el concepto de seguridad con la ausencia de fluctuaciones en los precios. Una sensación que se ha agravado porque en el último año en particular algunos mercados han mantenido una tendencia netamente alcista, como el caso de la renta variable.

“Que los inversores quieran evitar las fluctuaciones de los precios es comprensible. Sin embargo, al hacerlo, sobreestiman el riesgo de pérdida de poder adquisitivo, que es todavía más desagradable si se tiene en cuenta que actualmente la remuneración por los ahorros es virtualmente cero”, explica el responsable.

Éste descarta asimismo que la deuda soberana sea una solución al problema:  “A finales de 2017, cerca del 45% de toda la deuda soberana de la eurozona cotizaba en niveles negativos”.

Para Naumer, la única seguridad que deberían tener los inversores es que “tengan el conocimiento de que van a conseguir menos de lo que han invertido”. Por tanto, para quienes quieran preservar su capital recomienza olvidar la idea de ausencia de oscilaciones en los precios y tener como requisito mínimo para invertir que esa inversión al menos mantenga el poder adquisitivo actual, teniendo en cuenta los niveles de inflación. Pone el siguiente ejemplo: si una persona escondiera un billete de 100 euros debajo de su colchón durante diez años, y la inflación se mantuviera en el objetivo de menos, pero cerca del 2% fijado por el BCE, como resultado a los diez años el valor de ese dinero se habría reducido a 80 euros. “Visto de este modo, puede que el mayor riesgo sea no asumir ningún riesgo”, sentencia el experto.

3. Busca primas de riesgo

“Los inversores exitosos saben que no pueden ganar primas sin asumir riesgos. Esa es la ley fundamental de la inversión de capitales”, asevera el responsable. La explicación a esta afirmación es que los inversores que apuesten por activos de mayor riesgo deberían ser mejor recompensados, con retornos más elevados a lo largo del tiempo, frente a las inversiones con menos riesgo y que, por tanto, ofrecen menos retornos potenciales.

Al menos, esa es la teoría. “Las series históricas de largos periodos de tiempo demuestran que las expectativas de primas de riesgo no han sido decepcionadas, incluso aunque la recompensa por invertir en acciones estadounidenses no haya sido siempre la misma en todos los periodos de tiempo”, indica Naumer. Éste añade que, si se comparase la prima de riesgo de las acciones estadounidenses con la de los bonos estadounidenses a treinta años durante periodos de treinta años desde el comienzo de las series de datos disponibles (1801) hasta finales de 2017, entonces se puede comprobar que las acciones habrían generado una prima media del 3,7% durante cada periodo de tres décadas. El periodo de peor comportamiento sería 1981 – 2011, con una prima media de -0,85% y el mejor, entre 1943 y 1973, con un 11%.

4. Invertir, no especular

El experto afirma que basta con acumular capital en el largo plazo para invertir en vez de especular. “Especular es apostar por los movimientos de los precios en el corto plazo. Invertir es poner tu capital a trabajar para el medio o largo plazo”, resume Naumer. Un ejemplo: quien hubiera invertido en una cesta diversificada de acciones europeas hace 25 años habría obtenido hoy un retorno medio del 8,7% anualizado. Quienes se hayan perdido los 20 mejores días de las bolsas – porque están esperando precios más baratos como punto de entrada, por ejemplo-, las ganancias habrían caído a menos del 2,5%. “El riesgo de perderse los mejores días del mercado es extremadamente alto. La estrategia bate a la táctica”, sentencia el experto.

5. Un compromiso duradero

Naumer detalla las tres opciones que tienen los inversores en este punto. En primer lugar, “los aspectos de largo plazo deberían guiar la asignación a varias clases de activos”. En segundo lugar, se debe apostar por la diversificación. Y, en tercer lugar, recomienda “invertir regularmente”.

Por tanto, para lograr un compromiso los inversores deberían plantearse qué quieren conseguir con sus inversiones en el largo plazo (ahorro para la jubilación, pago de la universidad de los hijos…) y, a partir de ahí, diseñar una buena estrategia de asignación de activos que encaje adecuadamente con su perfil de riesgo y ceñirse a ella, con independencia de lo que hagan los mercados en el corto plazo.

6. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy

Naumer se refiere a que muchos individuos aún tienen mucho efectivo disponible en sus cuentas y en depósitos bancarios, sin recibir ninguna remuneración. El experto alerta de la necesidad de ponerse a invertir cuanto antes, porque cuanto más tiempo se invierta, mayor será el interés compuesto conseguido. Por ejemplo, si un inversor quisiera tener 100.000 euros a su disposición para cuando se jubile, si empieza pronto y se dedica a ahorrar 50 euros al mes durante 36 años podría conseguirlo. Pero si sólo le quedasen 12 años para jubilarse, tendría que apartar 400 euros para conseguirlo. Y eso, sin tener en cuenta la prima de riesgo potencial que podría exprimir el inversor si dispusiera de un buen plan de ahorro.

Fuente: fundspeople.com

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